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Restricciones sobre las semillas afectan a agricultores y a la agrobiodiversidad

Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS)
• La concentración del poder económico en el sector semillero se relaciona directamente con el poder científico y con el poder de las industrias. Es fundamental plantear alterativas para construir un planeta sustentable.

Más del 60 por ciento de las ventas de semillas en el mundo son controladas por tres compañías, lo cual impacta en que la diversidad se reemplaza por la homogeneidad, las oportunidades de innovar se reducen y se incrementa la dependencia por parte de los agricultores y la sociedad a unas cuantas compañías; explicó el Dr. Johannes Kotschi de la asociación alemana Agrecol, en el séptimo módulo del Seminario Internacional Tópicos de Frontera en la Sustentabilidad 2020, dedicado a los retos y oportunidades del mejoramiento colaborativo y abierto de cultivos.

El especialista alemán enfatizó en que el germoplasma de libre acceso se agota cada vez más, por lo que es necesario fortalecer al sector de las semillas basándose en el principio de bienes comunes; en este sentido, detalló las reglas del código abierto, o copyleft en inglés, que son: 1) cualquiera puede usar las semillas, 2) nadie puede privatizar las semillas ni su desarrollo y 3) estos derechos y obligaciones son transferidos con la semilla. El copyleft plantea que una vez que un bien sea considerado un bien común, será un bien común para siempre. Esto aplica no solo a la semilla autorizada, sino a todas las semillas reproducidas y a todos los desarrollos posteriores que queden sujetos a la licencia. El Dr. Kotschi mencionó que habría que reflexionar sobre si estas licencias de código abierto podrían ser una herramienta para fortalecer los derechos de los agricultores del Sur Global.

En la sesión también se presentó el caso de de Bioleft, una iniciativa que ha sido capaz de desarrollar una comunidad de productores, agricultores, investigadores y empresarios; así como un acuerdo de transferencia de material de código abierto y una plataforma digital para registrar usuarios, semillas y transacciones, además de apoyar el mejoramiento colaborativo.

El Dr. Patrick van Zwanenberg, quien forma parte de Bioleft, resaltó que la concentración de semillas en manos de un reducido número de compañías sigue patrones que producen problemas como el incremento de precios, la reducción en las variedades de semillas y la desatención a los sistemas de producción agrícola orgánicos, agroecológicos y familiares.

Esta iniciativa actualmente colabora con el Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad (LANCIS) de la UNAM y con diversas instituciones públicas en Argentina, para apoyar el desarrollo de leyes y el intercambio de semillas. Bioleft es un ejemplo de copyleft y cuenta con una plataforma para registrar a las personas, las semillas y las transacciones para generar y registrar información sobre la selección y las pruebas colaborativas.

Así mismo, se mencionó el trabajo de la asociación Open Source Seed Initiative (OSSI), la cual busca liberar a las semillas de la concentración del poder económico en el sector semillero, que se encuentra reforzado por la privatización de semillas, las patentes y los derechos de autor. El Dr. Jack Kloppenburg, especialista de la Universidad de Wisonsin-Madison y miembro fundador de OSSI, explicó que la concentración del poder económico en el sector semillero está directamente relacionado con el poder científico y con el poder de las industrias. Recalcó que ante este escenario es necesario plantear alterativas para construir un planeta sustentable.

Al respecto, mencionó diversos tipos de restricciones que existen sobre las semillas, como las de uso a través de patentes, licencias, contratos, acuerdos de uso de tecnología, etiquetados, regulaciones fitosanitarias, entre otros. Explicó que estas regulaciones afectan negativamente a los agricultores, ya que impiden que puedan compartir, reproducir o vender sus semillas y esto está ocurriendo cada vez más en diversas variedades de semillas e incluso en el sector orgánico.

En OSSI, los usuarios tienen la libertad de utilizar las semillas de la forma que quieran, a cambio de comprometerse a no restringir el uso de estas o sus derivados, por parte de terceros mediante patentes u otros medios, y a incluir este compromiso con cualquier transferencia de dichas semillas y sus derivados. El doctor Kloppenburg explicó que se trata de un intercambio de “semillas liberadas”, mas no gratuitas.

La Dra. Ana Escalante, directora del Instituto de Ecología de la UNAM y miembra del consejo asesor de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS), recalcó la colaboración del LANCIS con Bioleft y mencionó que están explorando la posibilidad de emprender una iniciativa de este tipo en México, con lo cual invitó a los asistentes a unirse a la iniciativa y a las reuniones.

La Mtra. Alexandra Aguilar, titular de la COUS, enfatizó en que es necesario reflexionar sobre el establecimiento de una ruta crítica para impulsar este tipo de iniciativas e invitó a pensar en los riesgos y oportunidades para hacerlo, y en cómo vincular a los actores que ya trabajan el tema, abrir el diálogo para que otros se involucren y forme para de la agenda pública.

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