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Castigo corporal genera niños más agresivos

Fabiola Méndez/Damián Mendoza
Hace unos días el Senado anunció la aprobación de las reformas que prohíben el uso de violencia física como método correctivo para niñas, niños y adolescentes

Uno de los retos que ha traído la pandemia es hacer más visible el incremento de la violencia en las familias, “ahora tenemos menos escaparates, pasamos más tiempo juntos y se hace más evidente el poco entrenamiento para incrementar las conductas adecuadas y extinguir las no adecuadas”, explicó la doctora Carolina Santillán Torres Torrija, supervisora académica de la estrategia Crisis, Emergencia y Atención al suicidio de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM.

Aunado a esto, en las familias se vive un ambiente de estrés por el aumento del desempleo y los contagios.

En ese contexto, que el Senado de la República haya anunciado la aprobación de las reformas que prohíben explícitamente el uso de violencia física como método correctivo para niñas, niños y adolescentes es un paso muy importante. “Estas acciones deben de acompañarse de otras, es una gran oportunidad para la psicología de difundir y de aportar tecnología conductual, herramientas y entrenamiento para quienes no tomaron cursos para ser papás, que son la mayoría”.

De acuerdo con la doctora Santillán, desde hace 20 años, se ha dado un incremento de los talleres para padres y con haber logrado una ley se puede organizar a las escuelas de padres para que más profesionistas asesoren a estas escuelas.

Se ha demostrado que el castigo corporal y la humillación sólo logra que en el corto plazo los niños y adolescentes cumplan con cierto orden, pero a largo plazo tienden a ser niños más agresivos, desarrollan conductas delictivas y antisociales, tienen problemas para adaptarse y más probabilidad de desarrollar una enfermedad de salud mental, explicó la doctora en psicología.

La aprobación de la ley permitirá que la relación en la familia sea más democrática. Los padres tienen la obligación de educar pero en forma responsable y respetuosa y el menor tiene derecho a expresar su opinión. “No hay ningún estudio que demuestre que a mayor castigo y humillación se tendrán mejores ciudadanos”.

Esta aprobación permitirá que se tomen estrategias eficaces antes que las primitivas donde no se realiza el diálogo, “hacen falta más acciones pero ya es un primer paso”.

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