Internacional NewsFeed

El Reino Unido y el Coronavirus

María Cristina Rosas/Etcétera

El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte es un país europeo con una población de 67 886 004 habitantes. Con un producto interno bruto (PIB) de 3. 13 billones (trillions) de dólares, es la 9ª economía mundial y posee un ingreso per cápita de 46 827 dólares -medidos ambos en términos del poder adquisitivo. El Reino Unido ocupa el 15° lugar en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo muy alto. Figura en el 9° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2020.[1] En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, el Reino Unido se encuentra en la 7ª posición.[2] En el índice de percepción de corrupción de Transparency International, las islas británicas se ubicaron en el 12° lugar entre 198 países en 2019.[3] En el índice de paz global de 2020, la nación europea está en el 42° lugar en un listado de 163 países.[4]

El Reino Unido es la cuna de la revolución industrial y fue potencia mundial, posición a la que ascendió tras vencer a Francia en la guerra de los siete años de 1756 a 1763. Ello explica la rivalidad imperante entre ambas naciones al día de hoy. El territorio británico tiene una extensión de 242 5495 kilómetros cuadrados, por lo que, considerando su demografía tiene una densidad de 270 personas por kilómetro cuadrado.

Gran Bretaña disfrutó de su poder a lo largo del siglo XIX, pero declinó, de manera irremediable, ante las guerras mundiales del siglo XX, en particular la segunda, de cara a la devastación física y demográfica que supuso y también frente al ascenso de Estados Unidos y la Unión Soviética como grandes poderes en la guerra fría.

En 1931 surgió la Commonwealth o comunidad británica de naciones, también conocida como mancomunidad de naciones, actualmente integrada por 53 países que fueron parte del extenso Imperio Británico. Es una asociación voluntaria de países que se formó para administrar el declive británico tras la primera guerra mundial. La peculiaridad de esta institución es que reconoce a la reina de Inglaterra, Isabel II, como titular y símbolo identitario de la institución. Cada miembro es independiente con un sistema político propio, si bien hay naciones como Australia, Nueva Zelanda y Canadá que mantienen vínculos con la monarquía británica reconociendo a la soberana como gobernante.[5]

Pese al desmantelamiento del Imperio Británico tras la segunda guerra mundial, el Reino Unido es un jugador clave en los asuntos mundiales. Al formar parte de los aliados que derrotaron al Eje Berlín-Roma-Tokio en la guerra, aseguró su lugar como miembro permanente en el naciente Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tras la contienda. Es potencia nuclear desde 1953 y mantiene una estratégica alianza con Estados Unidos.

El origen de la relación especial entre ambos países se encuentra justamente en la segunda guerra mundial cuando, en 1941, el Presidente de EEUU Franklin Delano Roosevelt y el primer Ministro británico Winston Churchill suscribieron la Carta del Atlántico en la que se comprometieron a combatir juntos al nazismo al que exigirían una rendición incondicional. Churchill buscó que Estados Unidos se involucrara en la contienda y logró el apoyo de Roosevelt en la forma de armas, dinero y al final la presencia de miles de soldados estadunidenses en Europa. En seguimiento de esa colaboración, en 1946 Churchill, en un discurso pronunciado en Fulton, Missouri, llamó a una relación especial en la que ambas naciones podrían trabajar como amigos y socios, con lo que sentaron las bases del orden de posguerra y de la confrontación Este-Oeste en la que la URSS sería ahora el adversario para vencer.[6] El discurso de la relación especial ha vuelto a surgir en años recientes, en especial tras la decisión británica de retirarse de la Unión Europea (BREXIT), lo que podría llevar a que Londres se acerque más a la Unión Americana en todos los planos.

El Reino Unido posee una de las economías más importantes del mundo orientada en un 80. 6 por ciento a los servicios, y donde el resto de las actividades se reparten de la siguiente manera: industria 19. 2 por ciento y agricultura 0. 6 por ciento del PIB. Entre 2000 y 2019 se observa un aletargamiento de la economía británica. Mientras que en el año 2000 el PIB tuvo un crecimiento de 3. 4 por ciento -el mayor en dos décadas-, el año pasado la economía apenas pudo despuntar en un 1. 4 por ciento. Tal parece que, tras la crisis de 2008, al país le ha costado mucho trabajo recuperarse, lo cual resulta más dramático a la luz de los efectos del SARSCoV2, agenta causal del COVID-19, el cual se espera produzca un decrecimiento del orden del 11. 5 por ciento del PIB, que será mayor respecto al golpe que recibirían Alemania, Francia, Italia y España en el presente año.[7]

Aquí puedes leer el artículo completo.

Deja tu comentario

Comentarios

Hablamos de: