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Convenio de Huawei con el ICAT de la UNAM

Omar Páramo/Francisco Medina

Faltan 10 años para entrar de lleno en la era de la 5G y, por ello, es momento de que México “se suba a ese tren”, pues hacerlo desde ahora evitará que repitamos lo de tantas veces, el rezagarnos y volvernos tecnológicamente dependientes, señala José Luis Solleiro, del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología (ICAT), quien —por lo mismo— se confiesa muy entusiasmado por el convenio de colaboración amplia recién firmado entre Huawei y la UNAM.

“Desde hace años la multinacional china se ha dedicado a recorrer el mundo para localizar universidades y centros de investigación lo suficientemente competentes e interesantes como para establecer alianzas y generar proyectos conjuntos. Cabe destacar que fueron ellos quienes nos eligieron y se acercaron, y no al revés”.

Entre los planes inmediatos de los investigadores universitarios está el aprovechar el apoyo y experiencia de Huawei para trabajar en soluciones de inteligencia artificial (IA) y desarrollos que exploten al máximo los potenciales de las redes 5G, agregó el coordinador del Grupo de Gestión Estratégica de la Innovación del ICAT.

“Establecer mecanismos de colaboración científica y tecnológica con una empresa líder a nivel mundial nos abre múltiples ventanas de oportunidad para identificar temas, realizar proyectos y obtener ingresos extraordinarios, pues la idea es que varias de las iniciativas aquí planteadas sean financiadas por la multinacional. Esto nos brinda la oportunidad de fortalecer la infraestructura de investigación de la UNAM y exponer a nuestros académicos y estudiantes a problemas actuales para que propongan y lleguen a soluciones”.

Para el profesor Solleiro, involucrarse en un convenio de tales alcances es prácticamente una invitación a imaginar el futuro. “Lo que habrá es una ampliación de la conectividad y, si en este momento hay autos cuyos parabrisas se activan al detectar las primeras gotas de lluvia, al escalar esto podríamos, por ejemplo, regular el tránsito y evitar embotellamientos, pues con un tendido amplio de sensores capaces de detectar el flujo vehicular y un censado de dichas variables sería factible optimizar la duración de la luz roja o verde en los semáforos según se requiera, todo con ayuda de la IA y de la 5G”.

Rumbo a nuevos horizontes

Como responsable del convenio por el ICAT, en diciembre pasado el doctor Solleiro visitó el laboratorio de telecomunicaciones de Huawei en Ciudad de México para discutir los términos de las colaboraciones y ahí se estableció que las acciones irían más allá del desarrollo de tecnología, pues ambas partes consideraron igual de relevante impulsar programas de intercambio, formar recursos humanos y estudiar las políticas y regulaciones en América Latina para la 5G.

“Todo estaba por arrancar, pero la pandemia nos puso un freno. Sin embargo, hace poco firmamos y al fin se puso en marcha este vínculo que, temáticamente, es más variado de lo que cualquiera supondría”.

Sobre este abanico tan amplio de áreas a explorar, el académico señala que no debería de extrañar, pues pese al prejuicio tan extendido de que a Huawei sólo le interesan las telecomunicaciones y áreas afines, el mejor ejemplo de que no es así es la colaboración de la empresa con otra entidad de la UNAM, el Centro de Estudios China-México (CECHIMEX) de la Facultad de Economía, donde colabora en estudios sobre migración, cultura y otros aspectos.

“Nada nos limita y probablemente pronto nos adentremos en otras áreas, ya que el convenio establece que un responsable por parte de Huawei y yo, en representación del ICAT, deberemos reunirnos un par de veces al año para delinear un plan de trabajo y generar planes semestrales, lo cual nos aporta mucha flexibilidad”.

Sin embargo, por sus intereses y trayectoria, el académico se dice particularmente entusiasmado con todo aquello relacionado con las nuevas redes. “En mi vida académica he desarrollado dos vetas de trabajo: la primera es la vinculación universidad-industria; la segunda, el análisis, evaluación y propuesta de políticas tecnológicas y de innovación para México y, por lo mismo, me emociona la oportunidad de tomar algo que apenas está surgiendo, como la tecnología 5G, y estudiarla, comprenderla y hacer lo posible para que nuestro país tenga una mejor inserción en este fenómeno y explote su potencial”.

Para darnos de una idea de hacia dónde vamos, el doctor Solleiro pide pensar en los teléfonos celulares y su evolución: los que sólo permitían hablar usaban redes 1G; los que mandaban mensajes SMS, 2G: los móviles capaces de conectarse a internet eran 3G, y los de hoy, con acceso a la banda ancha, son de cuarta generación.

“La 5G, agregará capacidad y velocidad mediante un uso más intensivo de las bandas de radiofrecuencia, lo cual redundará en una mayor calidad e intensidad en las comunicaciones”.

Esta nueva red permitirá navegar a 10 gigabytes por segundo (más rápido que el internet comercial de fibra óptica) y permitirá, por citar sólo un caso, descargar una película de dos horas en apenas cuatro segundos, aunque como señala el doctor Solleiro, deberemos esperar a 2030 para que esta tecnología esté al alcance de todos.

“El convenio entre Huawei y la UNAM es una manera de montarnos desde ya en esta ola y no cuando rompa en la playa, pues retomando el ejemplo del tren ¿qué es preferible? ¿llegar a tiempo y sentarse cómodamente o ir corriendo detrás de él porque se nos va el viaje?

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