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UNAM trabaja en nanovacuna contra COVID-19

Michel Olguín Lacunza
Generamos una vacuna con nanopartículas del tamaño de un virus, pero no es un virus. De hecho, no infecta al organismo, sólo engaña al sistema inmune para hacerle creer que se trata del SARS-CoV-2.

Con tecnología única en el mundo, la UNAM, a través del Instituto de Fisiología Celular (IFC) trabaja en una nanovacuna para atacar la enfermedad causada por el virus del SARS-COV-2

Luis Alfonso Vaca Domínguez, líder del proyecto de investigación, explicó que se trata de una tecnología que han desarrollado desde hace 20 años en el laboratorio de la UNAM y han probado con otras enfermedades.

“Generamos una vacuna con nanopartículas del tamaño de un virus, pero no es un virus. De hecho, no infecta al organismo, sólo engaña al sistema inmune para hacerle creer que se trata del SARS-CoV-2”.

¿Cómo funciona?

Para crear esta tecnología, el investigador universitario desarrolló partículas que se auto ensamblan y son del tamaño de un virus. Decoran estas partículas con proteínas del coronavirus (como si fuera un disfraz) y al entrar al organismo, el sistema inmune la reconoce como un agente extraño y produce anticuerpos para contrarrestarlo.

“En realidad no es el microorganismo infeccioso, sino un virus artificial que tiene la geometría y tamaño exacto del virus del SARS-CoV-2”, explicó.

La nanovacuna es totalmente segura, no tiene ningún otro componente que pudiera afectar al organismo humano y no posee ácidos nucleicos, es decir, material genético del virus real.

“Esta tecnología es completamente puma, 100 por ciento mexicana y nadie más puede utilizarla porque tenemos la patente”, dijo en entrevista Luis Alfonso Vaca Domínguez.

Hasta el momento están trabajando en cinco diferentes tipos de vacunas. “Queremos tener un amplio repertorio, no queremos apostarle a una sola, sino a varias, ya que no sabemos cuál va a funcionar”.

Beneficios

Esta vacuna posee diversos beneficios. El primero es que, de ninguna manera infecta a un organismo humano, porque no contiene un virus atenuado como se usa en las fórmulas tradicionales. Además, este virus atenuado en algún momento podría revertirse y producir la enfermedad.

La segunda ventaja es que no necesita refrigeración. Hoy en día cualquier vacuna requiere temperaturas muy bajas: a esto se le conoce como cadena fría.

“Desde el momento que se produce y se distribuye en las farmacias hasta aplicarse al paciente debe estar refrigerada y esto eleva su costo”.

Si la vacuna pasa unas horas a temperatura ambiente se descompone y pierde su efecto. Sólo dura en refrigeración desde tres hasta cinco meses, y cuando caducan deben retirarse de las farmacias.

“Nuestro sistema no es como las vacunas tradicionales, sino que es muy estable. De hecho, hemos mantenido nuestras vacunas a temperatura ambiente hasta cinco o 10 años y el producto sigue siendo muy eficiente”.

La nanovacuna universitaria maneja un costo de distribución y almacenamiento aproximadamente 70 por ciento más económico que las usadas por las farmacéuticas, añadió.

Esta plataforma no sólo se aplica para el coronavirus, también funciona para otros tipos de enfermedades, porque se trata de virus artificiales. Por ejemplo, para circovirus e influenza aviar.

¿Cuándo estará lista?

La producción de una vacuna tiene varios pasos, desde que empieza a nivel experimental hasta que se distribuye en farmacias.  En el proceso, debe obtener un registro sanitario y demostrar que la vacuna es eficiente y no causa algún daño.

Actualmente, en la UNAM buscan recursos para obtener los registros sanitarios de forma rápida, ya que ha sido un proceso difícil ante algunas instituciones.

Posteriormente, viene la fase de escalamiento, es decir, que puedan producir la vacuna a escala mayor y abarcar a todos los mexicanos.

 

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