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Mi comedor escolar, un proyecto de salud comunitaria

Daniela Chirino / Damián Mendoza

Antropohackers es un proyecto de innovación social, tecnología cívica y humanidades digitales que tiene como objetivo resolver problemáticas sociales a través de la tecnología. Una de ellas, y en la que se interesó su fundador y director Erick Cervantes, es la calidad de la alimentación y los problemas de sobrepeso u obesidad.

Para ello, creó Mi comedor escolar, una aplicación de salud comunitaria y educación nutricional dirigida a padres de familia, directores, responsables de los servicios de alimentación en centros de desarrollo infantil y escuelas de tiempo completo, que brindan servicio alimentario en la Ciudad de México.

La aplicación cuenta con un enfoque sociodigital, esto permite que las comunidades escolares pueden visualizar el menú escolar, informar sobre alergias a alimentos e ingredientes y avisar sobre posibles inasistencias, este último elemento permite calcular la cantidad de comida a preparar para no desperdiciar. En la plataforma, también puede encontrarse material educativo y nutricional elaborado en conjunto con las comunidades escolares como NutriTubers, canal de YouTube conectado a la aplicación del comedor escolar.

Cervantes destacó que lo más importante es la participación desde un enfoque de salud de las familias y comunidades escolares para la producción pedagógica “Que participen desde sus propios contextos con el objetivo justamente de que la ciudadanía pueda comunicar cuál es su sentir, cuál es su experiencia en torno a  sus  propios procesos de salud y enfermedad”.

El antropólogo y comunicólogo explicó que Mi comedor escolar representa una herramienta útil para enfrentar la violencia y la inseguridad alimentaria. El proyecto está conformado por un grupo multidisciplinario integrado por enfermeros, nutriólogos, antropólogos, comunicólogos, diseñadores e ingenieros, alumnos y egresados de la Máxima Casa de Estudios, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Con el apoyo de la Incubadora de Empresas Sociales de la UNAM se diseñó un modelo de negocio social basado en publicidad responsable.

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