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Coronavirus. Hacer frente al Subempleo y Desempleo

Naix’ieli Castillo/Ciencia UNAM-DGDC

“Nunca antes en la historia de la humanidad, la forma en que la sociedad está organizada para producir todo lo que necesita y satisfacer las necesidades de todos sus integrantes (como ropa, vivienda, transporte, comunicaciones) nos había puesto en un peligro real de muerte, como sucede durante la pandemia de coronavirus”, expresa Patricia Pozos, integrante del Centro de Análisis de Coyuntura Económica, Política y Social de la Facultad de Economía de la UNAM.

La pandemia —agrega— agudizó los fallos del mercado laboral, del que dependen los ingresos de la mayoría de la población.

Las condiciones de los trabajadores no siempre fueron tan precarias. Hubo momentos en la historia en que las personas podían producir sus insumos básicos o al menos algunos de ellos, pero hoy prácticamente todos recurrimos a los mercados y tiendas a comprar lo necesario.

Nuestra vida depende enteramente de nuestro salario, especialmente en las grandes ciudades, donde es difícil que la población tenga siquiera huertos donde producir algún alimento. En este escenario un desempleado es prácticamente un condenado a muerte porque sin salario, no tendrá acceso a los insumos básicos o por lo menos no de forma regular y no de la mejor calidad, señala la especialista en conferencia por Facebook.

En crisis antes de la pandemia

El mundo laboral se encuentra en una crisis que inició en los años 70. En esa época, los capitalistas frente a la incapacidad para producir más plusvalor y obtener más ganancias, decidieron “reorganizar” el proceso de trabajo, trasladando los costos a la clase trabajadora.

Fue así que se impulsaron medidas como la flexibilización laboral, empleos precarios y el recorte de los derechos laborales que habían logrado los trabajadores como pensiones, aguinaldo, vacaciones pagadas, servicios médicos, seguros de desempleo y estabilidad laboral.

Esa vulnerabilidad en la que se encuentran millones de trabajadores actualmente fue revelada por la pandemia que atacó al mundo este 2020. La Organización Internacional del Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas reconoce que el problema del mercado laboral no solo es la población sin empleo, sino la existencia de una población que si está empleada, pero que está en condiciones de subempleo y por lo tanto está dispuesta a emplearse en un segundo trabajo porque no gana lo suficiente.

El subempleo es cuando las personas, generalmente pobres, se ven obligadas a realizar actividades económicas que no son muy productivas y proporcionan escasos ingresos. Puede ser que solo estén empleados por un tiempo, aunque deseen trabajar más, que trabajen de tiempo completo pero a cambio de un salario extremadamente bajo, entre otras circunstancias.

Los números de la crisis laboral

En 2019 había en el mundo aproximadamente 188 millones de desempleados. Ese mismo año se contabilizaron otros 165 millones de personas con empleo pero que deseaban trabajar más horas pagadas. Además había 120 millones de personas que, sin considerarse desempleados estaban marginados del mercado laboral y esperaban encontrar empleo en el futuro. En total se trataba de 473 millones de personas sin los ingresos necesarios para sostener su vida.

México parte de un grupo de 105 países que no contemplan, a nivel federal, ninguna protección a sus desempleados. La Ciudad de México es la única del país que cuenta con un programa social para apoyar a desempleados. Durante la emergencia sanitaria han surgido algunas estrategias para apoyar a personas que perdieron su empleo formal, pero se trata de programas temporales y solo están disponibles en algunas ciudades.

En México la población en edad de trabajar (mayores de 15 años) es de 93 millones de personas. De esos, en 2018, 53 millones estaban ocupados y casi 2 millones se encontraban desocupados buscando empleo. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 “dejo ver la desprotección en la que se encuentra la clase trabajadora”, señala la especialista en conferencia vía Facebook.

Según datos de abril y marzo de la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE 2020) la población económicamente activa (43.4 millones) es menos que la población económicamente no activa (50.2 millones, “algo inédito en la historia del mercado laboral en México”.

La población económicamente activa ocupada (con trabajo) disminuyó 12.5 millones de marzo a abril de este año en medio de la pandemia. De esos, 10 millones corresponden a economía informal y 2 millones a la economía formal. En total, 12 millones de trabajadores quedaron sin ingreso por el confinamiento.

De ellos, los más afectados fueron los trabajadores independientes. Tambien se debe considerar la población subocupada, es decir la población que tiene empleo pero necesita otro; esta subió de 5.9 millones en marzo a 11 millones en abril de 2020.

Frente a esta situación, la Organización Internacional del Trabajo recomienda a los países proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo, estimular la economía y el empleo, además de sostener los puestos de trabajo y los ingresos.

Estas cifras son previas a la pandemia. Sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo estima un aumento de 13 millones (que podría llegar a 25 millones) de desempleados a causa de la COVID-19.

Incluso quienes cuentan con empleo están en problemas. En México, 87 por ciento de los trabajadores gana 5 o menos salarios mínimos. Además 56.2 % de los trabajadores laboran en el sector informal ( esto significa 30 millones de personas) y no tienen forma de mantener un salario durante una contingencia sanitaria como la de COVID-19 u otra que pudiera darse en el futuro. Además, todo este grupo de personas no cuenta con servicios médicos.

http://ciencia.unam.mx/leer/1014/coronavirus-hacer-frente-al-subempleo-y-desempleo-

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