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«Inmunidad de rebaño» no es opción

Radio UNAM/Farrah de la Cruz/Francisco Medina
Esta inmunidad se logra cuando el 60 o 70 por ciento de la población tiene contacto con el virus, una cifra muy lejana a pesar del número de casos de contagios y fallecimientos que se tiene en el mundo

A pesar del número de casos de contagios (más de nueve millones) y fallecimientos (casi medio millón) que se tiene por la COVID-19 alrededor del mundo, aún no se alcanza el porcentaje necesario para hacerle frente a través de la inmunidad de rebaño.

Esta inmunidad se logra cuando el 60 o 70 por ciento de la población -contagiada- adquiere anticuerpos o algún otro tipo de protección que evita la circulación del virus. Para la reciente pandemia lo mejor es pensar en un remedio médico.

De acuerdo con Rosa María Wong Chew, jefa de la subdirección de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM, los estudios serológicos que se han realizado en torno a este coronavirus indican que nueve de cada diez personas pueden seguir contagiándose debido a la susceptibilidad que tienen hacia el patógeno. Es decir, sólo el diez por ciento de la población mundial ha tenido contacto con el virus a lo largo de la epidemia.

En algunas ciudades la prevalencia se estima entre el cinco y diez por ciento. En Nueva York, donde la densidad de población es muy grande – y por lo mismo tuvo muchos casos de contagio- sólo el 20 por ciento de sus habitantes ha desarrollado anticuerpos.

“Hay reportes que indican que para lograr que el 60 o 70 por ciento de la población tenga anticuerpos, tienen que pasar alrededor de dos años. Pero si se logra desarrollar vacunas, podríamos adquirir la inmunidad antes”. El problema es que mientras esperamos una cosa u otra, las personas se seguirán infectando en todo el mundo.

Wong Chew recordó la fallida estrategia que países como Suecia e Inglaterra emplearon al inicio de la pandemia. La falta de conocimiento respecto al comportamiento del SARS-CoV-2 les imposibilitó considerar alternativas que evitaran poner en riesgo la vida y la salud de sus pobladores. Pensar que el índice de letalidad (número de fallecimientos por el número de pruebas que se hacen) contemplaba sólo al dos por ciento mostró la subestimación hacia el virus.

El SARS-CoV-2 es de tal agresividad que podría enfermar de gravedad hasta al más sano. Las estadísticas en nuestro país son un ejemplo de ello. En entrevista con Deyanira Morán, conductora de Prisma RU de Radio UNAM, la académica universitaria dijo que, si bien el 70 por ciento de los infectados padece comorbilidades, nadie que goce de una aparente salud física se exime de morir a causa de COVID.

“Ya después de nueve millones hemos aprendido que no nada más da neumonía, también da diarrea; que en los niños les puede dar Síndrome Inflamatorio Multisistémico Grave o que no manifiestan infecciones respiratorias, sino dolor abdominal o incluso generar un apendicitis o pancreatitis. Puede haber afección renal, coagulación, trombosis, afecta a los bazos, a los pulmones, pero que también puede haber afección del sistema nervioso central”.

En el caso de México el índice de letalidad es alto debido a diversos factores que agravan la salud del enfermo. Doce de cada cien mueren, ya sea por la mala alimentación, la edad o las enfermedades previas, por mencionar algunos.

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