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Peligra la existencia de comunidades indígenas por pandemia

Radio UNAM/Farrah de la Cruz
Foto: FILAC

Nuestras comunidades indígenas tienen una forma distinta de ver el mundo a comparación de quienes hemos sido educados en el mundo occidental. Su universo de creencias y su forma de socializar no son compatibles o adaptables a la manera que tenemos para lidiar con situaciones de alto impacto como la pandemia por COVID-19. De ahí el peligro de que comunidades enteras puedan desaparecer.

Hace unas semanas la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el impacto «desproporcionado» de la pandemia en indígenas y mujeres de América Latina, situación que los sitúa entre los grupos vulnerables que llamó a proteger con el fin de poner a la región «en camino a la recuperación».

En entrevista con Deyanira Morán, conductora de Prisma RU de Radio UNAM, Rubén Ruiz Guerra, director del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, comentó que los más de 45 millones de personas que integran la población indígena de Latinoamérica han llevado la peor parte en esta crisis sanitaria que los mantiene aún más en el abandono y la miseria.

“Estamos hablando de gente que, si les ha ido bien, han sido desamparados y marginados, pero si les ha ido mal, han sufrido explotación y genocidio”. Su condición de aislamiento -muchas veces voluntario- los hace padecer problemas serios de nutrición y les evita adquirir inmunidad ante cualquier tipo de enfermedades, por eso no es de extrañar su sensibilidad ante la COVID-19.

“Pensemos en la amazonia, en Manaos, una población que está exactamente en el centro de Brasil y que tiene una buena cantidad de comunidades indígenas. Es el estado con la mayor tasa de enfermedades y mortalidad generado por el coronavirus, como comunidades de Colombia, Ecuador y Perú, que son colindantes con la amazonia”.

Algunos gobiernos trabajan con organizaciones para atender sus necesidades esenciales, pero los mecanismos de comunicación son insuficientes. Además de no contar con información -mucho menos en su lengua- tienen que viajar en lancha por muchas horas para llegar al centro de salud más cercano, donde el personal médico que se encuentra a cargo labora sin los mínimos instrumentos e insumos necesarios para su protección.

“En el caso de Costa Rica, que es uno de los casos exitosos del combate a la pandemia, desde un principio generaron un protocolo para la atención de los pueblos indígenas. Hay que recuperar de ese protocolo algo que los mismos pueblos indígenas están reclamando: que se les tome en cuenta para pensar las soluciones al tema, que les tome en cuenta para ver la manera de enfrentar la pandemia, qué hacer y cómo hacerlo”.

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