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Monsiváis, una voz viva

Descarga Cultura.UNAM / Sara Regalado

“¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi, cómo vamos a seguir?” se preguntaba Elena Poniatowska en aquel junio de 2010, cuando trataba de enfrentarse el hecho irrevocable de la muerte de Carlos Monsiváis, cuya pluma, humor, amor, crítica y visión abrazaron a toda la sociedad mexicana. “Nunca entendimos cómo pudiste estar en tres o cuatro lados al mismo tiempo. Tu don de la ubicuidad abarcaba la pintura, la poesía, el humor, la crítica, la lucha por la justicia, el amor a los demás”, le decía Poniatowska a su entrañable amigo.

Y así era Monsiváis, el de las muchas miradas, el más conocedor de la cultura mexicana, el afanoso auscultador igual de La Biblia, que de cómics e historietas y de todo tipo de literatura; eterno y curioso caminante de los barrios bravos de su ciudad, cuidador de sus queridos gatos,  amante del cine y la poesía, luchador social que daba voz a las minorías; quien reformó la crónica y la posicionó en un lugar privilegiado tanto de la literatura como del periodismo.

Estudió a fondo la escuela norteamericana del nuevo periodismo para desarrollar su propio estilo, ese que mantuvo entre lo popular de la cultura y lo profundo del lenguaje. Y así nos regaló libros inteligentes, irónicos, críticos y entrañables como Días de guardar, Amor perdido, Escenas de pudor y liviandad, Entrada libre: crónicas de la sociedad que se organiza, Rituales del caos, Aires de familia, Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual y Apocalipstick, entre muchos otros.

 

Excéntrica e inmejorable ficción

Y con a todos estos frentes en los que Monsiváis tenía una presencia contundente, la ficción no se quedó fuera. En 1982 publicó el que sería su único libro de este corte: Nuevo catecismo para indios remisos, una serie de textos que se mueven entre la fábula, la parábola, el humor y la ironía dentro del contexto de la Colonia. Refiriéndose a esta obra que tuvo varias ediciones y reimpresiones, Sergio Pitol escribió “logra el milagro de conciliar un tono seco paródico con una curiosidad no carente de simpatía por aquellos catequistas llegados de lejanas tierras y sumidos en dudas terribles […] Nos encontramos en un laberinto donde lo lúdico va de la mano con lo sagrado, donde la razón y la fe y la retórica que sostiene esa fe caminan abrazadas”.

Fue con la lectura de relatos de este libro que, en 1998, Carlos Monsiváis se sumó a la colección Voz Viva. En este material se puede escuchar a Monsiváis dar lectura a historias como “Parábola de la virgen provinciana y la virgen cosmopolita”, “En la punta de un alfiler” y “Quien no odie a los símbolos sólo conocerá la fe por aproximación”, también disponibles en Descarga Cultura.UNAM.

Justamente es Sergio Pitol quien escribe una introducción para este material audiovisual, en la que ensaya sobre la influencia que significó para la escritura de Monsiváis el haber estudiado desde su infancia los textos sagrados del Cristianismo traducidos por Casiodoro de Reina en el siglo XVI. Pitol reconoce a Nuevo catecismo para indios remisos, como un libro “excéntrico entre los excéntricos” y uno de los más perfectos con que cuenta la literatura.

 

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