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Lo que debemos hacer en la «nueva normalidad»

Jorge Baruch Diaz Ramirez /Myriam Nuñez

Ante el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia en México y los planes de regreso hacia una nueva normalidad anunciados por algunos gobiernos locales como el de la Ciudad de México basados en el sistema de semáforo de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal es importante reflexionar en qué se basa este nuevo concepto de normalidad y por qué es importante respetar los colores del semáforo.

En primer lugar es necesario tener presente que hasta el momento no existe ninguna vacuna, cura o tratamiento efectivo y seguro para combatir este nuevo virus SARS CoV 2 que provoca la enfermedad COVID19, por lo que nuestras únicas armas para combatirlo son las medidas de higiene y protección personal, así como las estrategias de distanciamiento físico que hasta el momento han demostrado ser muy útiles en reducir la velocidad de propagación del virus y por ende disminuir la cantidad de casos graves que requieren hospitalización a nivel mundial o le que es igual a aplanar la primera oleada o curva epidémica.

En segundo lugar necesitamos entender que en la medida que se relajen las medidas de distanciamiento físico, por ejemplo, cuando aumenten la cantidad de personas compartiendo el espacio público, inevitablemente veremos un aumento en la cantidad de casos de COVID19, esto porque como ya lo mencione no hemos eliminado el virus. Entonces, es muy probable que veamos repuntes en el número de casos diarios y segundas y terceras oleadas por lo menos durante la segunda mitad de este año y hasta que no desarrollemos la vacuna o un tratamiento efectivo.

Teniendo en mente estas dos ideas podremos entender mucho mejor la nueva normalidad a la cual nos vamos a enfrentar. Durante las últimas semanas grandes grupos de científicos han desarrollado modelos matemáticos para predecir el impacto que las medidas de higiene y protección personal junto con la distancia social tendrán en los repuntes y oleadas de la pandemia.

Uno de los resultados más alentadores es que el sólo hecho de mantener la disciplina en el uso permanente del equipo de protección personal y la higiene es suficiente para reducir la velocidad de propagación de este virus, SARS CoV 2, por lo que, durante todos los colores del semáforo será fundamental usar una cubierta facial o careta, un tapaboca, evitar las aglomeraciones, lavarnos frecuentemente las manos (por cierto, el número mínimo de veces que se debe uno lavarse las manos al día para reducir significativamente el riesgo de contagio es diez) y mantener la sana distancia entre nosotros cuando estamos compartiendo el espacio público, la oficina y otros lugares de convivencia.

Otro de los resultados alentadores de estos modelos para predecir la cantidad y magnitud de los repuntes y oleadas de COVID19 es la forma en la que relajamos las medidas de distanciamiento social, esto es, la cantidad de personas que se mueven en una ciudad, que se reúnen en los espacios para convivir y en las oficinas para trabajar. Estas medidas tienen un impacto negativo en el desarrollo económico y social, entre más restricciones se implementan mayor es el impacto negativo en la salud mental y en la salud de las finanzas públicas y privadas.
La mejor manera de relajar las medidas de distanciamiento social se ha visto que es de manera escalonada, que no es lo mismo que progresiva, por lo que cada color del semáforo significa un escalón en el avance hacia la nueva normalidad. Estos escalones representan orden en la cantidad de personas que podremos compartir los espacios y convivir de manera cercana, siempre siguiendo estrictamente las medidas de higiene y protección personal.

Hay que comprender que así como podemos subir y bajar los escalones de una escalera, también podemos avanzar y retroceder en los colores o escalones del semáforo. Por lo que como sociedad debemos aprender a ser responsables con la salud colectiva, esto quiere decir, debemos de cuidarnos y cuidar de los otros para asegurar un avance y evitar los retrocesos en el semáforo.

Por último, me gustaría resaltar un punto del semáforo hacia la nueva normalidad, noten que entre un color y otro (o como lo hemos comentado, entre un escalón y otro existen dos semanas para evaluar si la tendencia en el número de casos de COVID19 es a la baja o a la alta, por lo que es muy importante ser pacientes y no desesperar ni comer ansias, el tránsito del color rojo al verde nos tomará al menos dos meses, si todo sale bien.

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