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Nueva normalidad

Ariadna Razo Salinas

Cuando en la película El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996), Katharine Clifton (Kristin Scott Thomas) conoce al Conde László Almásy (Ralph Fiennes), ella dice:

-Hola. Su estudio sobre el desierto me encantó.

-Gracias.

-Me fascinó que hubiera tan pocos adjetivos.

-Una cosa en una cosa, no importa qué se le añada. Coche grande, coche lento, coche con chófer, coche averiado. Es un coche.

-¿Amor?, amor romántico, amor platónico, amor filial. Son distintos.

Conclusión, los adjetivos importan, los sujetos importan, los verbos importan. El lenguaje y el uso que hacemos en general de éste, importan. Construimos un mundo a partir del lenguaje, hacemos comunidad a partir del lenguaje.

En la universidad tomé consciencia de cómo solo a través del lenguaje se accede a la realidad, se estudia, se describe y analiza. Entonces palabras como fenómeno social, estudio de caso, teoría, hipótesis, objetivos, contexto, epistemología cobraron sentido.

Paradójicamente, también comprendí que no importa la riqueza de vocabulario a veces las palabras simplemente no alcanzan, entendí por qué las sutilezas del lenguaje impiden que converjan dos corrientes de pensamiento. De la necesidad de construir definiciones operativas para tratar, sólo eso tratar, de designar una realidad concreta debidamente delimitada en tiempo y espacio. Deslindar un escenario social de otro. Que en ciencias sociales es más certero moverse desde el reino de la metáfora porque no existen los sinónimos.

Por eso me desconcierta la palabra normalidad. Del feminismo aprendí que muchas de las violencias de las que he sido objeto en mi vida habían sido normalizadas desde la infancia, por eso no las identificaba. Esto me llevó a reflexionar sobre todas la “normalidades” derrocadas por diferentes luchas sociales, mismas que se han traducido en derechos.

Ante una emergencia sanitaria global, nos anuncian que debemos asumir una “nueva normalidad”, eso me desconcierta más que la ya asumida normalidad anterior, realmente todo lo que acontecía era normal o simplemente sobrellevábamos diferentes tipos de contingencias a nivel individual y colectivo. Para los tiempos que corren, tal vez mi preocupación sea menor, pero mi mundo se desborda y no encuentro las palabras para contenerlo.

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