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Clínica de Diagnóstico para Coronavirus, un espacio donde la UNAM cuida de su comunidad

Omar Páramo / Francisco Medina

No hay pruebas perfectas, admite la doctora Yolanda López Vidal al hablar de las herramientas para detectar si alguien está contagiado con SARS-CoV-2. “Algo a tener en claro es que este patógeno permanece en nuestro organismo durante un lapso muy específico y si te tomamos una muestra fuera de esa ventana temporal (porque está por abrirse o porque se cerró) y la analizamos mediante el método PCR cuantitativo o en tiempo real, tu resultado será negativo, pero eso no garantiza que eres o serás una persona negativa; y también puede darse el caso contrario, que arrojes un positivo y, al aplicarte el test dos semanas después, no haya ya trazas del virus”.

Sin embargo —dice la profesora de la Facultad de Medicina (FM)—, en esta crisis sanitaria es crucial practicarse estos exámenes, pues conocer el estado de salud propio siempre tranquiliza y, además, saber si estamos infectados permite aislarnos de los otros para evitar que la enfermedad se propague a niveles incontrolables.

A fin de colaborar en esta tarea, la Universidad Nacional puso en marcha la Clínica de Diagnóstico para Coronavirus, ubicada en las afueras de CU y en la que pueden solicitar la prueba para COVID-19 estudiantes, trabajadores y académicos de la UNAM. Para agendar una cita es preciso marcar al número 55 5544 0587 o al 74 4505 2271, entre semana y sólo de nueve de la mañana a tres de la tarde.

“A la fecha hemos atendido a más de mil 100 individuos (la mitad alumnos) y realizado 600 exámenes, pues no a todos se les aplica el test, sino sólo a quienes, tras responder un cuestionario, califiquen como candidatos. Cuando empezamos (el 24 de marzo) la prevalencia era de cinco por ciento; hoy ronda el cuarentaicinco”.

Sobre cómo este esfuerzo —en el que participan tanto la FM, el Instituto de Química y el Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), como las facultades de Química y de Medicina Veterinaria y Zootecnia— incide en la lucha contra la pandemia, la docente explica que gran parte de quienes han sido analizados son pasantes de Medicina o Enfermería que apoyan en clínicas y hospitales. “Que ellos puedan seguir atendiendo a los enfermos más graves por COVID-19 depende de que estén sanos; ésta es la forma que tenemos nosotros de reconocerles y también de cuidarlos”.

Compromiso a prueba de todo

Originalmente la Clínica de Diagnóstico para Coronavirus iba a operar en el Centro Médico Universitario, a 300 metros de Rectoría, “pero el cierre de CU nos tomó por sorpresa y debimos movernos a unas instalaciones que nos prestaron muy cerca de ahí y que adaptamos para cumplir con los máximos niveles de higiene, y para que los asistentes mantuvieran en todo momento la sana distancia”.

Sobre la atención, la académica explica que, a todos quienes agendaron cita, lo primero que se hace es darles un cubrebocas (si han llegado sin uno), para después practicarles una prueba de olfato, medir sus niveles de oxígeno sanguíneo y determinarles la frecuencia cardiaca. Posteriormente se les pide llenar un cuestionario.

“Esta parte es crucial, pues de lo que declaren dependerá si se les realiza el test o no; de ninguna manera esa decisión recae en nosotros, sino de la encuesta y de lo que respondan los candidatos”.

Si el sujeto avanza a la siguiente fase, sólo entonces se le practica la prueba PCR cuantitativa (la cual busca material genético del SARS-CoV-2) y, para ello, se toman muestras paralelas tanto naso como orofaríngeas, y luego de saliva, las cuales se envían al Laboratorio de Inmunología Molecular Miocrobiana de la FM, para su análisis.

“Una vez obtenidos los resultados, éstos son enviados tanto al Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) —ya que el laboratorio está certificado por esta entidad y así lo dicta el protocolo— como al individuo. ¡Claro!, no podemos aplicar todas las pruebas que quisiéramos pues estamos limitados por nuestra capacidad técnica y por el número de reactivos, pero en promedio estamos ejecutando de unas 25 a 35 al día”.

Para la doctora López Vidal, los datos arrojados por esta tarea son reveladores: “Los análisis nos muestran que la población más afectada son los varones de mediana edad —entre 45 y 55 años—, seguidos muy de cerca por mujeres del mismo sector etario, aunque también hay muchos estudiantes positivos, sobre todo residentes que actualmente prestan sus servicios en diferentes sedes hospitalarias, lo cual nos dice mucho del compromiso que tienen estos jóvenes”.

¿Qué seguirá en la “nueva normalidad”?

A decir de la doctora López, si bien el esfuerzo de montar esta clínica fue para responder a una pandemia no esperada por nadie hace medio año —cuando todos brindábamos por la llegada del 2020 mientras que en Wuhan se daba a conocer el primer caso de contagio por coronavirus—, hoy más que nunca este proyecto debe seguir. 

“Estamos desarrollando ya nuestra propia prueba rápida a fin de determinar de qué tamaño es la epidemia; ello a través de la medición de anticuerpos. La idea es aplicar este test serológico (aunque se están evaluando otros) entre la comunidad puma y, con los datos obtenidos, ayudar a los tomadores de decisiones a establecer cómo será la movilidad al interior de Ciudad Universitaria una vez que regresemos a actividades cotidianas”.

De momento no se contempla a las diferentes facultades de Estudios Superiores, CCH o preparatorias, pero para la académica la magnitud de esta empresa lo justifica. “CU es, en sí misma, una ciudad pequeña (con una la población estimada es de 300 mil sujetos) dentro de una ciudad inmensa. De lo que se haga dentro de este espacio dependerá la salud de un gran número de personas”.

Por ello, la Clínica de Diagnóstico para Coronavirus se prepara para la siguiente etapa, la cual comenzará cuando se levante la cuarentena y la UNAM decida que es hora de volver a las aulas.

“En ese instante se moverá a donde originalmente se pensaba establecerla, al Centro Médico Universitario, y asumirá el cargo la Dirección General de Atención a la Salud. Lo que no podemos hacer ya es ponerle freno a la iniciativa, pues será fundamental para marcarnos el camino que, en lo sucesivo, deberemos andar”.

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