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¿Qué pasa en el organismo cuando te da la COVID-19?

Michel Olguín Lacunza / Myriam Núñez
Los sitios donde existen más receptores para el virus son, aparentemente, las vías respiratorias, el corazón, los vasos sanguíneos y sobre todo los del riñón.

 

En China nació un nuevo virus que alcanzó a 65 países, además alertó a los científicos para investigar sobre todas sus características y forma de contagio. Hasta el día de hoy se sabe que sólo afecta de forma crítica al 15 por ciento de los infectados y 7 por ciento fallecen. Aunque falta mucho camino por recorrer.

En entrevista para UNAM Global, Daniela de la Rosa Zamboni, académica del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS), explicó que el virus proviene de la familia del coronavirus, llamado así porque visto a través del microscopio electrónico tiene una forma que recuerda a la corona solar.

¿Qué pasa dentro del organismo?

El SARS-CoV 2, el virus que causa la enfermedad llamada COVID-19, es capaz de sobrevivir hasta cuatro días fuera del hospedero, dependiendo de la superficie. Por ejemplo, subsiste sólo cuatro horas en el cobre y hasta cuatro días en plástico. El virus tiene tres vías para entrar en el organismo, afirmó la coordinadora del diplomado virtual internacional de epidemiología y control de infecciones del PUIS.

La primera vía de infección es cuando tocamos una superficie contaminada por el virus y luego nos tocamos los ojos, la nariz o la boca. “De ahí la importancia de tener siempre las manos lavadas con agua y jabón y desinfectadas con alcohol”.

La segunda es cuando nos caen directamente las gotitas del virus en los ojos, la nariz y la boca y la tercera, que es la menos común, se da cuando se respira el virus por aerosol, de ahí la importancia de usar lentes o careta y sobre todo cubrebocas.

“Los aerosoles son partículas muy pequeñas que se quedan flotando en el ambiente, después de realizar procedimientos que los genera, tales como una incubación mecánica, una tos abrupta al tomar una muestra nasofaringea para descartar el COVID-19, o después de un procedimiento dental con un enfermo”.

El virus se adhiere o pega a las células del aparato respiratorio por medio de las proteínas que tiene en su corona, las cuales requieren de un receptor, algo así como una puerta para el virus. El principal candidato de este tipo de receptores son los ECA, los que están presentes mayormente en adultos ancianos y casi no se encuentran en niños. Una vez pegado a su receptor introduce material genético a tales células para la formación de nuevos virus. De esta manera, la misma célula empieza a producir más virus e infecta a otras células.

Los virus producidos pueden viajar por el torrente sanguíneo, llegar por las arterias, las venas y encontrar otro lugar para pegarse y repetir el proceso. Los sitios donde existen más receptores para el virus son, aparentemente, las vías respiratorias, el corazón, los vasos sanguíneos, sobre todo los del riñón.

Mientras tanto, el organismo responde a través de su sistema inmune y tiene una respuesta inflamatoria para eliminar al virus. Es decir, “los guerreros del organismo, que son las células blancas tratan de eliminarlo”.

Todos los órganos donde se encuentra el virus empiezan a dañarse por la misma infección del SARS-CoV-2 y por la respuesta del organismo para tratar de eliminarlos. “Es una respuesta necesaria”.

En algunas ocasiones es tanta la cantidad del SARS-CoV-2 que el sistema inmune, tratando de eliminar al virus, dañan al organismo y puede ocasionar no sólo alteraciones en las vías respiratorias, sino también en otros órganos como en el corazón, los riñones, incluso se ha encontrado que puede llegar al aparato gastrointestinal.

Se han detectado manifestaciones leves en otros sitios como infección en los oídos, es decir otitis, alteraciones del gusto (las personas no reconocen el sabor de la comida) y del olfato o diarrea.

Si el organismo tiene buenas defensas, entre los 7 y 14 días inicia la producción de anticuerpos de respuesta aguda y luego pueden producirse anticuerpos que posiblemente protejan al individuo. Por ejemplo, si la persona es joven, sin tantos supuestos receptores y sin enfermedades del corazón y diabetes, lo más probable es que logre eliminar el agente infeccioso.

De hecho, en el 94 por ciento de las personas que tienen SARS-CoV2 la enfermedad pasa desapercibida o como una simple gripa, sólo con manifestaciones en el aparato respiratorio superior, ya que localmente se elimina al virus y la persona se cura.

En los casos donde el organismo no responde de forma positiva, se inflaman los pulmones, lo cual ocasiona dificultad para respirar y la alteración llega a ser tan grave que el paciente puede requerir terapia intensiva y en ocasiones fallece a pesar del adecuado manejo médico.

En quienes el desenlace ha sido más severo suelen ser mayores de 75 años, o padecer enfermedades crónicas como hipertensión, padecimientos del corazón o diabetes. La causa aparente de la incrementada severidad parece ser el mayor número de receptores para el SARS-CoV2.

¿Cómo saber si uno está contagiado?

Los síntomas del coronavirus son muy parecidos a la influenza: tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares corporales, fatiga, la que puede ser muy intensa, dolores de cabeza o fiebre. A diferencia de la influenza, que puede llegar de forma abrupta, en la COVID-19 los síntomas pueden ser paulatinos, presentarse escalonados y con un cuadro más prolongado que la influenza, explicó Daniela de la Rosa.

Lo recomendable en el ámbito personal, dijo la académica universitaria, es realizar constantemente higiene de manos, usar el cubrebocas, no acercarnos las manos a la cara y mantener una distancia mínima de 1.5 metros con otras personas. Remarca que el cubrebocas no se debe tocar mientras se tiene puesto y hay que lavar o desinfectar las manos antes y después de colocarlo o retirarlo.

Las cosas que tocamos frecuentemente, llamadas superficies de alto contacto, tales como celulares, manijas, apagadores, llaves de agua o de inodoro, se deben desinfectar con una solución de cloro, una parte en 9 o alcohol al 70 por ciento al menos una vez por día, concluyó la investigadora.

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