Campus Salud

Estudiantes de la FES Aragón donan a hospitales equipo contra el coronavirus fabricado por ellos mismos

Omar Páramo/Francisco Medina

Desde hace semanas el Hospital General Regional Fidel Velázquez Sánchez, ubicado en Ecatepec y conocido a secas como “el 196”, ha visto cómo sus espacios y recursos están llegando al límite debido a la crecida exponencial de individuos positivos al Covid-19. Para ampliar su capacidad de atención el recinto acondicionó toda su sección de Urgencias para el confinamiento de pacientes con la enfermedad, y quienes acuden con otras emergencias son revisados en las salas de espera, pero el personal del lugar advierte que se están quedando sin material para protegerse al hacer su trabajo.

A fin de paliar dichas carencias, los integrantes del grupo estudiantil de mecatrónica Wayaks regalaron un centenar de caretas para los médicos y enfermeros del lugar, todas fabricadas y ensambladas caseramente con material donado o comprado por ellos, piezas modeladas en impresoras 3D instaladas en sus hogares e incluso con pedazos de foamy cortados con cúter y regla sobre un restirador.

“Somos alrededor de 40 estudiantes de Ingeniería Mecánica de la FES-Aragón que, junto al profesor Neftalí Elorza López, colaboramos en la iniciativa Coronavirus Makers México a fin de apoyar en estos tiempos tan difíciles”, señala Andrea Jasso, la encargada (junto con su compañero Eduardo Barragán) de entregar el donativo el 22 de abril pasado, justo a la entrada de este centro del IMSS.

“Es duro enterarte de las condiciones en que opera esta gente. Quien nos recibió fue la enfermera Marisol Guerrero y ella nos relató que, aunque la crisis sanitaria ha escalado, no han recibido respaldo suficiente del gobierno —monetario ni de equipo—, por lo que han sacado de sus bolsillos para adquirir insumos quirúrgicos, batas y cubrebocas, pero no les ha sido suficiente y por eso nos contactaron”.

El protocolo señala que las caretas son necesarias para evitar los aerosoles expelidos por los enfermos al toser, hablar o hasta respirar; sin embargo, debido a su alta demanda en el mundo entero no se encuentran ya en ninguna parte. “La pregunta aquí es, si sabemos cómo, ¿por qué no las manufacturamos nosotros?”, señala Andrea.

“El costo de cada una oscila entre 35 y 40 pesos y hacerlas nos lleva dos horas y media por pieza en una impresora 3D. Eso parece mucho si consideramos que a una fábrica le toma pocos segundos manufacturar miles en serie, pero el asunto es que nos las hay. Quienes estamos en la iniciativa hemos invertido semanas en crear estos objetos de forma casi artesanal, pero siendo lo más rápidos posible ya que sabemos que se necesitan con urgencia y ahora”.

Recién acaban de concretar su primera donación y los jóvenes de la FES-Aragón ya están agendando las siguientes entregas para otros centros, pese a los obstáculos que han comenzado a surgir, como la falta de materia prima, pues insumos como el acetato se ha agotado en los inventarios de todas las papelerías, como han constatado al peinar tanto las de grandes cadenas como las del barrio.

“Pero eso no nos desanima, se trata de hacer lo que se puede con lo que se tiene. Se nos ha repetido que nosotros, como sociedad, hacemos mucho al quedarnos en nuestros hogares. En nuestro caso podemos hacer aún más si manufacturamos caretas y herramientas similares con la ventaja de que eso es algo que podemos hacer sin contravenir la cuarentena, pues todo lo realizamos sin salir de casa”.

La cultura maker

Wayaks significa ‘visión entre sueños’ en maya y justo con esa palabra el profesor Neftalí Elorza bautizó al grupo de manufactura aditiva y mecatrónica que echó andar en la FES-Aragón a fin de capacitar a alumnos de Ingeniería en impresión 3D, cortado en láser, creación de prototipos, origami e incluso amarres con carrizo, ello con el objetivo de impulsar entre las nuevas generaciones la llamada “cultura maker” o, como también se le dice, “el hágalo usted mismo”.

“La idea es que, si necesitas una mesa, por dar un ejemplo, no vayas a internet y ordenes una del catálogo de Amazon, sino que consigas los materiales, tomes tus herramientas y la construyas tú mismo. Eso es lo que intentamos fomentar y, por lo mismo, al ver que tras la crisis desatada por el Covid-19 el material requerido por los hospitales estaba en desbasto, decidimos fabricarlo nosotros”.

La iniciativa Coronavirus Makers México es un espacio creado por ingenieros, arquitectos y entusiastas de la cultura maker a fin de articular esfuerzos y apoyar al personal médico en su lucha contra el SARS-CoV-2, y a la cual el grupo Wayaks se unió desde el principio.

Los makers somos una comunidad no tan grande, muchos nos conocemos de tiempo ha y, por lo mismo, unirnos en un esfuerzo así era inevitable, explica el profesor Neftalí Elorza, quien sobre cómo solicitar su intervención añade: “De necesitar algo, los hospitales sólo deben contactarnos. En el caso de las caretas las creamos a partir de diseños de código abierto, uno europeo y otro estadounidense, lo cual nos permite analizar, modificar y hasta corregir. En este caso, en uno de los planos observamos que había una L que no ofrecía el aislamiento suficiente contra el virus, así que los muchachos enmendaron aquello y ahora tenemos un producto muy seguro”.

Ante la sucesión de noticias graves como la saturación de todos los centros hospitalarios del Valle de México, o de que ya con más de mil muertos el país apenas va a entrando al pico de la epidemia, el académico subraya que es momento de actuar y, por lo mismo, la comunidad maker ya está viendo cómo fabricar spliters (piezas esenciales de los aparatos de respiración asistida) e incluso respiradores enteros, pues los que se tienen en el país y los que llegarán en breve resultarán insuficientes, además de resultar caros.

Y si esto genera incertidumbre hay una serie de paradojas que vienen aumentar la sensación de caos, como la de que, pese a que el precio del petróleo se ha desplomado como jamás en la historia, llegando a cotizarse en menos dos dólares por barril de crudo, el costo del PLA (termoplástico usado para la impresión 3D) se ha ido por las nubes y los insumos necesarios para la manufactura aditiva se han disparado a niveles insospechados, por lo que el docente hace una invitación para apoyar a este proyecto.

“Hay muchas maneras de sumarse, ya sea como maker, donando material almacenado en talleres u oficinas (como acetato, PVC o PET) o donando desde 50 pesos hasta dos mil. Las diferentes opciones están en la página www.coronavirusmakers.mx. Quienes participamos hemos puesto desde nuestro trabajo e infraestructura hasta recursos económicos, pero no podemos cargar solos con todo”.

Mientras, el equipo universitario trabaja a contrarreloj para entregar cada vez más pedidos a más hospitales. “Wayaks significa ‘visión entre sueños’ y ahora veo que ponerle así a este grupo fue acertado, pues el objetivo último era formar a personas con el conocimiento y disposición para aportarle a la sociedad, en especial cuando más lo necesita. Ésa siempre fue la visión y también siempre fue el sueño”.

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