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El coronavirus no fracturó al movimiento feminista

Fabiola Méndez/Damián Mendoza
La pandemia ha sacado el rostro más oscuro del patriarcado

El 8 y 9 de marzo de 2020 se enmarcaron como una fecha importante para el movimiento feminista en México y el mundo. La marcha de ese domingo y el paro convocado por varios colectivos de mujeres con el #Undiasinnosotras del lunes hablaban del impacto logrado por las mujeres en contra de la violencia de género.

Gracias al desarrollo del MeeToo, la Marea Verde y el movimiento encabezado por mujeres universitarias, se hablaba de una cuarta ola del feminismo. Sin embargo, otra problemática apareció a nivel mundial tomando un papel protagónico: la pandemia del coronavirus.

La crisis sanitaria llegaba a México y todos los otros problemas parecían secundarios. Sin embargo, aunque pareciera que el coronavirus vino a fracturar el movimiento feminista que se estaba dando desde hace dos años a nivel mundial, “paradójicamente vuelve a replantear la importancia de eso que el patriarcado quería invisibilizar y que consiste en las tareas asignadas tradicionalmente a las mujeres y lo importante que son para la sobrevivencia de toda la sociedad”, afirmó Nelly Lucero Lara Chávez, doctora en ciencias políticas por la UNAM.

De acuerdo con la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, esta enfermedad toma protagonismo pero también hace un llamado al cuidado, a la solidaridad y a la vida.  “Mientras más se habla de la COVID-19 se habla también de los ejes discursivos del feminismo”, explicó.

Por un lado, la pandemia ha sacado el rostro más oscuro del patriarcado, la escisión entre lo público y lo privado, el lugar de las mujeres es el hogar y el de los hombres es el laboral. El espacio doméstico es un lugar de violencia para las mujeres, durante el periodo de confinamiento se ha dado un alza de hasta el 60 por ciento de violencia doméstica.

La especialista refirió que en España  se ha registrado un alza en las llamadas para denunciar a sus agresores,  México vive una situación similar donde no sólo las mujeres son violentadas, también las niñas, “el espacio doméstico sigue siendo un espacio violento”.

Las jornadas laborales son más amplias, se suman las cargas de tareas, el confinamiento representa una sobrecarga en el hogar, la asistencia a grupos vulnerables siguen recayendo sobre ellas, aunado a que las enfermeras han sido atacadas.

La cuarentena presenta un incremento masculino de la pornografía, el confinamiento pone en evidencia cómo desde el espacio doméstico se da el consumo simbólico de las mujeres como objeto sexualizado para la satisfacción de los hombres. “No hay que olvidar que es también el hogar donde se manifiestan los feminicidios. El coronavirus muestra que el agresor sigue estando en casa”, afirmó Lara Chávez.

La especialista en temas de género refirió que lo más importante ahora es que todo aquello que el patriarcado desdeñó con fuerza por ser tarea de mujeres, como estar en casa y cuidar de la salud, el bienestar físico y emocional, alimentación, retornar al hogar como espacio de protección ante la vulnerabilidad humana, toma otro valor.

El tiempo de confinamiento vuelve a traer a escena la noción feminista de que la solución no está en erradicar las labores de cuidado y atención, sino que deben de estar repartidas y equilibradas entre todas las personas que forman la sociedad. “Se está revirtiendo lo que estaba considerado valioso a nivel social, nos vamos a replantear cómo es que las sociedades sobreviven a un trabajo invisibilizado, hoy la labor que realizan las mujeres sigue operando”, finalizó.

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