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Pandemia y desinformación

Luisa González/Damián Mendoza
Quedarse en casa en cuarentena despierta muchas emociones, es un área de cultivo muy fértil para la desinformación y noticias falsas

El mundo vive una emergencia de salud que ha obligado a las personas a quedarse en casa. Hay quienes no pueden aislarse porque salen a trabajar. En ambos casos se requiere información veraz de la enfermedad, sus formas de prevención, las estrategias para evitar contagios y de propuestas de salud pública.

 Sin embargo, pareciera que existe una confrontación de grupos políticos de presión por ver quién gana más espacios en el tema del coronavirus. La oposición política y la autoridad aprovechan la circunstancia para descalificarse mutuamente.

 Otro fenómeno que se ha presentado es la opinión sobre la epidemia en redes sociales, aunque las personas no sean profesionales de la salud, lo cual dificulta acercar la verdadera información a la población mexicana.

 En entrevista con UNAM Global, la profesora asociada del Programa de Periodismo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la doctora María Grisel Salazar Rebolledo, comenta que este es un momento muy complicado y discursivamente da muchas herramientas políticas para que los grupos políticos se ataquen mutuamente.

 Por la pandemia se genera información a diario de tipo técnico-científico, a la cual no estamos familiarizadas. Indicó que “esto de quedarse en casa en cuarentena despierta muchas emociones en la gente, es un área de cultivo muy fértil para la desinformación y noticias falsas. Las personas están, de alguna manera, vulnerables física y emocionalmente, lo cual hace más fácil engancharse con las ideas que vengan de un lado o del otro, es decir, del gobierno o de la oposición”.

 Agregó que los gobiernos están descalificando a la oposición porque son momentos en los que ellos necesitan que la gente cierre filas en torno a las medidas que están implementando. “Necesitan transmitir certidumbre, confianza, transparencia con bases científicas, y cualquier idea que ponga en duda la información que se transmite desde el gobierno va a ser descalificada”.

 Discursos irresponsables y ciudadanos insatisfechos

 Los gobernantes deben actuar con seriedad y no caer en un mal desempeño o “ridículo”, como el caso del presidente de Brasil (Jair Bolsonaro, quien subestima la pandemia) o lo que vimos con (Miguel) Barbosa (gobernador de Puebla), quien afirmó que los pobres no se contagiarán.

 Salazar Rebolledo añadió que ante discursos como estos la respuesta de los ciudadanos es de insatisfacción: “hay una disputa de quién tiene la razón y la verdad, porque hay dudas; por ejemplo, en Estados Unidos sólo el 44 por ciento de la gente está satisfecha con la respuesta del gobierno, pero esta respuesta ha cambiado. Si se revisan las estadísticas de febrero a abril han bajado, es decir, conforme crece la pandemia, la gente está más recelosa y escéptica de la respuesta de los gobiernos; esto produce que los gobiernos se aferren a seguir defendiendo su legitimidad”.

 La oposición política debe jugar su papel con responsabilidad al exigir transparencia y generación de datos precisos. Todos deberíamos exigir esa información. “Una cosa es pedir información de forma legítima y otra es aprovecharse de estos momentos que son ‘cámaras de eco’”, precisó.

 Ante la situación inédita en el mundo y en nuestro país, la sociedad se desborda en redes sociales para encontrar respuestas a sus dudas, pero se encuentra con personas que están opinando sobre la situación cuando no son expertos epidemiólogos o profesionales de la salud.

 “Cuando hay elecciones vemos a los analistas dar su opinión sobre política. Está bien porque no está en juego la vida de las personas, pero en este caso de pandemia, vemos a economistas con cifras, con sus modelos y proyecciones de cuántos enfermos habrá el día de hoy o si la curva aumentará, lo cual es riesgoso, porque no todo el mundo entiende de lo que está hablando y eso es notorio en las conferencias (del gobierno Federal)”.

 La doctora Salazar consideró que ha faltado mejor cobertura en el tema del coronavirus para ayudar a la gente a no engancharse en el fuego cruzado entre los datos de la oposición y los datos del gobierno. “El periodismo, lo único que está haciendo es reproducir lo que ve en las conferencias, lo cual ha sido una inercia negativa”. Acotó que pareciera que los periodistas sólo persiguen ‘la pelota’ que se lanza en las conferencias y no hay un contraste de datos basados en hechos o en ciencia porque en la formación periodística no hay aproximación a la literatura científica y hay carencia de formación estadística.

 No sabemos qué sucede más allá de lo que dicen las figuras que toman los micrófonos en las conferencias. “Más allá de López Obrador, más allá del subsecretario (López-Gatell) y su equipo, no ha habido un interés periodístico por ir más allá, ¿qué se opina entre la gente?, ¿cómo vive la situación el personal de salud?, ¿cómo están las poblaciones vulnerables?

 

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