Salud

Los ciudadanos invisibles

Jimena Rivera
En "El diario de una pandemia", Jimena narra su acontecer diario en una ciudad italiana aquejada por el coronavirus (COVID-19)

El siguiente texto es un relato basado en las experiencias que he tenido como mexicana viviendo en la ciudad de Turín (Piamonte, Italia). Esta compuesto por hechos y juicios adheridos a mis creencias y realidad inmediata, no pretendo ser una fuente de información y mucho menos de consulta en cuanto a temas de la reciente crisis sanitaria por la que estamos pasando.

Sábado 14 de marzo

Entre semana paso gran parte del día como lo haría normalmente, porque a pesar de que mi compañero ahora trabaja desde casa, es como si estuviera en la oficina. Hay mucha gente cuyo trabajo se ha vuelto más demandante, los amigos en el sector de la salud tienen mucho qué hacer. Por otro lado, están los que han tenido que cerrar sus negocios, emprendedoras que han tenido que poner pausa a sus proyectos.

Hay tantas personas en sectores diferentes de la economía que han dejado de tener ingresos, y a pesar de que ya hay planes para ayudar a quienes están “parados”, hay muchísima gente trabajando informalmente que no verá un centavo de esta ayuda.

Me pregunto cómo van a sobrevivir esta temporada y qué va a desencadenar que tantas familias estén sin sustento por tanto tiempo. En México, a veces pensamos que en Europa la gente tiene muchas cosas resueltas, sin embargo, aquí también hay gente vulnerable, explotada, como es el caso de aquellos (principalmente inmigrantes) que son apenas pagados. Muchos ganan un salario que no les permite pagar una renta o ahorrar para mejorar su calidad de vida. Algunos llegan a firman contratos con una paga que no refleja la realidad. ¿Será una oportunidad de reconocer estos problemas o van a agudizarse?

En la tarde jugamos ping pong más de dos horas seguidas, y sigo teniendo ganas de abrir la puerta para salir a caminar.

Domingo 15 de marzo

Comienzan a llegarme mensajes de pánico desde mis contactos en México, les pido encarecidamente que no compartan información de fuentes dudosas, opiniones de Facebook, noticias de las que sólo han leído el encabezado, audios y videos anónimos, etc. Les pido que por favor, no compartan miedo.

Hoy en la mañana Toño salió a hacer compras, es la primera vez que sale después de una semana de cuarentena. Hizo una lista de las cosas que necesitábamos y contemplaba comprar dos o tres de cada una… pensé que exageraba, después no me pareció tan mala idea. Pensé también en acompañarlo, pero antes de decir nada, me pidió que por favor no saliera.

Tomó un par de guates de látex para no tener que tocar directamente el carrito del supermercado. Me contó que en el camino no habían personas en la calle, que los negocios del centro comercial estaban cerrados y que aunque había llegado 15 minutos antes de que abrieran, ya había unas 30 personas formadas para entrar.

Encontró la mayoría de los productos de la canasta básica, aunque la variedad era menor a la que se encuentra regularmente. Clientes y empleados usaban guantes de látex y mascarillas, mantenían la distancia de seguridad de un metro. No encontró algunas cosas de la lista, como algunos vegetales, alcohol, levadura, algunos tipos de harina (aquí la gente hornea con regularidad), algunos tipos de queso, etc. Las secciones donde se venden carne, quesos y alimentos frescos estaban cerrados.

Se dio cuenta que el tráfico se concentraba en los alimentos, el resto de las secciones del súper estaban vacías. Unos días después vi un reportaje en TV que decía que los italianos en esta época han regresado a los productos más básicos y han hecho una pausa de la comida exótica. Compran sobretodo harinas, productos enlatados y de primera necesidad. Las entregas a domicilio calculan una espera mínima de 9 días, no hay infraestructura para surtir a tanta gente.

Muchos estamos cocinando o aprendiendo a cocinar platillos que normalmente no hacemos, los posts en redes sociales de pasteles, galletas, pan y pizza hechos en casa han sido la tendencia.

Martes 17 de marzo

Esta es la segunda semana de cuarentena. He tratado de hacerme el hábito de hacer ejercicio todos los días al menos 20 o 30  minutos al día, estudiar o tomar clases de cosas que me interesan, YouTube se ha vuelto la fuente de entretenimiento  e instrucción alternativa ahora que no se puede salir a los museos o ver a los amigos.

Esta semana aprovechamos que hay muchísimas óperas completas y  hasta subtituladas en la misma plataforma, la calidad del video de algunas es mejor que de otras, pero me alegra que al menos explotemos un poco de lo que estas herramientas pueden ofrecer.

En estos días apenas he utilizado Netflix o Amazon Prime, por alguna razón me dan la sensación de estar más encerrada. Estoy explorando música y recordé que el sitio Project Gutenberg tiene más de 60 mil libros digitales gratis, bajé unos libros y empecé a leer a Emma Goldman.

Hoy les mandé a mis papás una lista de todas la medidas de seguridad que hemos tomado aquí para protegernos. Ya sabemos que la forma de contagio es sobretodo a través de las gotas de saliva de una persona contagiada. Entonces, procuramos tener las superficies lo más limpias que podemos. Como aquí el alcohol en gel y algunos sanitizantes ya no se encuentran, en los medios te indican que sólo necesitas lavarte bien las manos de manera regular, o usar una mezcla con al menos, 70% de alcohol para desinfectarte.

Les recomendé limpiar bien teclados de la PC, celulares, audífonos y demás dispositivos con los que estamos en mayor contacto.

Sábado 21 de marzo

Hoy fue un día bello y caluroso. Aprovechamos para sacar unas sillas al balcón y mientras Toño le hablaba por teléfono a familia y amigos, me dediqué a plantar y regar flores, a disfrutar el sol en la cara.

Por primera vez después de más de un año de estar en esta casa, hablamos con los vecinos del edificio de enfrente. Su gato necesitaba pasto y no lo encontraban en los supermercados, algunos productos frescos no se encuentran o se agotan muy rápido. Les ofrecimos una de las macetas que teníamos y fue un buen pretexto para empezar a hablarnos, apenas supe sus nombres.

Amazon anunció que a partir de hoy, en territorio italiano, se detendrán los envíos de bienes que no sean de máxima necesidad, a excepción de aquellos de los que no se ocupa logísticamente.

Domingo 22 de marzo

En la tarde vimos una película de humor negro sobre unos marcianos que atacan la Tierra por razones desconocidas, y aunque son claramente hostiles e implacables, los humanos nos aferramos a la idea de que es un malentendido y obviamente, tratamos de tomar el control sin éxito. He visto esa película muchas veces, pero es la primera vez que la veo y entiendo lo absurdo que es tratar de controlar desde la ignorancia, tomar una actitud soberbia y ridícula ante una amenaza obvia y comprobada.

Vimos las noticias antes de ir a dormir, no lo sabíamos, pero ayer se llegó al número más alto de muertos por el virus. Estamos casi seguros que no saldremos el 3 de abril.

Roberto Burioni, virólogo italiano, fue entrevistado en la televisión a raíz de los rumores de una supuesta cura al virus. Su respuesta fue tajante: Cuando se encuentre una cura, la noticia nos llegará desde las autoridades de salud competentes.

Lunes 23 de marzo

Empezamos la tercera semana de cuarentena. Hoy fue un día difícil, todo el día estuve irritable y triste, siento que me empieza a pegar el encierro, las noticias de enfermedad, hospitales rebasados y demás cosas relacionadas con el virus. Trato de ver las noticias lo menos posible, pero es importante estar informados por si llegan a dar alguna información relevante.

No ayudó que el día estuvo frío y nublado, una amiga me llamó para saber cómo estaba, me dijo que hay que aprovechar este tiempo para cuidarnos y tener paciencia. Me sentí agradecida de tener personas que se preocupan por mí. Es un poco irónico esto del aislamiento, porque me siento más cercana y franca con las personas que quiero.

Después de varias semanas sin hacerlo, fumé, me sentía melancólica y salí al balcón. Al final del día estaba agotada a pesar de que hice muy poco.

Ante las noticias de hospitales al tope y personas solas, infectadas o vulnerables, nos damos ánimos entre nosotros, nos hacemos chistes, nos recordamos entre amigos y familia lo mucho que nos queremos. La mayoría poblamos los medios digitales, intuyendo tal vez, que nuestro lugar físico en el mundo, en los pueblos y ciudades nos espera con paciencia.

Martes 24 de marzo

Siento que me hace falta caminar, hago lo posible por mantenerme activa. Ya hasta he contado cuántos metros puedo ir en línea recta de mi cuarto hacia la cocina, es el mismo trayecto que recorre la gata cuando jugamos a la pelota. Me dan ganas de cambiar lugar con ella y sentir más largas las distancias dentro de la casa, brincar encima de las sillas y sillones, hacer un sprint que me deje exhausta y dormir ansiosa de poder jugar mañana.

Ya había leído que las mascotas ayudan a lidiar con el estrés y lo estoy comprobando. Acá hay personas que sacan a pasear al perro varias veces al día como excusa para salir, ¿es normal que me sienta enojada cuando los veo pasear cerca de casa? No pensé que algún día sentiría envidia de alguien con perro, y mientras escribo esto, veo a la gata con el rabillo del ojo para que no sospeche.

Hoy por tercer día consecutivo se ha ralentizado en Italia el índice de contagios, esto nos llega como aire fresco después de un fin de semana tan preocupante. Sólo esperamos que continúe de esta manera, y que los esfuerzos que hacemos se reflejen en los días que están por venir. Ha sido un proceso extraño para todos, pero escuchar que un esfuerzo colectivo puede dar estos resultados nos llena de ánimo.

Escucho la “mañanera” del presidente de México y el comunicado del gobierno de CDMX, que según muchos, retrasaron su postura ante la emergencia. Actualizo a mi familia con las últimas noticias, pregunto, esquivo las fake news, sigo escribiendo.

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