Ciencia Salud

Lavarse las manos, un hábito que salva vidas

Farrah de la Cruz Cárdenas / Radio UNAM

Ante la crisis sanitaria que vivimos, lavarse las manos correctamente es todo un reto. La simple acción de friccionar las manos con agua y jabón nos puede salvar la vida.

La recomendación de los infectólogos es clara y concisa: sabemos que es indispensable lavarse las manos después de ir al baño y antes de preparar alimentos. Sin embargo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos aconsejan hacerlo después de sonarse la nariz, estornudar, toser; al regresar de la calle y después de jugar con las mascotas.

Este acto, tan común en nuestra sociedad, no era recurrente en otros tiempos, por eso, es probable que durante siglos muchos humanos hayan muerto por malos hábitos de higiene.

No fue sino hasta 1840 que el médico obstetra Ignaz Philipp Semmelweis fomentó el lavado de manos entre todos sus colegas. Una situación que lo condujo al exilio y muerte.

“Nunca estará de más valorar el lavado de manos que impulsó Semmelweis, así como la labor que realiza el personal de salud que trabaja por nuestro bienestar”, comentó en entrevista para Radio UNAM, Clementina Equihua Zamora, bióloga de la Facultad de Ciencias (FC) de la Máxima Casa de Estudios.

La académica universitaria hizo hincapié en esta práctica que, con el paso del tiemplo, se asentó en nuestra cultura como una medida higiénica fundamental para las actividades médicas y la vida cotidiana.

“Ahora sabemos que es la mejor manera de prevenir enfermedades gastrointestinales, respiratorias y el COVID-19”, subrayó.

En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda:

  1. Lavarse las manos con agua fría o tibia y aplicar jabón.
  2. Frotarlas entre sí, incluso entre los dedos y debajo de la uñas, hasta conseguir que haga espuma.
  3. Extender la espuma del jabón en ambas manos por 20 segundos.
  4. Enjuagarlas con agua limpia.
  5. Secarlas con una toalla limpia.

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