Cultura NewsFeed

Homenaje en España a Miguel León-Portilla

UNAM España
León-Portilla se opuso a intelectuales que consideraban que el indígena, al no tener una escritura alfabética, no podía haber pensado en términos filosóficos, dijo su discípulo Patrick Johansson, quién también ofreció una conferencia en el Instituto Cervantes sobre el encuentro de Cortés y Motecuhzoma

El pasado 20 de febrero de 2020, a escasas horas de que hubiese cumplido 94 años, Casa de América acogió en Madrid el homenaje póstumo a Miguel León-Portilla, organizado conjuntamente con la sede UNAM-España (Centro de Estudios Mexicanos) y la Embajada de México.

El acto fue presidido por la embajadora de México en España, Roberta Lajous, y contó con la participación de los académicos de la UNAM Patrick Johansson y Vicente Quirarte (a distancia, desde México), acompañados por los académicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) José Luis de Rojas e Isabel Bueno, moderados por el director del Instituto de México en España.

El director de Casa de América, Antonio Pérez-Hernández, dio la bienvenida, calificando a Miguel León-Portilla como un personaje polifacético y difícil de catalogar: historiador, filósofo, antropólogo, investigador, humanista, maestro de historiadores, y, sobre todo, una gran persona.

 

Papel en las relaciones México-España y su ascendencia en el terreno iberoamericano

Roberta Lajous, quien cerraba con este acto público su gestión al frente de la representación diplomática en España, destacó el gran papel que León Portilla jugó en las relaciones entre México y España, y en la conformación de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que luego se traduciría en las celebraciones de las Cumbres Iberoamericanas. Recordó que en 1992, León-Portilla logró con su característica sabiduría que se superara el debate en torno a la celebración del V centenario, al proponer y consensuar el concepto de “el encuentro de dos mundos”, frente al controvertido eslogan originalmente propuesto del “V centenario del descubrimiento de América”, que ocasionaba un malestar generalizado desde el punto de vista del continente americano.

 

Paralelismos entre Miguel León Portilla y Fray Bernardino de Sahagún

Patrick Johansson -quien además de director del Seminario de Cultura Náhuatl fundado en la UNAM por don Miguel León-Portilla, fue desde hace cuarenta años su discípulo, su alumno y su amigo- viajó a Madrid para participar en este homenaje a su maestro. Johansson estableció un paralelismo, a cinco siglos de distancia, entre León-Portilla y el fraile franciscano Fray Bernardino de Sahagún, toda vez que “los dos abrevaron del manantial de la antigüedad greco-latina, en sus respectivas universidades: la Universidad de Salamanca y la Universidad Nacional Autónoma de México”.

Señaló el espíritu renacentista de ambos. De Sahagún, dijo que llegó a transgredir los límites de la pesquisa que le había sido encomendada, la de reunir información y textos con el fin de detectar en el mundo indígena “los síntomas de una enfermedad”: la idolatría. Para ello, dijo Johansson, que reunió, transcribió y tradujo los testimonios y textos de la oralidad náhuatl, mismos que permitieron a los frailes conocer al indígena para evangelizarlo mejor, a la vez que le dieron muestras de la grandeza de su cultura. Según Johansson, Miguel León-Portilla, como historiador, filólogo, lingüista, filósofo, y humanista, también fue de alguna manera  “renacentista”, ya que a través de su investigación, los valores y la cultura del mundo indígena renacieron en su obra.

Destacó que ambos fueron nahuatlatos en todo el sentido del término, en tanto que no solo dominaron la lengua sino que también fungieron como intérpretes de la misma.  La palabra “náhuatl” también significa claridad, y en este sentido, dice Johansson, “el nahuatlato es aquel que habla claro y, por ende, el que esclarece”. También reveló paralelismos entre la Historia General de las Cosas de Nueva España de Sahagún y La filosofía náhuatl y Visión de los vencidos, de León-Portilla, ya que, en su opinión, fueron textos clave que permitieron una aproximación veraz a la cultura náhuatl prehispánica.

Explicó igualmente que los dos personajes se enfrentaron a detractores, por un lado, Sahagún tuvo que defenderse de los que estimaban que su obra propiciaba el resurgimiento de la idolatría. Por otro lado, dijo que León-Portilla se opuso a intelectuales que consideraban que el indígena, al no tener una escritura alfabética, no podía haber pensado en términos filosóficos. Otro paralelismo que apuntó Johansson fue la conversión: “ Sahagún convirtió al cristianismo a los indígenas, a la par que convencía a sus hermanos de religión de la capacidad y dignidad de sus catecúmenos”, mientras que León-Portilla realizó, “un verdadero apostolado cultural, ya que convenció a los mexicanos de la grandeza de su pasado prehispánico y de la necesidad impostergable de reconocer a los herederos indígenas de ese pasado y de legitimar  jurídicamente su derecho a vivir según su tradición ancestral”.

Por último, señaló la relevancia de la figura de Miguel León-Portilla en el mundo indígena contemporáneo, ya que dijo que les abrió los ojos a un pasado del que habían sido despojados y del cual podían sentirse orgullosos, a la vez que les dotó de fundamentos que les permitiesen el conocimiento de sí mismos, y la emancipación cultural.

Por su parte, Isabel Bueno, aseguró que Miguel trascendió con creces al doctor Miguel León-Portilla. Para ella, los dioses le dieron tres dones: la inteligencia, la bondad y la alegría. También recordó la concepción que el homenajeado tenía de la Historia: “La Historia no es un lujo, es una necesidad. La Historia nos permite saber quiénes somos”.

Aseguró que al autor de Visión de los vencidos lo que más le hizo feliz fue ser universitario, y recordó que después de ostentar los diferentes cargos diplomáticos, como el de embajador de México ante la UNESCO, volvió agradecido y ávido a sus labores en la UNAM.

A través de un video grabado para la ocasión por TV UNAM, el académico Vicente Quirarte dedicó sus palabras en el homenaje a la Dra. Ascensión Hernández Triviño. Quirarte resaltó el interés manifiesto de León-Portilla por la poesía de los antiguos mexicanos, ya que, según dijo, encontró en ella una de las más altas manifestaciones en el grado de civilización. Recordó que la obra 13 poetas del mundo azteca forma parte de los numerosos trabajos dedicados a probar los poderes del canto como sinónimo de la supervivencia de la palabra y del pensamiento.

Quirarte dijo que León-Portilla fue “un hombre de palabra”, en el doble sentido del término, ya que la defendió, la honró y la enalteció, a la vez que fue un hombre cabal e integro, y una verdadera “leyenda viviente”, en alusión a uno de los máximos galardones que recibió en su vida, otorgado por la Biblioteca del Congreso de EUA. También se refirió a él como un inconforme, ya que levantó su voz en todo momento para denunciar o defender, y por eso, dijo, “hace falta su autoridad moral y tenemos la obligación de continuar su herencia”.

En la última intervención, José Luis de Rojas destacó “la grandeza de la sencillez de León-Portilla  o la sencillez de su grandeza”. De Rojas, quien fue alumno en el Seminario de Cultura Náhuatl, lo recuerda con “una sonrisa luminosa y ojos chispeantes; te hacía sentir importante y esa es la grandeza de un sabio”. Manifestó que una de sus mayores aportaciones fue su labor divulgativa. Destacó que, además de ser un magnífico orador público, siempre ameno sin faltar a la realidad y el rigor del conocimiento, también fue un gran conversador que dejaba hablar a sus interlocutores, a quienes escuchaba con interés. Con su partida, dijo, “eso es lo que hemos perdido; su obra quedará imperecedera, y lo que echaremos de menos será su conversación”.

Todos los ponentes dedicaron palabras a la académica e investigadora de la UNAM, la Dra. Ascensión Hernández Triviño, quien compartió su vida con don Miguel. Señalaron que, adicionalmente a compartir la trayectoria académica, fueron grandes amigos y grandes compañeros de vida.

Se dieron cita en este homenaje personalidades del mundo académico y cultural, como Víctor García de la Concha, en representación de la Real Academia Española, y de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Pedro Pérez-Herrero, director del Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Alcalá, y el decano de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM, Miguel Luque Talaván.

Muestra bibliográfica

La Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, a cargo de Socorro Venegas, hizo llegar para la ocasión una selección de libros de Miguel León-Portilla, a fin de ofrecer una muestra de la vasta obra tanto de la autoría del homenajeado como en torno a él, con títulos como La visión de los vencidos, Flor y canto. Otra forma de percibir la realidad, Cartografía y crónicas de la antigua California, Miguel León-Portilla a 90 años de su nacimiento, o los cuatro tomos que editó de Cantares mexicanos, entre otros. Este material bibliográfico queda a disponible en UNAM-España para consulta del público interesado.

El encuentro de Cortés y Motecuhzoma

En su paso por Madrid, Patrick Johansson ofreció en el Instituto Cervantes una conferencia organizada por UNAM-España sobre el encuentro, hace 500 años, entre Hernán Cortés y el tlatoani mexica Motecuhzoma. Ante un nutrido público, Johansson ahondó en las fuentes indígenas y españolas de la época y ofreció algunas claves sobre cómo pudo haber sido el encuentro entre los dos personajes. Además, el investigador y profesor de la UNAM fue invitado a intervenir en el programa “La hora del Cervantes” de Televisión Española, transmitido en directo a través de su canal 24 h para hablar sobre el mismo tema. Para la misma televisora, ofreció una entrevista junto con Isabel Bueno para el programa “Conversatorios en Casa de América”.

 

 

El homenaje a Miguel León Portilla podrá verse completo en:

Conferencia Patrick Johansson en el Instituto Cervantes:

Deja tu comentario

Comentarios