Cultura Historia

México no debe pedir disculpas a España

Omar Páramo
Federico Navarrete pide profundizar en este debate a nivel local y olvidarse de los españoles. “Nuestro gobierno es parte del problema y le debe disculpas a gran parte de la población

Por: Omar Páramo

El 13 de septiembre de 2018, el Congreso de España acordó exhumar el cadáver de Francisco Franco y retirarlo del mausoleo que él mismo se mandó construir en el llamado Valle de los Caídos, una inmensa fosa común en la que yacen los cuerpos de al menos 33 mil personas. Ese día la vicepresidenta del país europeo, Carmen Calvo, defendió dicha decisión argumentando: “No hay respeto, honor, justicia, paz ni concordia mientras los restos de Franco estén en el mismo lugar que los de las víctimas”.

Y aunque en febrero pasado el presidente Pedro Sánchez ordenó dicho traslado, éste no se ha dado; lo que sí ha habido son expresiones de grupos nostálgicos por aquellos tiempos cuando el dictador confinó a casi un millón de españoles a 300 campos de concentración, así como pronunciamientos en los que exgenerales (algunos hoy candidatos a puestos de elección popular por la ultraderecha) hacen una apología de Franco asegurando que “era un militar ejemplar, vilipendiando por quienes tergiversan la historia”.

En este marco, el profesor Federico Navarrete, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, consideró que, al solicitar disculpas a España por las atrocidades de la Conquista, Andrés Manuel López Obrador se ha colocado en un callejón de difícil salida. “Si ese país ha sido incapaz de responder por los crímenes perpetrados hace 70 años por su gobierno, en su territorio y contra sus ciudadanos, ¿por qué lo haría con las vejaciones cometidas por gente que actuaba en su nombre hace cinco siglos en otras tierras?”.

A decir del académico, la Conquista es una herida abierta, por lo que la petición del presidente mexicano resulta razonable e invita a establecer un compromiso bilateral y a colocar a ambas naciones en un plano de igualdad. “Sin embargo, la reacción de las autoridades y de la opinión pública españolas fue negativa. Ni siquiera se tomaron la molestia de considerar la posibilidad y la rechazaron a rajatabla”.

Este ambiente tan poco propicio para iniciar una revisión histórica conjunta —añadió el doctor Navarrete— se ha agravado en la última década debido a que parte del discurso de la cada vez más poderosa extrema derecha es hacer de los diversos actos de agresión cometidos en los siglos XV y XVI un motivo de orgullo, al considerarlos semilla de su identidad nacional contemporánea.

“Para muchos aludidos cualquier crítica a lo que hizo la corona hace 500 años es una afrenta y una crítica frontal a la España de hoy, y no lo pueden aceptar. Por esta razón no deberíamos esperar mucho de ellos y quizá eso sea lo mejor, pues la propuesta de López Obrador plantea muchos aspectos interesantes a analizarse desde México”.

Entre el reconocimiento y la omisión

La petición de perdón por parte del mandatario tabasqueño a la corona española provocó respuestas airadas de escritores como Arturo Pérez-Reverte o Mario Vargas Llosa, aunque para el profesor Navarrete las posturas más interesantes son las adoptadas por líderes indígenas como María de Jesús Patricio Martínez (Marichuy), quien solicitó al Estado mexicano que, en vez de exigir un mea culpa a otros países, detenga el despojo a las comunidades originarias.

“No creo que la Presidencia pueda erigirse en representante de estos pueblos, ése es uno de los tantos debates internos a entablar, pero en lo estoy de acuerdo es en que el gobierno mexicano debe disculparse por mucho de lo hecho en los últimos 200 años”.

En este renglón el propio López Obrador ha dado pasos importantes —expuso el investigador— pues ha admitido la matanza de yaquis y mayas, así como la expulsión de los chinos, aunque ha sido omiso sobre las personas de origen africano y sobre el hecho de que México mantuvo la esclavitud durante siete años de su vida independiente.

“Todo esto me parece una falta gravísima que desvirtúa su propuesta, en especial porque aún no se reconoce la agresión sistemática de los gobiernos mexicanos hacia la población indígena en general, como el haber querido imponerles la lengua castellana como idioma único, haber devaluado sus formas culturales, económicas y sociales, o querer obligarlos a integrarse al llamado México mestizo, entre comillas. Todas estas políticas son un motivo para pedir perdón, pero las autoridades las han soslayado”.

Por esta razón, Federico Navarrete pide profundizar en este debate a nivel local y olvidarse de los españoles. “Nuestro gobierno es parte del problema y le debe disculpas a gran parte de la población. Si va a haber un proceso de reconciliación éste no va a darse porque nos llevemos bien con España y mucho menos con el Vaticano. Antes debemos escuchar a los pueblos indígenas, a las personas de origen africano y, sobre todo, cuestionar el papel que se está concediendo el gobierno a sí mismo como representante de todos. Puede ser tardado, pero esa es la vía para sanar muchas de nuestras heridas”.

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