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Una revisión al actual modelo de urbanización en las ciudades

J. Enrique Sánchez/Damián Mendoza
“Estamos lejos de entender los modelos de vivienda social y vamos a ver cómo se va reduciendo la vivienda en metros cuadrados.

Por: J. Enrique Sánchez/Damián Mendoza

La migración constante es una característica inherente de las ciudades. Existe una movilidad natural que dificulta el arraigo de los individuos que las habitan. “No podemos pretender tener el mismo arraigo que tienen en un pueblo, donde varias generaciones siguen viviendo en las mismas condiciones con ciertas características”, comentó Rosalba González Loyde, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

González Loyde señaló que precisamente esta sensación de pertenencia influye en cómo la gente cuida el lugar que habita. En las ciudades además está presente el fenómeno de los propietarios y arrendadores, en el que –consideró- debe existir un equilibrio entre propietarios (las personas que van a seguir viviendo en un mismo lugar) y arrendadores. Esto brinda certeza a las personas que habitan una misma zona y reduce el flujo poblacional a sólo los arrendatarios o personas que habitan viviendas en renta.

La maestra en Desarrollo Urbano por la Pontificia Universidad Católica de Chile, advirtió también que el actual modelo, cuyo origen se debe a las presiones inmobiliarias, tiene a las personas compartiendo vivienda en renta (co-living) y se mantendrá en el mediano plazo.  Serán alrededor de 40 a 50 años, ya con las nuevas generaciones, con bajos índices de natalidad, que quizá modifiquen el actual modelo de vivienda, sobre todo si el Estado participa con las regulaciones pertinentes.

Y añadió que en el futuro próximo no habrá vivienda social. “Estamos lejos de entender los modelos de vivienda social y vamos a ver cómo se va reduciendo la vivienda en metros cuadrados. No se va abaratar pero será más asequible. Lo que va a seguir aumentando es la vivienda en renta, va a haber menos propietarios y más rentistas.”

Respecto al riesgo de que el modelo actual pase de las ciudades a las zonas turísticas, Loyde destacó que es importante reconocer la diferencia de lo que sucede en las capitales con respecto al resto del país. “Seguramente la regulación que podamos proponer para zonas centrales de la Ciudad de México, ni siquiera para toda la ciudad, no sería la misma para lo que sucede en playas. Este tipo de servicio es hotelero y hay que entenderlo como eso, tiene que ser diferencial”.

Finalmente, indicó que en el caso de otras ciudades fueron los propietarios en algunas de las zonas más turísticas en Barcelona quienes influyeron en el proceso de gentrificación, “además tiene que ver con el tipo de gobiernos que tienen. Lo mismo para Madrid, lo mismo para Berlín, lo mismo pasó en París.”

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