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Academia

UNAM, semillero de proyectos emprendedores

Fabiola Méndez/Damián Mendoza
Estos ladrillos tienen más resistencia a las vibraciones producidas por los sismos, propiedades acústicas que no permiten el paso del sonido, así como propiedades térmicas

El emprendimiento y el trabajo en equipos multidisciplinarios es una constante en proyectos de jóvenes universitarios que buscan mejores condiciones de vida laboral y personal. No sólo porque crean sus propias formas de emplearse, sino que además son proyectos sustentables que cuidan el medio ambiente.

Ese es el caso de Alejandro Villarruel Ruiz, estudiante de la Facultad de Contaduría  y Administración (FCA) de la UNAM, quien junto con otros cinco estudiantes crearon el proyecto KUMI, el cual utiliza llantas de desecho para convertirlas en ladrillos ecológicos.

De acuerdo con Alejandro, estos ladrillos tienen más resistencia a las vibraciones producidas por los sismos, propiedades acústicas que no permiten el paso del sonido, así como propiedades térmicas, mantienen el calor.

La idea de seis jóvenes multidisciplinarios y multiculturales: Jairo Espinosa, Ingeniero Químico de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP); Uriel Trejo, estudiante de Administración y Relaciones Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); Erick López, Ingeniero en sistemas de Instituto Politécnico Nacional (IPN); María Zapata, experta en Marketing de la Universidad de Valencia en España; Tamara Klincovitzky,  de Ingeniería en Materiales de la  Universidad de Córdoba, Argentina y Alejandro Villarruel, Contador de la FCA de la UNAM, se denomina Kumi, que significa caucho en finlandés.

Tiene el objetivo de colaborar para acabar con uno de los problemas de contaminación más graves del país y el mundo: “una sola llanta puede contaminar hasta cinco mil litros de agua, son un desecho que ocupa mucho espacio y contamina el aire”, explicó Villarruel.

Han llevado su idea a participar en el Trip Camp de Boston, donde compitieron con 50 proyectos de todo el mundo y lograron su pase a la final al encuentro de emprendedores 4YFN (Four Years From Now) que se llevará a cabo en Los Ángeles del 22 al 24 de octubre,  donde trabajarán para ganar la inversión que necesitan para llevar a cabo el proyecto.

“Somos chicos ecologistas preocupados por el medio ambiente, queremos que las construcciones sean más sustentables y que mejor forma de hacerlo que utilizando los desperdicios”. Para hacerlo, llevan a cabo un proceso que inicia al recoger de la vía pública las llantas o en centros autorizados donde ya se recolectan. Las llevan a contenedores y después a la fábrica donde se clasifican por tamaño y complexión, pasan a un proceso de trituración, hasta quedar un caucho de 2 milímetros de espesor que después se mezcla con cemento, arena y agua; los llevan a un molde, se dejan secar por algunos días y finalmente pasan por pruebas para medir su calidad.

De ganar el 4YFN, los recursos los utilizarán para conseguir tres maquinarias que necesitan para realizar los procesos, patentar su marca y poner en marcha el proyecto: “algo sobresaliente de nuestro proyecto, además de las características del ladrillo, es que su precio es el mismo de los que ya existen en el mercado”.

Apuntó que lo importante es encontrar diferentes soluciones, hacer un equipo de esa naturaleza abona a los proyectos, así como tener la pasión por construir con formas que no dañan el ambiente. “Es complicado congeniar, somos de diferente formación social y académica, pero han aceptado nuestro proyecto, en México podemos lograrlo. Si queremos evolucionar como país y queremos seguir desarrollándonos, el emprendimiento es sí o sí la clave”.

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