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La ciencia y el teatro de Shakespeare confluyen en el escenario

Omar Páramo/ edición: Francisco Medina

 

Ellos saben que sus papeles son secundarios, sin posibilidad ya no se diga de encabezar, sino de siquiera llegar con vida al último acto y a la caída del telón, por lo que en un desplante de rebeldía cuatro personajes de Shakespeare (Lady Macbeth, Viola, Puck y Mercutio) toman el escenario a fin de saber qué se siente protagonizar una obra y para esto eligen la pieza más ambiciosa que conocen: Hamlet.

Tal es el argumento de la puesta teatral La sombra del bardo, escrita y dirigida por Eduardo Castañeda, la cual se presentará en Universum, Museo de las Ciencias, a partir del 18 de febrero, durante 16 sábados consecutivos, para festejar los 24 años del recinto.

“Esta propuesta tardó cerca de una década en fraguarse, pues no había encontrado el mejor tono y me sentía falto de madurez, pese a haber estudiado a Shakespeare por mucho tiempo. No obstante, como en 2016 se conmemoró su 400 aniversario luctuoso, creí que era el momento ideal para estrenarla”, señala el autor.

El montaje fue concebido para que sus diferentes elementos se complementen —a lo largo de 80 minutos— a manera de engranajes. Así, la comedia, las referencias a la actualidad política del país y los diálogos versificados se engarzan con un aspecto insospechado, pero fundamental para echar a andar la historia: el saber científico.

“Esto se logra a través de un quinto personaje, Carlos, un físico del siglo XXI interpretado por Sergio de Régules, reconocido divulgador que, sin ser un histrión, se aventó la locura de participar, actuar y memorizar sus diálogos, nada sencillos”, dijo Castañeda.

Lo que creíamos hace 400 años y lo que sabemos hoy

“Soy un admirador de William Shakespeare al que le gusta la ciencia”, así se describe Eduardo Castañeda tras explicar que parte de su carrera la ha hecho en el museo Universum, donde ha presentado obras desde 2005, aunque no sin ciertas pausas.

“Esta experiencia me ha hecho entender lo que es divulgar ciencia desde un escenario y eso es lo que he querido hacer aquí, al tomar diferentes aspectos del teatrales a fin de que la gente se entretenga, sonría, reflexione y piense”, refirió el también actor.

Sobre cómo surgió La sombra del bardo, Castañeda recordó que fue tras la lectura de una serie de tesis matemáticas sobre la ciencia durante el Renacimiento isabelino en Inglaterra, lo que lo llevó a plantearse ¿cómo se concebía este saber hace cuatro siglos?

A fin de explicárselo, desarrolló al personaje de Carlos, un físico que al escuchar a Lady Macbeth, Viola, Mercutio y Puck debatir sobre los designios escritos en los astros, los alecciona sobre los últimos avances en cosmología, o al oír que aducen la empatía entre personas a la sintonía entre dos almas, les desglosa la teoría de las neuronas espejo y ahonda en la complejidad de la mente.

De esta manera, el dramaturgo mexicano hace que ciencia y arte dialoguen, cualidad que se hace patente cuando en el escenario se recita la famosa cita shakesperiana: “Estamos hechos de la misma materia de los sueños”, e inmediatamente después la célebre frase de Carl Sagan: “Y también somos polvo de estrellas”.

La obra tuvo un primer estreno en La Corrala del Mitote (como parte del Festival de Shakespeare y Cervantes en la UNAM) y es producida por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, Universum, Vuelta de Tuerca y En Lo Que Siendo Conciencias.

Para Eduardo Castañeda, concretar este proyecto es una satisfacción, pues se trata de una puesta en escena que tomó cerca de 10 años en gestarse y plasma una de sus convicciones más personales, “que ciencia y arte pueden convivir en un mismo lugar y tiempo, es decir, en este espacio extraño llamado teatro”.

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