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El sentido de lo habitado. Instalación de Marianna Dellekamp

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 En la exposición El sentido de lo habitado, Marianna Dellekamp hizo una invitación en redes sociales en la que solicitó en préstamo objetos y mobiliario que tuvieran implícito un significado emotivo o una historia importante para compartir
** Su trabajo se presenta en el Museo Universitario del Chopo bajo la curaduría de Itzel Vargas Plata y podrá verse a partir del 20 de septiembre de 2019, a las 19:00 horas
*** Bicicletas, cómodas, mesas, sillas, libros, máquinas de escribir y espejos son algunos de los objetos que integran la exposición
**** El sentido de lo habitado se expone en la Galería Central del Museo Universitario del Chopo
Marianna Dellekamp estructura  su obra en tres ejes fundamentales: memoria, colección y arte colectivo. En la exposición El sentido de lo habitado, la artista hizo una invitación en redes sociales en la que solicitó en préstamo objetos y mobiliario que tuvieran implícito un significado emotivo o una historia importante para compartir, más allá de su función o utilidad. El resultado de esta convocatoria reunió 23 objetos que integran la exposición, donde plantea una reflexión sobre el paso del tiempo y la memoria.
Las piezas de la exposición son un puente que conecta la memoria de los dueños de esos objetos con la del espectador. Dellekamp considera que actualmente hay un consumo vertiginoso de objetos que rápidamente son desechados, cada vez son menos aquellos que tienen historia y contenido emotivo.
Bicicletas, cómodas, mesas, sillas, libros, máquinas de escribir y espejos son algunos de los objetos que integran la exposición, los cuales estarán acompañados por un texto que relata la historia de cada uno. En este sentido, Itzel Vargas Plata, curadora de la muestra, menciona que “una serie de vínculos afectivos son el cimiento para materializar esta intervención. Las piezas provenientes de distintas temporalidades y contextos se configuran, por un breve lapso, en otro paisaje y en otra arquitectura. Los fantasmas de sus dueños y sus motivos son visibles a través de los hilos de las palabras en el piso, trazados con la intención de desdibujarse con las pisadas de los visitantes”.
La parte colectiva de la exposición surge cuando el público la visita, la activación sucede en el momento que entra el primer espectador. Así, se generan estrategias de relación para articular lo individual con lo colectivo. Cada visitante configura una historia distinta de cada objeto.
Los espejos de la instalación reflejan el techo del inmueble, así, Mariana Dellekamp recurre a la memoria del edificio que durante cien años tuvo diferentes usos, entre ellos fue sede del Pabellón japonés durante los festejos del centenario de la independencia, set de filmación de largometrajes y posteriormente albergó al Museo de Historia Natural. El museo tiene una historia propia qué contar, explica la artista.
Desde 2009, Dellekamp realiza proyectos relacionados a la construcción de acervo, la memoria y proceso colaborativos como Porcelana (2017, Casa-Gallina); y Coleccionar/ pensar (2015).
En un proyecto anterior, titulado Museo memoria (2012), la artista trabajó imágenes de salas de exhibición en transición, “cuando hay desmontajes quedan huellas de esa actividad como la mancha de una pintura o las improntas que generan las personas cuando caminan por el piso. Son diferente formas de llegar a lo mismo, a la idea de memoria física, en este caso, de un muro, del piso, del polvo”, explica.
La recolección de objetos, ideas y memorias ha sido una práctica que la artista ha realizado desde hace diez años de manera inconsciente, más adelante la transformó en un acto voluntario integrándolo a su proyecto visual.
Marianna Dellekamp (México, 1968). Vive y trabaja en la Ciudad de México. Su obra la  desarrolla a partir de distintos fenómenos sociales. Estudió fotografía en México y Nueva York. Ha recibido varias becas y premios, entre los cuales destacan la X Bienal Monterrey FEMSA (2012); beca del Sistema Nacional de Creadores, FONCA, en dos ocasiones (2009-2011 y 2013-2015); Premio en el 3er Salón Internacional de Guadalajara, 1998; beca Jóvenes Creadores, FONCA, en dos ocasiones (1998-1999 y 1995-1996); y Premio Nacional de Arte Joven 1996, Aguascalientes, México, así como varias menciones.
Su trabajo ha sido expuesto en México y en el extranjero. Entre sus exposiciones individuales más recientes destacan: Biblioteca de la tierra, en el Museo de Arte de Zapopan, Jalisco (2018); Coleccionar/pensar, en la Galería Patricia Conde, de la Ciudad de México (2015); Acuerdo nacional, en Casa Rafael Galván de la Universidad Autónoma Metropolitana (2014); y Procesos abiertos, en el Museo de Arte Moderno (2013). Su obra ha sido expuesta de manera individual en la Galería Alonso Garcés, en Bogotá, Colombia; Instituto de México en Madrid, España; Centro de la Imagen; Galería Acceso A; Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA); Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes; Galería Manuel Felguérez de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); y en la Galería Emma Molina, en Monterrey. Su trabajo es parte de colecciones públicas y privadas en México y Estados Unidos.

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