Cultura

Hollywood convirtió a Charles Manson en una franquicia

Rafael Paz/Azucena Reyo
El crítico de cine Eric Ortiz García, quien imparte un curso dedicado a la historia del cine de terror en la FES Aragón, afirma que los crímenes de la Familia Manson y el asesinato de la actriz Sharon Tate se han convertido en un “lugar común” del cine norteamericano
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El 9 de agosto de 1969 la actriz Sharon Tate, el reconocido estilista Jay Sebring, el guionista Wojciech Frykowski y su novia, la heredera Abigail Folger, fueron asesinados por Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian, y Patricia Krenwinkel, miembros del clan conocido como La Familia Manson, grupo controlado por el músico frustrado Charles Manson.

Los asesinatos marcaron a Hollywood y, en general, a los Estados Unidos. Para muchos, fueron el punto final del movimiento hippie, el cierre de un capítulo en la historia del país más poderoso del mundo en el que el amor, la paz y la liberación sexual fueron temas preponderantes. Manson y sus seguidores se encargaron de acabar también con ese sueño.

De acuerdo con el libro Helter Skelter: The True Story of the Manson Murders, coescrito por Vincent Bugliosi, el abogado público que se encargó del caso, las órdenes de Manson esa fatídica noche fueron: vayan “a la casa donde (Terry) Melcher solía vivir… y destruye totalmente a todos ahí, de la manera más horrible posible”.

Terry Melcher era un famoso productor musical durante aquellos años, vivió en la casa ubicada en 10050 Cielo Drive, un prestigioso barrio de Los Angeles en California, meses antes de la tragedia. Él evaluó un par de ocasiones la posibilidad de producir un disco con la música de Manson, el segundo rechazó provocó la virulenta reacción del líder y su séquito, quienes intentaron hacer pasar sus crímenes como una acción de las Panteras Negras para, así, iniciar una guerra racial en territorio norteamericano.

50 años después

Diversos proyectos dedicados a Sharon Tate y la Familia Manson vieron la luz durante el 2019. El más polémico y comentado de ellos es Había una vez en… Hollywood (Once Upon a Time in… Hollywood) gracias a la fama de su autor: Quentin Tarantino. El largometraje llegará a las pantallas mexicanas el próximo 23 de agosto.

El proyecto firmado por el director de Tiempos violentos ha levantado polémica desde su presentación en el pasado Festival Internacional de Cine de Cannes, donde fue acusado de misógino por los escasos diálogos que Sharon Tate (interpretada por Margot Robbie) sostiene a cuadro.

Sin embargo, para Eric Ortiz García, quien imparte un curso dedicado a la historia del cine de terror en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, la polémica juzga a la película de Tarantino por algo que nunca pretende ser: la biografía de Sharon Tate o un retrato fiel de lo sucedido en Cielo Drive hace más de 50 años.

“La gente se preocupa porque Tarantino es un cineasta violento. Cuando la opinión pública se dio cuenta que haría una película sobre los asesinatos perpetrados por la Familia Manson, en especial el de Sharon Tate, muchos pensaron que Tarantino haría una entrada más en la llamada Manson exploitation. Todo un subgénero dentro del cine de explotación, esas películas que aprovechan la fama de esta historia. Así inició la controversia,” detalla el especialista cinematográfico.

No obstante, agrega Ortiz García, Tarantino buscó la aprobación del viudo de Sharon Tate, el cineasta Roman Polanski, y de su hermana antes de filmar su historia, la cual ambos aprobaron. Su hermana “dijo que esta versión no era por lo que su familia tuviera de qué preocuparse, viendo la película podemos decir que tenía razón.”

Había una vez en… Hollywood tiene como personajes principales a Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), un actor venido a menos, y a su doble, Cliff Booth (Brad Pitt). Ambos transitan por el Hollywood de finales de los 60, donde la filosofía del amor y paz estaba extinguiéndose, al tiempo que las semillas del Nuevo Hollywood –movimiento en el que brillaron directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, William Friedkin, entre otros– comenzaban a germinar.

“Los personajes reales, Sharon Tate, Charles Manson y sus súbditos, quedan un poco relegados, son los personajes secundarios. Es hasta el clímax del final donde todos se conjugan. Tarantino está haciendo revisionismo histórico, similar al de Bastardos sin gloria”, acota el también miembro del equipo de programación del Fantastic Fest –que se celebra todos los años en Austin, Texas–, ”no hay porque escandalizarse, incluso la película es violenta pero catártica.”

El universo del Manson exploitation

El término Manson exploitation es usado por los especialistas cinematográficos para referirse a aquellas películas, libros o series de televisión que utilizan la historia de Charles Manson de manera sensacionalista. Los primeros ejemplos de este “subgénero” surgieron poco tiempo después de la aprehensión y el posterior juicio en su contra.

Los más conocidos son Helter Skelter (1976), una película para televisión basada en el libro de Vincent Bugliosi; The Book of Manson (1989); Summer Dreams: The Story of the Beach Boys (1990), donde se aborda la fortuita relación de Manson con la agrupación angelina; y los documentales Charles Manson Superstar (1989) y The Six Degrees of Helter Skelter (2009).

La “popularidad” del tema se debe, para el editor del sitio especializado Cinema Inferno, al morbo que éste provoca en el público, además de que la mayoría de los productores y directores interesados sólo están buscando un tópico lo suficientemente conocido para obtener ganancias.

Este año tenemos “The Haunting of Sharon Tate, ésta sí completamente de explotación, una película muy genérica de terror. No hay ninguna intención de intelectualizar el asunto, nada por el estilo. No es casual que Daniel Farrands, el director a cargo del proyecto y un veterano del cine de horror, también esté involucrado en el estreno de otra película basada en los eventos sobrenaturales de Amityville. Ambas historias se han convertido en “franquicias”, un lugar común. Otra de este año, Charlie Says va por el mismo camino”, puntualiza Ortiz García.

Ese deseo de explotar el tema buscando un beneficio financiero y no tanto artístico es lo que desmarca a Había una vez en… Hollywood de este tipo de productos, explica el profesor de la FES Aragón, “Tarantino tiene una fascinación por los años 60, el estreno de la cinta a 50 años del asesinato Sharon Tate parece una coincidencia.”

“La película tiene una voz autoral. Además, Charles Manson tiene una escena; Sharon Tate tiene 4 secuencias, que han criticado porque habla poco. La película dura casi tres horas, el metraje dedicado a ellos es mínimo. La película trata de otras cosas, un actor en decadencia y su doble, quien tiene poco trabajo por lo mismo. Se filtra la voz del propio Tarantino, que reflexiona sobre su obra después del escándalo de Harvey Weinstein, y el poco éxito de su película anterior: Los ocho más odiados”, añade.

“También habla de la transformación del cine a lo digital, él es un purista del celuloide. Se nota que es una cinta muy autoreferencial, la voz de Rick Dalton, interpretado por DiCaprio, es la del propio Tarantino. Reflexiona sobre cómo ha dejado de estar vigente, a diferencia de los años 90, su tiempo en el top de Hollywood ya pasó”, remata el colaborador del sitio Screen Anarchy.

Aquellos interesados en sumergirse en el universo del Manson exploitation pueden iniciarse con The Manson Family, uno de los mejores productos de este subgénero según Eric Ortiz:

“El más destacado tiene que ser The Manson Family, una película que inicia su filmación en 1988 y se completó hasta el 2003. Se presentó hasta el 2004 en festivales gracias al apoyo de Phil Anselmo, el vocalista de Pantera. El director es Jim Van Bebber, un nombre conocido en el cine de bajo presupuesto y el horror: cine casero de aire ochentero. Bebber tiene una fascinación por los asesinatos de Sharon Tate, la película, a pesar de que podría considerarse de explotación por su violencia explícita, está muy bien hecha.”

“Te lleva a conocer, más allá de los asesinatos, cómo vivían estos hippies, los jóvenes que pensaban que Charles Manson era Jesucristo reencarnado. La película es valiosa porque no explota la imagen de Sharon Tate“, concluye.

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