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¿Detrás de cada “grinch” hay un niño interior deprimido?

Cony Zamora*
Hay quienes se tildan a sí mismos de “grinchs”, mostrando abiertamente su descontento por las compras compulsivas

Con la navidad la gente corre presurosa a comprar todo lo necesario para la cena, viajan para reunirse con su familia o amigos. Están también los que prefieren “resguardarse” de esta época –y todo lo que implica- porque les resulta muy desagradable.

Hay quienes se tildan a sí mismos de “grinchs”, mostrando abiertamente su descontento por las compras compulsivas que suelen darse en estas fechas o ante la falsa “armonía” que se vende en los medios de comunicación.

Otro grupo importante lo constituye el de las personas que se deprimen, aumentando incluso el nivel de suicidios en estos meses. Pero, ¿por qué sucede que la gente se deprime en Navidad? Sin duda los factores son muchos: van desde las cuestiones económicas hasta la pérdida de seres amados, sumado a la nostalgia que suele despertarse en el mes de Diciembre.

Diciembre conlleva hacer un recuento de los meses pasados, y de los objetivos que se alcanzaron –o viceversa-; es una especie de cierre o pausa que nos confronta a pensar qué estamos haciendo, o dejando de hacer, en eso que se llama “perseguir la felicidad”.

Recuerdo que antes, cuando uno era pequeño –y la inocencia era mayor-esperar a que llegara Santa Claus, o el niño Dios, o los Reyes Magos con algún regalo revestía la época de alegría e ilusión. Y ver a la familia reunida, o al menos contar con la seguridad de que la mayoría de ellos estaría presente, confortaba, así como se siente bien comer algo cocinado por tu mamá o por tus abuelos.

Y al crecer, es quizá lo que más se añora: eso que se creía que estaría por siempre: las personas que siempre creíamos que nos acompañarían, los olores y los sabores, la ingenuidad…lo infantil y la seguridad que los adultos te hacían sentir. ¿Detrás de cada “grinch” se encontrará un niño interior deprimido?

*Maestra en Psicología, UNAM

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