Cultura

El poeta solar

Descarga Cultura.UNAM / Sara Regalado
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Una breve y significativa selección de la obra de Carlos Pellicer está disponible en la plataforma Descarga Cultura.UNAM
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“Narciso y desbordante, Carlos Pellicer inunda cuadernos y hojas sueltas con versos que desde su primer trazo parecen confirmar la existencia de la inspiración, el ángel y el milagro”. Vicente Quirarte

“La poesía de Pellicer es una poesía de 40 grados a la sombra, es una poesía febril”, dice Gonzalo Celorio sobre este escritor antípoda de Xavier Villaurrutia o José Gorostiza, a pesar de que los tres pertenecieron al mismo grupo literario, el de Los Contemporáneos, también llamado Archipiélago de soledades, pues aunque los unía una renovada visión del arte en el México posrevolucionario, el estilo, los temas y las inspiraciones eran muy diferentes entre cada uno de ellos.

Carlos Pellicer nació el 16 de enero de 1897 en San Juan Bautista, hoy Villahermosa. Durante su estancia en la Escuela Nacional Preparatoria, fue enviado a Colombia y Venezuela como representante de la Federación de Estudiantes Mexicanos, entre 1918 y 1920.

“De esos años quedan versos notables y cartas cariñosas, informativas y devotas a sus padres y a su hermano, del joven triunfador que va a misa y comulga casi todos los días, hace amigos por todas partes, se siente hispanoamericano y seguidor de Bolívar, promueve con éxito la Federación de Estudiantes de Colombia. Fracasa en Venezuela por la dictadura de Juan Vicente Gómez, da conferencias, declama, escribe sin parar y trata inútilmente de completar su preparatoria, a los 22 años”, rememora Gabriel Zaid.

En el curso Silencio y pudor en la poesía mexicana, impartido por Gonzalo Celorio en 2012 dentro del programa Grandes Maestros de CulturaUNAM, el ponente cita algunos de los primeros versos de Pellicer para dar cuenta de que aún a sus 18 años –cuando todos los poetas de su edad “más bien se quejan, sufren, se duelen y manifiestan su dolor, su pesadumbre, su escepticismo”– el alumno de San Ildefonso celebra su existencia: “En medio de la dicha de mi vida, / deténgome a decir que el mundo es bueno / por la divina sangre de la herida”.

Por su parte, Vicente Quirarte en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional, al que justamente titula con un verso tomado del poeta tabasqueño –El laurel invisible, alude: “Solar, narciso y desbordante, Carlos Pellicer  inunda cuadernos y hojas sueltas con versos que desde su primer trazo parecen confirmar la existencia de la inspiración, el ángel y el milagro”.

Una muestra de esta poesía luminosa que se mantuvo hasta el final de sus obras, recién se estrenó en la plataforma Descarga Cultura.UNAM. Ahí se puede escuchar ese acercamiento a la claridad, incluso en versos referentes a la noche, y también y sobre todo a la naturaleza. En piezas como Noche en el agua, Dúos marinos, Discurso por las flores, El canto del Usumacinta y Flora solar se percibe un ambiente vegetal y húmedo compuesto por los cuatro elementos, de exteriores que celebran todo lo que vive y existe.

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