Cultura

De los sueños de esta noche, monólogo para intensificar la existencia

CulturaUNAM Nota: René Chargoy G. Fotos: Barry Domínguez
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Pedro, intendente del Museo del Observatorio Astronómico Nacional, lleva en su carro de limpieza un radio que lo acompaña en todo momento, única herencia de su siempre distante padre ya fallecido. Oidor del programa Botanita Pop, de las canciones de Frank Sinatra y de pasajes de música clásica en el 1060 de A.M., se dice a sí mismo que todos, sin excepción, estamos llamados a ser reyes.

En sus reflexiones existencialistas, a la espera de un gran eclipse lunar, mientras desempeña su labor nocturna y solitaria pasando el mechudo y el jalador por los pasillos del Observatorio, Pedro se mimetiza en el Príncipe Segismundo, hermeneuta de La vida es sueño, y se cuestiona ¿qué es lo que estamos viviendo?

Continuamente “dialoga” con las distintas voces que salen del aparato receptor, su único acompañante. Intuye que los sueños y la realidad comparten un sitio muy cercano en cada uno de nosotros. Le inquieta saber si los humanos predominarán sobre la predicción de las estrellas, si es posible configurar nuestras vidas sin dejarse llevar por un supuesto destino.

De los sueños de esta noche es un montaje unipersonal de Antonio Salinas, basado en La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca. Antonio mismo, actor y director de la obra, dice: “La exacerbación de la palabra y la creación de metáforas a partir del cuerpo, son los ejes principales en la investigación del proyecto; de la palabra compleja al movimiento complejo. Encontré un motivo para ligarla con la danza y, de paso, incursionar por primera vez en el combate escénico. La primera impresión de La vida es sueño tiene que ver con la violencia, caballos que desnucan reyes e hijos que les contradicen. Conecté esa ferocidad con la palabra y, desde luego, con la danza”.

Entre sueño y realidad, Pedro se desplaza en su propio universo y lo hace echando mano de los objetos de limpieza, interactuando con estos, resignificándolos. Juego de espejos para un rutinario y obediente trabajador de limpieza que se enfrenta a un evento cósmico que le puede cambiar su devenir. Y así va, como Pedro por su casa, subiendo y bajando escaleras que rodean a un gran telescopio del siglo XVIII, en tanto, al parecer, tiene tiempo de sobra para interrogarse acerca de la vida y lo que significa el estar vivo.

Pedro le recrimina a su radiorreceptor no haber aprendido a dar buenas noticias. En el fondo sabe que el tiempo ya lo alcanzó y que solo le queda esperar la muerte cara a cara. Reflexión suya sobre la libertad del ser humano a partir de una interrogante: ¿lo que digan las estrellas de mí será modificado por mi deseo personal?

Ha tenido un sueño, quiere contarlo y que se lo interpreten. En algún momento llama al programa de radio De los Sueños de esta Noche. En el fondo, busca una voz amiga y confiable que lo oriente en cómo convertirse en el rey de su propia existencia.

Coproducción de las Direcciones de Danza y Teatro de la UNAM. Funciones: viernes 21 y 28 de junio a las 20 horas, sábados 22 y 29 a las 19, y domingos 23 y 30 de junio a las 18 horas en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.

 

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