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La ciencia ficción se ha instalado en la realidad

Ariadna Razo/Damián Mendoza
Las ciencias sociales tienen que cambiar sus formas escriturales para llegar a todos
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Ante una realidad que se transforma de manera vertiginosa, con inteligencia artificial, robotización, impresión 3D, donde la ciencia ficción se ha instalado en la realidad y se calcula que el 67 por ciento de los niños que están cursando la primaria van a trabajar en actividades desconocidas e inimaginables producto de esta revolución sustentada en la ciencia y la tecnología: ¿cuál es el alcance explicativo de las ciencias sociales hoy?

 

Al respecto la Dra. Gilda Waldman Mitnik, Profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, señala que las ciencias sociales no han tenido un desarrollo explicativo capaz de ir a la par que el cambio acelerado que la realidad exige. Las reflexiones académicas se encuentran desfasadas ante estos nuevos escenarios sociales, lo que plantea otra interrogante: hasta qué punto las ciencias sociales tienen que cambiar sus formas escriturales para ir más allá del discurso cientificista, basado en un lenguaje críptico solo para especialistas e iniciados, “recurrir a la literatura es esencial porque ese lenguaje encapsulado, encerrado en los muros de la universidad ya no está funcionando”.

 

A finales del siglo XVII empieza a marcarse una separación entre el conocimiento científico y la literatura. La exigencia de construir conocimiento sobre lo social asemejando a las ciencias naturales con base en objetividad, rigurosidad y neutralidad en busca de la verdad y la prueba empírica, deslinda a las ciencias sociales de cualquier expresión artística, “la literatura es vista en ese momento como ficción, es decir, como un imaginario que no está sustentado en la realidad, que es interesante, estético, pero que es distinta a la ciencia”.

 

Si bien, esta concepción de las ciencias sociales se ha mantenido hegemónicamente a lo largo de dos siglos, “la ruptura nunca fue tan absoluta, siempre hubo puntos de encuentro, Marx por ejemplo recurre a metáforas de la literatura, Max Weber retoma ciertas figuras de Goethe para sus propias reflexiones sociológicas, por el otro lado un escritor como Émile Zola quería escribir una obra literaria que sea científica, es decir,  ha habido puentes permanentes y han seguido a lo largo del siglo XX”. En opinión de la Dra. Waldman, la separación nunca fue definitiva y se ha diluido cada vez más.

 

En este contexto de permanente reflexión surge Pasaporte sellado, cruzando las fronteras entre ciencias sociales y literatura, libro producto de muchos años de reflexión sobre el tema y su debate a través de una serie de seminarios, cursos y talleres impartidos por la Dra. Waldman en la  Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. El libro recoge el trabajo de 20 autores, entre investigadores nacionales de distintas universidades e investigadores internacionales. Pasaporte sellado, en palabras de quien fue también su coordinadora, “es un intento de sumergirnos en esta propuesta para abrir un debate, un punto de partida para reflexionar estas formas de decir lo social, de iluminar el mundo vía las ciencias sociales y vía la literatura, de conciliar el conocimiento social con otras formas de conocimiento que también iluminen la realidad, reconociendo que no son lo mismo, aunque cada vez se van acercando más”.

 

 

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