Campus Cultura

Inspirado por Mozart

Farrah de la Cruz Cárdenas / Roberto Torres / Myriam Nuñez
A dos años de su primer contacto con un piano, Pedro recuerda su primer recital: la Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor Claro de Luna, de Ludwig van Beethoven

Contaba con siete años cuando su interés por la música lo llevó a entonar notas sin conocer de partituras. Pedro de Jesús Reyes Valdés supone que esta habilidad es innata.

“De chico tuve la cualidad de poder entonar las rondas musicales. Quiero atribuir esta habilidad a que mi mamá me ponía música de Vivaldi desde que estaba en su vientre. Se nace con esto”, detalla.

El estudiante del Colegio de Ciencias Humanidades (CCH) Plantel Azcapotzalco cuenta que no había día en que los sonidos musicales no se hicieran presentes en su cabeza, así que los memorizó y los trasladó a una flauta; su oído fue su guía y aliado.

Con la práctica constante del conocimiento que adquiría en internet y en la televisión, se dio cuenta de su capacidad para memorizar y entonar las notas musicales, al grado de “hablar con frases que yo mismo creaba con combinaciones de notas, o sea, en lugar de palabras, hablaba con notas musicales”.

Su conocimiento empírico le dotó de un gusto exacerbado por la música clásica. Cuando Pedro escuchó por primera vez a Wolfgang Amadeus Mozart, fue el impulso final para estudiar música en una Casa de Cultura ubicada en Tultepec, Estado de México.

A dos años de su primer contacto con un piano, Pedro recuerda su primer recital: la Sonata para piano n.º 14 en do sostenido menor Claro de Luna, de Ludwig van Beethoven.

“La primera vez que toqué un piano sentí una gran emoción, como si fuera a dar un concierto. La maestra me vio con habilidad a los 13 años, desde entonces decidió enseñarme la lectura de partituras porque lo primero que toqué fue aprendido en internet”.

A sus 16 años, Pedro está a unos meses de iniciar el propedéutico para estudiar piano en la Facultad de Música de la UNAM. “La música es una constante lucha de trabajo. Antes invertía hasta cinco horas diarias escuchando a Mozart para desarrollar mi talento por cuenta propia, ahora sólo me veo trabajando con orquestas, incluso, fuera del país, y para eso debo seguir preparándome, estudiando música”.

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