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Poesía por Primavera busca que la ciudadanía retome las calles

Omar Páramo / Francisco Medina

Tras viralizarse un videodonde un grupo de sujetos golpean a meseros y clientes de la Hostería La Bota aprovechando que, sospechosamente, la policía jamás llegó al lugar, este espacio cultural se ha propuesto encarar a la inseguridad citadina mediante un encuentro que mezcla versos, comida y música al aire libre.

“Aunque la noticia de la agresión se difundió por todos los medios y se sumó a la larga lista de hechos criminales cometidos en la capital, nosotros queremos mostrar que el Centro de la Ciudad de México es otra cosa, sin por ello negar que tenemos un entorno herido y muy necesitado de sanar”, señaló el escritor Antonio Calera-Grobet.

Por eso, el llamado que se hace en la octava edición de Poesía por Primavera (festival que año con año realiza La Bota en la Plaza de San Jerónimo) es arrebatarle a la delincuencia las calles para hacerlas de nuevo un espacio donde coincidan los vecinos.

“Los entornos caen orgánicamente y un ecosistema cultural como el del Centro Histórico puede venirse abajo de muchas formas. Esto se suele dar de manera orgánica por desatención de sus áreas verdes, de la iluminación, de la seguridad y de muchos etcéteras. La intención del encuentro es recuperar eso que nos han querido robar”.

Después de se diera a conocer la agresión a la hostería, las muestras de solidaridad no han dejado de llegar y es por eso que a la convocatoria de esta edición de Poesía por Primavera han respondido algunos de los literatos más reconocidos del país, como Guillermo Fadanelliy Mardonio Carballo, y artistas plásticos de primera línea, como el juchiteco Demián Flores.

Si algo tiene de único este festival —explica el poeta Gerardo Grande— es que aquí autores, editores y artistas no participan desde un podio o se encaraman en un pedestal, sino que salen a la calle a mezclarse con el público. La idea es borrar el límite entre escritor y lector y mostrar que, en esta ciudad, todos podemos ser paseantes.

Poesía por Primavera tendrá lugar este sábado 9 y domingo 10 de marzo en la Plaza de San Jerónimo (ubicada a unos pasos de la estación de metro Isabel la Católica) donde, además de lecturas y pláticas en corto con los literatos, se instalarán un par de tórculos donde Demián Flores y Arturo Campos imprimirán grabados para regalar a los asistentes, mientras que el grupo Norte 62interpretará estándares de jazz y estrenará su nuevo sencillo, Mont 1.

La gran comilona

Por ser un restaurante con 14 años de existencia, en La Bota saben que la comida hermana y predispone a la charla, por eso, como parte del festival se lanzó la invitación para que el domingo 10, quien así lo desee, lleve algún platillo y lo comparta con alguno de los 70 literatos que estarán en el evento, así como con los vecinos de San Jerónimo.

“Lector y escritor rara vez coinciden y, de hacerlo, es en la firma de ejemplares o en la presentación de un libro, pero lo propuesto aquí es diferente, pues buscamos que autores y público compartan el pan y que, a partir de ello, generen comunidad”, apunta Gerardo Grande.

A decir de Antonio Calera-Grobet, se espera que cerca de 300 personas participen de este banquete al aire libre. “Es una invitación a habitar ese sitio abierto que nos pertenece y a abrirse a la otredad. Queremos hacer de la conversación el platillo más importante y mostrar que comunidad artística y el público pueden dialogar”.

Sobre la decisión de realizar este encuentro en la Plaza de San Jerónimo en vez de al abrigo de una sala de exposiciones o de un foro más tradicional, el escritor subraya: “Hemos sido arrojados a un sedentarismo forzado no por decisión, sino tras haber sido expulsados del espacio público por el vértigo de la modernidad. Hacer que autores, editores, lectores y ciudadanía coincidan a ras de suelo es una manera de retomar estos sitios arrebatados y que nos pertenecen. Es importante comenzar a andar por este camino”.

Quien visita la Hostería La Bota difícilmente queda indiferente ante el abigarramiento de sus muros, donde luchadores de plástico y bicicletas desvencijadas conviven con estampitas religiosas, pinos de boliche y billetes clavados con tachuelas a una estantería de madera. Y muy por encima de este retablo barroco destaca una frase atribuida al poeta uruguayo Eduardo Milán, pintada a brochazos en uno de los dinteles y que dice: “Crear desde el miedo no es posible”.

Para el restaurantero y promotor cultural Adrián Calera estas palabras engloban el sentido último de Poesía por Primavera, en especial después de las agresiones recibidas el pasado 28 de enero. “Debemos retomar los espacios públicos y no podemos esperar a que el gobierno nos organice. Éste es un evento que sale por sí mismo a la calle y que nos muestra que nosotros, como ciudadanía, podemos proponer las actividades que se nos vengan en gana, pero siempre con respeto. Hacerlo está en nuestro derecho”.

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