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La mujer del siglo XXI puede estudiar lo que quiera: Linda Manzanilla

Michel Olguín Lacunza / Diana Rojas García
“Así es mi vida, continúo lo más disciplinadamente posible. De hecho, la excelencia es una forma de vida, no es algo que se elija en un momento y en otro no”, señaló la investigadora universitaria.

La mujer del siglo XXI puede estudiar lo que quiera y hacerlo muy bien, así sea en este mundo donde la mayoría de las áreas son dominadas por los hombres. Si ellas lo hacen bien llegarán a la cima, aseguró Linda Rosa Manzanilla Naim, investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM.

La arqueóloga, considerada la mejor en su disciplina en México, pertenece a la National Academy of Sciences de Estados Unidos, nombramiento que la convirtió en la primera mujer mexicana en lograrlo; además, es una de las seis mujeres integrantes de El Colegio Nacional.

A la pregunta expresa de si alguna vez se ha sentido discriminada por su condición de mujer, la académica universitaria respondió: “Nunca lo sentí, ni como estudiante ni en mis primeros años de experiencia. Quizás me gustaba tanto mi profesión que nunca me di cuenta”.

Y aunque en el campo de trabajo no se sintió rechazada como mujer, narra que sí percibió la envidia de algunos colegas —tanto de hombres como de mujeres—, cuando recibió la noticia de que había sido aceptada en la National Academy of Sciences, “ni siquiera sabía que había sido nominada”.

A partir de ahí tuvo algunos obstáculos. “Me empezaron a confundir con otras personas y también me comentaban que mi currículum tan extenso no lo hice yo”.

Sin embargo, Manzanilla Naim refirió que la envidia es una emoción normal de los  humanos, y lo que hizo para no darle importancia fue la dedicación a su trabajo. Así, creó una coraza para que ese tipo de situaciones no la molestaran más.

Por su experiencia ha sido galardonada en múltiples ocasiones, todo debido a su perspectiva interdisciplinaria en su profesión. Ganó el Premio Internacional de Investigación 2015 de la Academia de Ciencias Sociales China (el Shanghai Archaeology Forum Research Award), por su estudio forense de la población prehispánica en el centro de barrio multiétnico de Teopancazco en Teotihuacán.

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Sus inicios

Cuando cursaba el quinto año de primaria decidió ser arqueóloga. “Llegaron a mis manos unos libros de texto gratuito maravillosos donde se narraba la historia de las antiguas civilizaciones, como Egipto, Mesopotamia, India y China”. Expresó que por fortuna sus padres siempre la apoyaron en sus estudios y desde pequeña le inculcaron que fuera la mejor.

Cuando llegó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), “era la mejor escuela de América Latina, donde tuve a los mejores arqueólogos, antropólogos e historiadores como profesores”.

Manzanilla Naim se considera una mujer afortunada porque a lo largo de su carrera ha laborado con investigadores importantes. En los 70 fue ayudante de investigación en el Departamento de Prehistoria del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezado por José Luis Lorenzo, uno de los arqueólogos más importantes de su época.

“Él manejaba un equipo interdisciplinario y posteriormente esto marcó mi forma de hacer arqueología. Hoy en día, yo trabajo con químicos, físicos, biólogos, genetistas, osteólogos y arqueólogos, es decir, con una perspectiva muy amplia”, observó la experta universitaria.

Señaló que tuvo la fortuna de ser invitada por la Universidad de Roma para excavar en el norte de África y en Turquía Oriental. “Salí de las fronteras de Mesoamérica para ver otras civilizaciones, entre ellas Mesopotamia y Egipto”.

Su presente

La investigadora ha descubierto indicios de los grupos que poblaron el Valle de Teotihuacán, posterior al colapso de la ciudad. Además de un conjunto multifamiliar, excavó un centro de coordinación de un barrio multiétnico de la metrópolis.

En ese contexto, Manzanilla Naim ha realizado excavaciones en el Palacio de Xalla, al norte de la Pirámide del Sol en Teotihuacán, donde ha indagado sobre las élites gobernantes de la ciudad.

Para la arqueóloga universitaria, Teotihuacán ha sido todo un reto intelectual, donde asiste una vez al año para continuar sus investigaciones de campo. “Estoy fascinada con la arqueología que hago ahí”, enfatizó.

Ha publicado 29 libros y 200 artículos. “Así es mi vida, continúo lo más disciplinadamente posible. De hecho, la excelencia es una forma de vida, no es algo que se elija en un momento y en otro no. Siempre hay que hacerlo y esa es mi forma de ser”, concluyó.

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