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Brandan, primera investigadora del IF nombrada emérita del SNI

Instituto de Física UNAM
Para la investigadora, se trata de un premio nacional por su papel destacado en el desarrollo de la física médica, un área que era prácticamente inexistente en México.
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Hace unas semanas, la investigadora María Ester Brandan se convirtió en la primera mujer del Instituto de Física en ser nombrada emérita por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), la máxima distinción que otorga a académicos sobresalientes.

Con este reconocimiento del SNI, la también fundadora de la maestría en Ciencias Físicas (Física Médica) se suma a los eméritos del Instituto de Física: Jorge Rickards, Germinal Cocho, Rubén Barrera, Fernando Alba, Pier Mello, Alberto Robledo, Alfonso Mondragón, Luis de la Peña, Jorge Flores y Arturo Menchaca.

Cada año el SNI selecciona a investigadores con “contribuciones fundamentales para generar conocimiento, que participen en la formación de nuevas generaciones de profesionistas e investigadores, que participen directamente en la creación o desarrollo de alguna institución académica o centro de investigación en el país y que sus aportes sean ampliamente reconocidos nacional e internacionalmente”, dijo Brandan.

Para la investigadora, se trata de un premio nacional por su papel destacado en el desarrollo de la física médica, un área que era prácticamente inexistente en México hasta que Brandan le puso los ojos y el trabajo permanente desde hace más de 20 años. Curiosamente, su dedicación a la física médica está muy vinculada al mismo Sistema Nacional de Investigadores.

De la física nuclear a la física médica

Aunque desde 1979, cuando terminaba su doctorado, Brandan ya se dedicaba a estudiar la radioterapia, no lo hacía desde la física médica sino desde la física nuclear experimental. En su trabajo de tesis, analizaba cómo interactuaban entre sí núcleos atómicos y cómo podían mantener su propia identidad después de esa interacción.

“Hacíamos interactuar un núcleo de carbono 12 contra un núcleo de oxígeno 16 y después, con el uso de detectores veíamos cuáles carbonos 12 seguían siendo carbonos 12 después de haberse acercado a un oxígeno 16”, dijo Brandan.

Su trabajo cobró relevancia porque proponía un modelo matemáticamente simple que permitía describir el conjunto de datos que resultaron de esas interacciones y su dependencia con la energía. “Lo que lo hizo tan popular es que nos decía que esta interacción permitía que los dos núcleos se penetraran uno en el otro, cosa totalmente permitida por la mecánica cuántica, y sobrevivieran la interacción”, aseguró.

Como resultado, en 1996 María Ester Brandan publicó el artículo “The interaction between light heavy-ions and what it tells us”, el más citado de toda su carrera profesional con más 500 menciones a la fecha.

Pero a pesar de que sus méritos como física nuclear experimental se multiplicaban, Brandan ya cocinaba un proyecto de investigación paralelo. Desde algunos años atrás, había advertido una inquietud entre muchos físicos: querían aplicar sus conocimientos al área médica pero no sabían cómo.

Así que en la década de los 90, Brandan comenzó la travesía de diseñar y fundar la Maestría en Ciencias de la UNAM, totalmente enfocada a la física médica. “En realidad todo empezó en 1991 pero nos tardamos cinco años en que el programa fuese aprobado y echado a andar, y fue un éxito”, recuerda.

De acuerdo con ella, este programa académico ofrece al licenciado en física una opción profesional diferente. Hoy el físico tiene la opción de dedicarse a la investigación, por ejemplo, en las propiedades de imágenes de mamografía y para tener acceso a más información sobre la glándula mamaria y también puede trabajar de la mano con médicos en hospitales para mejorar la atención de los pacientes.

“Fue tal el impacto del programa que yo ya no pude con las dos cosas (la maestría y la investigación nuclear). Tuve que decidir y me volqué a hacer física médica y empezar de cero con un área de investigación en el cual no había hecho nada antes. Fue un gran riesgo académicamente dejar lo nuclear que funcionaba muy bien, donde tenía un nombre y un prestigio y dejar de ir a esas conferencias y empezar a ir a cosas totalmente nuevas donde yo sabía muy poco”, dijo.

Ser emérita, ser libre

Actualmente, Brandan trabaja en dos líneas de investigación principales: técnicas novedosas de imagen mamográfica digital y propiedades de dosímetros. Este último, dice ella, se relacionaba con el tema de su tesis doctoral y regresó a ella como posibilidad de hacer investigación en México.

En ese mismo año, 1991, fue promovida como investigadora titular C y como investigadora nacional III, lo que significó para ella un momento de gran libertad pues ya había logrado el reconocimiento de sus colegas con el máximo nivel que otorga la UNAM y el de la comunidad científica con el máximo nivel que otorga el SNI. “Me sentí libre para hacer lo que yo quisiera. Me di cuenta que había comprobado mi capacidad de trabajo y de investigación, y que en ese momento me podía arriesgar a cosas nuevas y diferentes, entonces me arriesgué a lo de la maestría en física médica”, aseguró a Noticias IFUNAM.

El emeritazgo por parte del SNI, confiesa María Ester Brandan, es un honor y le da un nuevo momento de gran libertad. “Ahora puede haber un año en el que quizá no salga un paper pero le puedo dedicar a organizar un congreso internacional o hacer algo por los graduados en física médica que le levante el estatus a la profesión”, dijo. Brandan recuerda que cuando sus padres le preguntaron si había mujeres en la física no supo qué responder. “No sabía lo que era la licenciatura en física, entré a estudiar porque la profesora de física y matemáticas de la preparatoria me dijo que yo estaba hecha para esa carrera y cuando la estudié éramos 2 mujeres en un grupo de 25 alumnos.

Yo soy chilena y en Chile tuvimos a una mujer presidenta, Michelle Bachelet. Después de que fue elegida, las niñas chilenas en primaria saben que una opción para soñar es ser presidenta de la República y nadie se voltea a decirles que están locas porque ya hubo una que lo logró. Simplemente falta mostrar los ejemplos que existen y darles un espacio para que las generaciones más jóvenes lo vean como normal… Lo ideal sería que las oportunidades fueran totalmente independientes del género…”, aseguró Brandan.

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