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Estamos en los albores de la genómica

Farrah de la Cruz Cárdenas/Damián Mendoza
La genómica es un área emergente del conocimiento que arroja datos sobre nuestra información genética, que debe ser decodificada para entender lo que nos dicen los genomas.

De acuerdo con Esperanza Martínez, coordinadora de la Licenciatura en Ciencias Genómicas de la Unidad Morelos de la UNAM, los seres humanos estamos expuestos a múltiples mutágenos (agentes que alteran la información genética).

La exposición constante a los mutágenos “seguramente tiene efectos no aditivos sino multiplicativos”, por lo que se potencian, es decir, el efecto de un mutágeno más otro es mayor que la suma de los dos. Por tanto, “mutamos porque hemos llegado a niveles de contaminantes nunca antes vistos en la historia de la humanidad”.

En este contexto, Esperanza Martínez resaltó lo “delicado” de esta situación debido a que la probabilidad de padecer cáncer o cualquier otra enfermedad degenerativa es mayor.

¿Cómo podemos saber si estamos mutando? Con la secuenciación de nuestros genomas podemos saberlo. La genómica es un área emergente del conocimiento que arroja datos sobre nuestra información genética, que debe ser decodificada para entender lo que nos dicen los genomas.

Al respecto, la investigadora comentó que “lo que le enseñamos a los alumnos es que puedan sumergirse, entender, descifrar, extraer conocimiento de todos estos datos genómicos que están revolucionando la medicina, la biología, la agricultura, los conceptos de evolución que tenemos”.

Martínez Romero señaló que los análisis completos de los genomas han permitido identificar cuáles son los genes que determinan ciertas enfermedades, o en el caso de los animales (como los perros) identificar cuáles son esos genes que determinan ciertas características: patas cortas, caras planas, etcétera.

De esta manera, los genes que causan las enfermedades se pueden contra-seleccionar, es decir, que los individuos que portan esos genes no se reproduzcan. Otra alternativa es tratar editar el genoma: la persona sabe de qué gen es mutante y que es probable que sus hijos padezcan cierta enfermedad, por lo que puede intentar que le reparen su genoma para “quitarle” el problema.

Esta segunda opción desemboca en una situación controversial pues, de acuerdo con la académica, el riesgo de alterar otros sitios del genoma y tener efectos secundarios no deseados es grande. Sin embargo, refirió que serían benéficos para aquellas personas con enfermedades letales o enfermedades donde no existe una cura con medicamentos.

Sostuvo que los países desarrollados serán los primeros en tener acceso a esta tecnología de manera casi rutinaria antes de tomar la decisión de tener hijos.

El poder de la genética ha sido tal que “lo que nos imaginamos que nos darían y dirían los genomas se ha quedado corto”. Los estudios genómicos también han arrojado descubrimientos de mutaciones de novo, es decir, aquellas que surgieron en el proceso de generar un nuevo ser vivo.

Finalmente, la investigadora aseguró que los retos de esta ciencia son enormes. “Estamos prácticamente en la prehistoria de la genómica, desconocemos la función de los genes de muchos organismos”.

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