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La Luna, testigo cruel

Universidad de Toronto
La imagen muestra un mapa de todos los cráteres lunares incluidos en este estudio. Imagen: U de T

A través de la historia del Sistema Solar, la Tierra ha sido bombardeada inclusive mucho más que la Luna. Pero nuestro planeta se mantiene tan activo geológicamente que los terremotos, los volcanes y los cambios climáticos, que nos parecen ya tan familiares, continuamente están aplastando, derritiendo y moldeando su corteza. Es decir, la Tierra destruye constantemente la evidencia de su pasado, incluyendo la evidencia de antiguos impactos.

Entonces, una forma de evitar este problema y averiguar cuánto ha sido golpeada la Tierra en el pasado, científicos planetarios de la Universidad de Toronto, Rebecca Ghent y sus colegas examinaron la Luna que es golpeada en las mismas proporciones en el tiempo que la Tierra. Pero no había manera de determinar la edad de los cráteres lunares hasta que el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA comenzó a rodear la luna hace una década y estudiando su superficie.

Los resultados se publicaron en la revista Science.

«Podemos usar a nuestro vecino más cercano para aprender mucho más sobre la historia de la Tierra«, dice la Sara Mazrouei, quien recientemente obtuvo su doctorado en el departamento de ciencias de la Tierra en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Toronto

Una nueva mirada a los cráteres de la luna sugiere que tanto la Tierra como la Luna sufrieron un fuerte aumento (de 2 a 3 veces mayor) de los impactos hace unos 290 millones de años, y la Tierra ha mantenido solo sus cicatrices más grandes.

Se desconoce la razón del salto en la tasa de impacto, aunque los investigadores especulan que podría estar relacionado con grandes colisiones que tuvieron lugar hace más de 300 millones de años en el cinturón principal de asteroides entre las órbitas de Marte y Júpiter. Tales eventos pueden crear escombros que pueden alcanzar el sistema solar interior.

«La relativa rareza de los grandes cráteres en la Tierra con más de 290 millones de años y más de 650 millones de años no se debe a que hayamos perdido los cráteres, sino a que la tasa de impacto durante ese tiempo fue más baja de lo que es ahora«, explica Ghent.

«Los hallazgos también pueden tener implicaciones para la historia de la vida en la Tierra, que está marcada por los eventos de extinción y la rápida evolución de nuevas especies«, dijo Ghent. «Aunque las fuerzas que impulsan estos eventos son complicadas y pueden incluir otras causas geológicas, como las grandes erupciones volcánicas, combinadas con factores biológicos, los impactos de asteroides seguramente han jugado un papel en esta saga en curso«.

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