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Un nuevo tipo de repelente de mosquito que proviene de las bacterias

Universidad de Wisconsin-Madison
Mosquitos Aedes aegypti. (Izq) Mosquitos después del experimento con el "repelente bacteriano" que decidieron no alimentarse. (Der) Mosquitos "control" engordados, se utilizó agua en lugar de repelente. Imagen: UW-Madison

Las personas pronto podrán tener una nueva arma en la batalla contra los mosquitos, y se trata de una fuente inusual: las bacterias.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin (UW)-Madison describen los primeros compuestos que repelen mosquitos y se derivan de los microbios. El estudio fue publicado en la revista Science Advances.

Dichos compuestos, purificados a partir de extractos de la bacteria Xenorhabdus budapestinensis, parecen funcionar con dosis más bajas que los repelentes actualmente en el mercado, incluyendo DEET y picaridina. El estudio demostró que son efectivos contra Aedes aegypti, Anopheles gambiae y Culex pipiens, especies de mosquitos que se sabe que transmiten enfermedades como el Zika, el Nilo Occidental, la malaria y el chikungunya, enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo.

Si estos compuestos químicos naturales, llamados fabclavinas, son adecuados para el uso humano, aún queda por determinarlo, pero el estudio, dice Susan Paskewitz, profesora de entomología de la UW-Madison, abre una nueva área de exploración en la búsqueda de compuestos  provenientes de bacterias que matan o repelen insectos.

«El repelente usaría menos de un ingrediente activo en su formulación, por lo que sería poco costoso«, dice Paskewitz, quien junto con Mayur Kajla ha solicitado una patente relacionada con este trabajo a través de la Fundación de Investigación de Alumnos de Wisconsin (WARF).

Los científicos no están muy seguros de cómo funciona para disuadir a los mosquitos de alimentarse, aunque simplemente puede tener mal sabor.

Paskewitz y Kajla ahora están colaborando con la Escuela de Medicina y Salud Pública UW-Madison para probar la seguridad de los compuestos en el cultivo de células humanas. Algunos de los trabajos preliminares sugieren que puede haber cierta toxicidad. El equipo continúa investigando la seguridad.

 

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