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Universitarios convierten residuo contaminante del tequila en harina

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas García
El alimento creado con estos residuos puede combinarse con otras harinas y utilizarse para preparar pan, tortilla, galletas, frituras e incluso pizzas, tiene varios nutrientes.
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En México, la industria tequilera y del mezcal produce un millón 732 mil toneladas de residuos contaminantes, cantidad suficiente para cubrir dos veces la Ciudad de México.

Ante este panorama, Dení Grisel Cruz García y Rusty Ramírez Cos, estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAM, preocupados por el medio ambiente, iniciaron el Proyecto Mayahuel que busca convertir dichos residuos en alimento funcional.

Los jóvenes explicaron que en el proceso de producción de la bebida alcohólica se toman los agaves, les quitan las hojas para dejar el corazón, también llamado piña.

A ésta la cortan en pedacitos y colocan en un horno para convertir los almidones que poseen en azúcares, después se exprimen y el jugo que sale es fermentado y destilado para crear el tequila y el mezcal.

No obstante, los pedacitos restantes que quedan aplastados y transformados en fibras (llamados bagazo) tienen azúcares y nutrientes que posee el agave. Estos desechos son llevados por las industrias productoras a sitios seguros, pero son muy ácidos e impiden que el suelo sea cultivable.

Otra solución de los agaveros es quemar el residuo para evitar dicha situación, pero al hacerlo transforman esas toneladas de bagazo en contaminación por dióxido de carbono (CO2).

“Afortunadamente, la situación ya no tiene que ser así”, expresaron los jóvenes entusiastas. Con su Proyecto Mayahuel transforman los residuos en un tipo de harina con varios nutrientes. Esta harina se combina con otras harinas y se utiliza en la preparación de pan, tortilla, galletas, frituras e incluso pizzas, tiene varios beneficios.

Por ejemplo, brinda más saciedad, mejora la digestión porque contiene un alto índice de fibra, ayuda a asimilar la fijación del calcio y no contiene gluten, esto hace que sea un alimento seguro para personas con diabetes y obesidad.

El concurso 

Para convertir su sueño en realidad, los jóvenes concursaron para el Premio Innovación Sustentable 2018 creado por la empresa Walmart y quedaron entre los finalistas. Durante el proceso, han sido asesorados por Candy Flores Gracia, secretaria de Vinculación de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Ahora, el reto en el concurso es juntar 35 mil pesos para comprar maquinaria y un deshidratador solar, y así comenzar su negocio. De hecho, tienen hasta el 15 de febrero para cumplir la meta.

La idea es ofrecer la harina a empresas que preparan alimentos y tengan alternativas más saludables para sus consumidores. “Nuestro objetivo es distribuir el producto primero en la Ciudad de México y después en el resto del país”.

Al comprar la maquinaria, los estudiantes de biología podrán deshidratar y pulverizar el bagazo fresco (que es cuando tiene más nutrientes) para así crear la harina.

Existen varias formas de apoyarlos, una de ellas es ingresar a la página https://donadora.mx/campanas/mayahuel y donar la cantidad que les sea posible a través de la plataforma.

Además, los interesados pueden ingresar a sus redes sociales para obtener mayor información en Facebook/mayahuelharina, en Twitter @mayahuelharina y en Instagram @mayahuelharina

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