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La Universidad Nacional es cada día más internacional

Omar Páramo / Adrián Orozco / Francisco Medina
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El 5 de julio de 1921, antes de obtener la autonomía y con el rector José Vasconcelos al frente, el Boletín de la Universidadanunciaba su decisión de adoptar un nuevo escudo bajo el siguiente argumento: “A fin de que los mexicanos tengan presente la necesidad de fundir su propia patria con la gran patria hispanoamericana que representará una nueva expresión de los destinos humanos, el escudo de la Universidad Nacional consistirá en un mapa de América Latina con la leyenda ‘Por mi raza hablará el espíritu’”.

Como se estipulaba en el comunicado, al centro del blasón y flanqueada por un águila azteca y un cóndor andino se observa la porción americana que va de la frontera norte de México a Tierra de Fuego, aunque a decir verdad, los esfuerzos de la UNAM por tener un alcance cada vez más global ha hecho que este trazo cartográfico quede muy chico, pues para 1944 esta casa de estudios abriría instalaciones en San Antonio (Texas) y, desde entonces, no ha parado: en 1995 hizo lo mismo en Ottawa (Canadá); en 2002 en Chicago (Illinois); en 2005 en Los Ángeles (California); en 2012 en Pekín (China); en 2013 en Madrid (España); en 2014, en Seattle (Washington), San José (Costa Rica) y París (Francia); en 2015 en Londres (Inglaterra) y Tucson (Arizona), y en 2017 en Berlín (Alemania), Boston (Massachusetts) y Johannesburgo (Sudáfrica).

Lograr tal expansión geográfica no sólo ha favorecido colaboraciones e intercambios con otros Estados, sino que ha robustecido lazos con los mexicanos migrantes y su descendencia. Por esta razón, seguir esta inercia se ha convertido en uno de los ejes universitarios para lograr un mejor desarrollo a nivel científico, humanístico, académico y cultural, o al menos así se plantea en el Plan de Desarrollo Institucional 2015-2019, el cual establece seis líneas de acción y 35 proyectos diseñados para concretar dichos objetivos.

Las metas establecidas en esta hoja de ruta son: ampliar la internacionalización; consolidar el prestigio de la UNAM; extender y fortalecer las alianzas estratégicas; propiciar e incrementar la movilidad internacional con la inserción de académicos y alumnos de esta casa de estudios en instituciones de educación superior extranjeras; convocar a la comunidad puma a programas de formación académica, proyectos de investigación y actividades de difusión cultural, y consolidar los valores derivados de la diversidad a fin de impulsar la interculturalidad y el multiculturalismo.

Todo ello, además de implicar la movilización de cientos de universitarios fuera de México se traduce en una visibilización sin precedentes de esta casa de estudios en espacios donde históricamente no había figurado y, lo más importante, lleva a otra dimensión la encomienda que, desde un principio, la nación le dio a la UNAM, pues cada una de estas acciones hacen que, por nuestra raza, hable el espíritu, y que lo haga con una voz fuerte.

Actividades sin fronteras

A fin de apuntalar su presencia en todos los continentes —aunque aún no tiene instalaciones en Oceanía sí ha firmado acuerdos con Australia—, la UNAM posee una red de organismos que se articulan y realizan tareas específicas para darle mayor proyección, como la Coordinación de Relaciones y Asuntos Internacionales (CRAI), fundada en 2015, adscrita a la Secretaría de Desarrollo Institucional y encargada de lograr alcances cada vez más globales.

La CRAI, además de representar a la Universidad ante oficinas de gobierno, delegaciones diplomáticas, instituciones de educación superior, redes de cooperación y organizaciones nacionales e internacionales, ha consolidado la Red de Macro Universidades de AL y el Caribe, la Unidad Internacional de Sedes Universitarias y la Unión Iberoamericana de Universidades. Además, ha auspiciado 142 reuniones que han derivado en alianzas estratégicas.

Por su parte, la Dirección General de Cooperación e Internacionalización (DGECI) ha sido pilar para funciones sustantivas de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura más allá de nuestras fronteras; ha apoyado programas para la formación y desarrollo en el extranjero de alumnos, docentes e investigadores, y ha establecido vínculos con socios clave para lograr un mejor posicionamiento de nuestra universidad.

A través de ella se organizaron, tan sólo en 2017, 160 encuentros con delegaciones internacionales que resultaron en 60 convenios con 47 instituciones de Europa, Asia y América del Norte. Asimismo, posibilitó que mil 382 mexicanos realizaran estudios en 258 instituciones de educación superior de 36 países y que 970 jóvenes de 37 nacionalidades vinieran a tomar clase en la UNAM o que participaran en diversas investigaciones.

También ese año, y para cubrir aspectos usualmente no considerados en las convocatorias, la DGECI creó el Programa para Actividades Especiales de Cooperación Interinstitucional con fines de Internacionalización. Con ello se promovió la movilidad de personal académico para actividades de corta duración, de grupos artísticos o de difusión cultural y de alumnos destacados de bachillerato y licenciatura (264 personas se han beneficiado con la iniciativa).

Esta dirección también ha abonado para que en México se den más cursos veraniegos cortos y en inglés a fin de atraer a especialistas no hispanohablantes; postulado a miembros de la comunidad puma a diferentes becas; afianzado vínculos con socios estratégicos como la Agencia Alemana para el Financiamiento de la Investigación y la Academia de Ciencias de China, y evaluado el impacto de la movilidad estudiantil auspiciada por Fundación UNAM.

“Nuestra casa de estudios ha seguido una estrategia que integra una dimensión internacional, intercultural y políglota en todos los aspectos del quehacer universitario, abarcando las áreas educativas, académicas, científicas, culturales, humanísticas y de investigación”, ha señalado el rector Enrique Graue al hablar sobre la labor en el rubro. La misión de la CRAI y la DGCEI es que esto no pare.

Un espacio de puertas abiertas

El Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) nació en 1921 con el nombre de Escuela de Verano, casi a la par del escudo y lema universitarios, y pese a tener 97 años este espacio ha sabido actualizarse para responder a las exigencias del mundo moderno. Actualmente no sólo promueve la enseñanza de nuestro idioma entre extranjeros, sino que apoya a los inmigrantes mexicanos con trámites como la obtención de su bachillerato o con asesorarías sobre cómo hacer frente a la administración Trump, por dar un par de ejemplos.

En sus estatutos la entidad asume como misión “enseñar con calidad y eficacia la lengua española a no hispanohablantes, en el contexto de la historia, el arte y la literatura de México; certificar el dominio del castellano como lengua extranjera, formar docentes para su enseñanza y contribuir a la internacionalización de la UNAM”.

A fin de llevar de la mejor manera posible esta encomienda, el CEPE cuenta con una red de instalaciones en distintos polos geográficos:  su asiento central se ubica en CU y el alterno en Polanco, además de tener sedes en Taxco, Guerrero, y en14 ciudades del extranjero, logrando así presencia en nueve países de cuatro continentes.

Desde su creación, una de sus misiones ha sido la enseñanza del español y, tras varias gestiones, hoy puede certificar el dominio del castellano mediante el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE), en el cual también participan el Instituto Cervantesy las universidades de Salamanca y Buenos Aires.

En sus sedes nacionales, el centro ofrece cursos de español y cultura para extranjeros (quienes más solicitan estos servicios son chinos y estadounidenses, seguidos muy de cerca por los japoneses y sudcoreanos), así como diplomados de diversa índole, cursos de actualización a distancia y diferentes actividades artísticas.

Sin embargo, debido a las particularidades geopolíticas del siglo XXI, mientras que todas las instalaciones internacionales (que además de al CEPE están adscritas al CRAI) tienen la encomienda de difundir la cultura mexicana y promover la vinculación, colaboración e intercambio académico, en las estadounidenses opera además el Programa de Apoyo a los Mexicanos en el Extranjero, diseñado para respaldar a los connacionales con asesorías en diferentes rubros o prepararlos para acreditar el examen GED (General Educational Development Test)  o para pasar la prueba de ciudadanía.

La primera sede de la UNAM en el extranjero es la de San Antonio Texas, y fue fundada en 1944, lo que la hace 29 años más antigua que una facultad de tanta tradición como la de Psicología (creada en 1973). Ello muestra que los afanes de internacionalización de la UNAM no son de nuevo cuño, lo que sí es inédito es la amplitud de la oferta actual, así como los alcances logrados.

Con la mirada en el futuro

Los planes de internacionalización de la UNAM son ambiciosos, aunque todos podrían resumirse en su deseo de potenciar y ampliar su presencia global, ser referente en la enseñanza y certificación del español y en hacer de la Universidad protagonista de la solución tanto de problemas nuevos como aquellos ya enquistados en la sociedad.

“La visión intercultural y los objetivos de alcance internacional posibilitan nuestro liderazgo en la creación de espacios del conocimiento y desarrollo de temas emergentes de interés mundial. Mediante esta apertura impulsaremos el diálogo, la colaboración y el intercambio académico y científico”, expresó Enrique Graue.

Para ello, una de las prioridades de este rectorado es fortalecer las alianzas de la Universidad con socios estratégicos mediante el trabajo conjunto con universidades internacionales de prestigio, privilegiando la movilidad académica y de alumnos, proyectos de investigación conjuntos y programas de doble titulación o grado, así como la transdisciplinariedad en todas las áreas del saber.

Por tener instalaciones en cuatro continentes, formar parte de proyectos internacionales tan relevantes como el CERN, posibilitar la movilidad al extranjero de miles de jóvenes mexicanos, tener dos buques surcando los mares (el Pumay el Justo Sierra) e incluso un satélite en órbita (el UNAMSAT-B), bien podría decirse que la UNAM es, por mucho, la universidad con mayor cobertura y proyección en el planeta Tierra. Cada una de las estrategias incluidas en el Plan de Desarrollo Institucional 2015-2019 buscan que esto se mantenga así.

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