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Descarga Cultura UNAM, con la mirada puesta en el futuro

Omar Páramo / Francisco Medina
Como parte de esta nueva etapa se hará un rediseño del portal y una optimización de sus aplicaciones para dispositivos iOS y Android

Descarga Cultura UNAM nació el 28 noviembre de 2008 como el podcast cultural de la Universidad Nacional, no mucho después del lanzamiento del primer iPhone y en una época en la que la gente no se habituaba aún al concepto de dispositivo inteligente. “Incluso al charlar con los jóvenes de entonces sobre esta iniciativa, la mayoría no sabía qué era un podcast, jamás habían oído de eso”, recuerda Myrna Ortega Morales, secretaria de Extensión y Proyectos Digitales.

A la fecha, descargacultura.unam.mxcuenta con un acervo de 897 audios (pronto sobrepasará los 900, pues añade entre seis y ocho al mes) y da servicio a dos millones de usuarios. A 10 años de distancia, su equipo se ha propuesto renovar el portal y productos derivados, lo que implica rediseñar su página web, optimizar sus aplicaciones para iOS y Android, y diversificar contenidos, que ahora incluirán video.

“Nacimos con el objetivo de atender a personas con discapacidad visual y a adultos mayores, y de ahí todo evolucionó muy rápido: hoy llegamos a todo tipo de público y gran parte de éste son jóvenes que se colocan sus audífonos para acompañarse en sus viajes en Metro, en sus rutinas de gimnasio o al ejercitarse en calles y parques”.

El material ofrecido se agrupa en más de 40 colecciones y abarca desde conferencias magistrales, radionovelas y poesía en inglés, francés y español, hasta cuentos, charlas de ciencia y música clásica, lo que, de alguna manera, refleja todo el esfuerzo acumulado desde aquella mañana de viernes en 2008, cuando se aventuraron en la red con una oferta de 65 archivos MP3, en tiempos cuando las descargas implicaban horas y obligaban a los internautas a quedarse con la vista fija en la pantalla del ordenador, mientras  un diminuto reloj de arena daba vueltas sin descanso hasta una vez concluido el proceso.

Hoy ya no es así; en 10 años las condiciones pueden cambiar radicalmente y más en el campo de la tecnología, apunta Myrna Ortega. “Antes trabajábamos en un proyecto llamado Voces de la Literatura Universal —nuestro antecedente—, que en algún momento se distribuyó vía casetes y discos compactos, pero depender de soportes físicos era caro y nos obligaba a ponerles precio; fue la aparición de los formatos virtuales y su posibilidad de viajar por la red la que nos hizo pensar en que esto podía ser diferente”.

El 22 de febrero de 2009 del semanario Procesoanunciaba el lanzamiento al ciberespacio de Descarga Cultura UNAM en una nota que decía: “Desde el portal abierto y gratuito se pueden descargar materiales sonoros a los modernos instrumentos digitales como computadoras portátiles, iPods, podcasts y otros semejantes”. Que la redacción de esta revista no tuviera claro que la palabra podcast, más que a un dispositivo se refiere a una emisión o a un archivo es una muestra de lo novedosa que resultaba la oferta en ese entonces.

“Hoy todos saben qué son y cómo funcionan estos soportes sonoros lo cual es una gran ventaja, pero también un reto, pues la gente cada vez es más exigente con lo que escucha y eso nos obliga a elevar la calidad de lo que hacemos y, al mismo tiempo, a innovar”.

Audios para degustarse lento

Entre los usuarios de podcast corre la moda de acelerar sus reproductores a 1.5x y escuchar los archivos más rápido de lo normal. Estas personas se conocen como podfastersy para Sonia Ramírez Saldívar, coordinadora de Producción en la Secretaría de Extensión y Proyectos Digitales, quienes gustan de esta opción se están perdiendo de todo el cuidado y atención que hay detrás de cada uno de los audios que integran el acervo de Descarga Cultura UNAM.

“Aquí no hacemos las cosas con prisa como se estila en la radio, sino a detalle para que nuestros usuarios tengan acceso a un material pulido, que ofrezca respiros entre una frase y otra, y que proporcione los espacios justos a fin de asimilar una idea antes de pasar a otra. Esto es para disfrutarse lento y con los audífonos puestos”.

Todo tiene sus tiempos y en promedio, refiere, detrás de cada 60 minutos de audio que subimos a la red hay cerca de 20 horas de trabajo y un gran equipo que incluye a autores, locutores, diseñadores y jóvenes de servicio social, entre muchos otros, quienes hacen que cada archivo tenga una calidad difícil de hallar en productos similares. “Es un poco como bordar a mano”, añade.

“En una conferencia, por ejemplo, reducimos los lapsos muertos o damos aire en aquellos en los que el ponente ya tiene prisa por cerrar su intervención porque alguien le reclama el foro. También nivelamos el volumen de la voz para que en aquellos tramos donde el expositor habló fuerte no lastime el oído de quien trae colocados los auriculares o, por el contrario, para que hasta los susurros puedan ser escuchados. Asimismo, borramos los ruidos de fondo o los ataques de tos. ¿Se han percatado de cuánto tose la gente en los auditorios?”.

Una muestra de este proceso de depuración es el archivo Olvidar es morir, donde Juan Villoro, Ranulfo Romo, Pablo Rudomin, Rosa Beltrán, Luis de Tavira y Anna Margules discurren durante una hora con 13 minutos sobre el acto de rememorar, todo ello desde la literatura, las neurociencias, la dramaturgia y la música, en una charla  que a instantes parece tener lugar en torno a una mesa de café y no en El Colegio Nacional, y donde más que las discrepancias que se esperarían entre expertos de disciplinas tan distintas todos entran en comunión con el poeta Edmond Jabès cuando éste escribía: “La respuesta no tiene memoria. Sólo la pregunta recuerda.”.

A decir de Sonia Ramírez, lograr esta fluidez y equilibrio —incluso con tantos ponentes involucrados— se debe en parte a que ella misma, además de productora, es usuaria de Descarga Cultura y eso la ha vuelto más sensible acerca de lo que podría buscar el público. “Llegar al material adecuado puede cambiar tu mundo y al plantear esto siempre me pongo a mí como ejemplo, pues antes decía conocer bien al autor Hamlety Otelo; no fue sino hasta escuchar sus sonetos en inglés en nuestras grabaciones cuando entendí la belleza encerrada en la sonoridad y ritmo de sus palabras. Sólo entonces comprendí quién era William Shakespeare y por qué es un clásico”.

Por esto, Sonia no comulga con los podfastersy su estilo de consumir sonidos como si fueran comida rápida, al menos en cuanto a Cultura UNAM respecta. “No le veo sentido; creo que quienes nos buscan es porque quieren escucharnos con atención. A fin de cuentas, estos son contenidos pensados y elaborados para degustarse lento”.

Un proyecto que mira hacia adelante

Eurídice es la ninfa por la cual Orfeo bajó a los infiernos y a quien intentó rescatar del inframundo bajo la estrategia de no detenerse y mirar siempre al frente. Eurídicees, asimismo, el nombre de un relato de Esther Seligson que definió gran parte del quehacer de Descarga Cultura UNAM, pues fue el primero grabado para esta plataforma y, además, sirvió como experimento para medir qué tan bien sonaba un texto al ser leído no por un locutor profesional, sino por su creadora.

“Los buenos resultados de la experiencia nos hicieron buscar a mediados de 2008, meses antes de nuestro lanzamiento, a más escritores y, casi de inmediato, teníamos ya al micrófono a Víctor Hugo Rascón Banda, Vicente Leñero o Elena Poniatowska. Todos accedieron a participar en algo aún inexistente y sembraron la semilla de lo que sería la colección Letras Mexicanas en Voz de sus Autores (la cual hoy suma más de 140 nombres)”, señala Myrna Ortega.

Desde entonces, y mes con mes, Descarga Cultura ha ido sumando literatos y obras, algunas que en su momento abrieron brecha a la nueva narrativa mexicana como El rayo Macoy, de Rafael Ramírez Heredia (texto ganador en 1984 del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo), pilares de las letras hispánicas como el Quijote de Cervantes e incluso textos desconocidos de plumas imprescindibles.

“Tal es el caso de Un drama en México, relato de Julio Verne poco divulgado y nuestro archivo con más descargas. Fue la primera novela del llamado padre de la ciencia ficción (la escribió a los 17 años) y en ella dos españoles buscan entrevistarse con el presidente Guadalupe Victoria para venderle un par de navíos. Su viaje empieza en Acapulco y pasa por Cigualán, Taxco y Cuernavaca para terminar en el Popocatépetl. El francés nos describe con detalle lugares muy familiares y quizá por ello este material gusta tanto a los usuarios, aunque cabe señalar que el autor nunca visitó nuestro país, todo lo reconstruyó a partir de sus lecturas de Alexander Von Humboldt”.

Cuando en 2008 el rector José Narro encargó a Myrna Ortega poner en marcha Descarga Cultura, le encomendó promover la innovación a través de esa plataforma, fomentar el desarrollo de contenidos y respetar siempre los derechos de autor. En este escenario, ella comparte que cumplir 10 años le hace inevitable revisar los avances, pero también la obliga —como el Orfeo del mito con el que arrancó el proyecto— a no detenerse y a fijar la vista en lo que tiene enfrente.

“Comenzamos ofreciendo material para llevar en el iPod y esos reproductores están ya casi extintos, o para ser almacenados en una computadora de escritorio cuando la tendencia actual son los dispositivos móviles. Con el streamingy la nube cada vez es menos usual bajar archivos y los teléfonos inteligentes se usan para todo, menos para hablar. La tecnología avanza con una inercia indetenible y debemos adaptarnos a las condiciones de hoy, pero eso no basta, ya que si queremos seguir vigentes también hay que estar avizores, pues nadie sabe lo que el mañana nos traerá”.

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