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“No basta con documentar la barbarie, hay que encontrarle una explicación”

Daniel Francisco/Damián Mendoza
En entrevista, la periodista Lydiette Carrión comentó que en una sociedad feminicida “lo único que se requiere es una cultura y un sistema que lo permita y lo aliente.
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En México hay una crisis generalizada de violencia contra la mujer, señala la periodista Lydiette Carrión. Agrega, en entrevista con UNAM Global, que hay una crisis de seguridad que no está presente en las discusiones nacionales e internacionales sobre lo que está pasando en México. No hay una evaluación certera y profunda para atacar esto. Los cuerpos de justicia están rebasados, en números, capacidad, herramientas, formación, preparación, herramientas de sensibilización. Acota que hay una insensibilidad de la policía, de los Semefos.

En los feminicidios que documenta Lydiette Carrión en su libro “La fosa de agua. Desapariciones y feminicidios en el Río de los Remedios” hay una presumible participación del crimen organizado y “uno nunca sabe en donde termina esta incompetencia, en estar rebasados por el trabajo y donde empieza la colusión o interferencia con investigaciones”.

En la profundidad del Río de los Remedios, en medio del olor putrefacto, de la basura, del olvido, yacen las esperanzas de muchas familias mexicanas. De ese río de aguas negras se extrajeron en el 2014, “40 restos, 39 cuerpos o seis mil restos óseos”.

Con el hallazgo termina la espera de las familias. Y también su lucha en otras cañerías, las del sistema burocrático de justicia mexicano. Quienes pierden a una hija saben que la vida se les va en un hilo. Quienes revisaron fotografías para corroborar si su familiar había aparecido muerto ya no podrán “desver” esas imágenes. Con la angustia llegan las dudas, las llamadas telefónicas, las extorsiones, las amenazas. De pronto se convierten en investigadores privados, tienen que volverse expertos en trámites legales y en ocasiones abandonar su trabajo. Buscar a un desaparecido es una ocupación de tiempo completo.

Las noches se vuelven interminables y un pensamiento se vuelve constante: “Es como si se la hubiera tragado la tierra”. La periodista Lydiette Carrión se dio a la tarea de hacer una investigación que le llevó años y que se convirtió en su tesis profesional y en libro citado. Retrata también a los padres que se enfrentaron a la revictimización de sus hijas. En la mayoría de los casos se responsabilizaba a la víctima de su propia desaparición, involucrándolas con drogas o insinuando que estaban embarazadas y huyeron con el novio.

Carrión pasó noches sin poder dormir mientras revisaba los expedientes, platicó con las familias, conversó con expertos sobre el tema. En entrevista comentó que no se trata sólo de documentar la barbarie, también se necesita encontrar una explicación. Y una de ellas es que somos “una sociedad feminicida”. Eso que ya no se podrá “desver” son criminales que violaron y descuartizaron a mujeres, las engancharon para vender droga y no dudaron en levantarlas y desparecerlas. Para que esto ocurra, escribe la periodista, “lo único que se requiere es una sociedad, una cultura, un sistema que lo permita y lo aliente. Una cultura misógina, un continuum de violencia machista que va del acoso callejero, el embarazo adolescente, la violencia doméstica, y termina con bandas que se dedican a levantar adolescentes, torturarlas sexualmente y matarlas”.

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