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Estudio de universitaria permite encontrar de forma temprana daño renal

Fabiola Méndez/ Damián Mendoza
Andrea Sánchez Navarro, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO) de la UNAM, fue galardonada con el Premio Nacional de la Juventud 2018 en la categoría de Ciencia y Tecnología.

Por su investigación de un modelo que permite detectar la progresión de la enfermedad renal crónica de manera temprana, la estudiante Andrea Sánchez Navarro, del Instituto de Investigaciones Biomédicas (IIBO) de la UNAM, fue galardonada con el Premio Nacional de la Juventud 2018 en la categoría de Ciencia y Tecnología.

La joven de 24 años es originaria de La Piedad, Michoacán y actualmente realiza el doctorado directo en ciencias biomédicas del IIBO, en su sede periférica, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, donde lleva a cabo esta investigación, simultáneamente con otros proyectos, de la mano de la doctora Norma Bobadilla Sandoval, su tutora.

La investigación de Sánchez Navarro es sobre una proteína, de la cual ya tienen la patente, que permite encontrar de forma temprana los síntomas de la enfermedad renal crónica: “esta molécula funcionaría como un método de diagnóstico para evaluar de forma oportuna el desarrollo de la enfermedad, que en clínicas se detecta de forma tardía, cuando la función de los riñones ya está deteriorada”, explicó la doctorante.

Actualmente realizan pruebas con muestras de pacientes y se ha encontrado que la molécula es menos invasiva, está ayudando a detectar fibrosis nefrogénica, evita biopsia renal y buscan, con su detección temprana y oportuna, lograr que los tratamientos tengan un mejor resultado.

La investigadora se siente feliz y honrada en recibir este premio, desde pequeña se interesó en el área químico-biológica. Le encantó siempre la ciencia, creció en el laboratorio junto a su madre, química fármaco-bióloga de profesión, haciendo experimentos, “la curiosidad es el pilar de los investigadores”.

Y aunque en su estado las carreras más ocupadas por las mujeres no eran científicas, sus padres siempre la apoyaron: “a pesar de sus planes locos y descabellados”.

Siente como una responsabilidad incentivar a otros jóvenes a hacer lo que les gusta y rodearse de las personas correctas, “conocer a Norma Bobadilla fue un acierto en mi vida porque me ha impulsado y ayudado a explotar mi potencial, tenerla a ella como modelo es su ejemplo a seguir, es uno de los pilares de mi formación académica”. Exhortó a los jóvenes a que no se desanimen, a buscar oportunidades y trabajar todos los días, trazar los objetivos e ir tras de ellos.

Su meta es que esta molécula pueda llegar a los sistemas de salud en el corto plazo, “aunque hace falta inversión y otros factores que se conjuguen para lograrlo”.

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