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Construir nuevo aeropuerto en Texcoco es un ecocidio

Fabiola Méndez/Damián Mendoza
Se llevó a cabo la conferencia El aeropuerto a revisión en la Facultad de Arquitectura de la UNAM
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Del 25 al 28 de octubre se llevará a cabo una consulta en todo el país para definir el futuro del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. La polémica radica en elegir el lugar de la construcción: Texcoco o Santa Lucía.

En ese contexto, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México exhortaron a la población a informarse sobre las consecuencias de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en el lago de Texcoco.

Durante la conferencia El aeropuerto a revisión, que se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura de la UNAM, advirtieron sobre los daños ecológicos y sociodemográficos de la obra.

Será el primer ejercicio democrático de la nueva administración pero, aunque sienta un precedente, los expertos universitarios consideraron que llega tarde, pues debió realizarse en 2014.

“Construir aquí (en Texcoco) no es conveniente, es un santuario de aves silvestres, se está produciendo un ecocidio porque no solamente se está destruyendo el lago sino toda la vida que hay en él, es un lugar único en la cuenca”, afirmó la bióloga Patricia Escalante Pliego del Instituto de Biología de la Máxima Casa de Estudios.

Por su parte, la antropóloga Fernanda Paz expresó que los megaproyectos causan daño ambiental y afectación social, “invisibilizamos a las aves y a las personas porque la gente de la región son los afectados”.

El tezontle que ha sido usado para rellenar el lecho del viejo lago ha afectado a la zona oriente del Estado de México. De 18 municipios se han extraído 36.5 millones de toneladas de dicho material, además de basalto (el equivalente a 36 veces el Estadio Azteca).

Además, la extracción de las rocas trae daños a la salud, pues aseguró que no se transporta el material de manera segura. Las góndolas circulan por el estado de Morelos cargadas de material y destruyen bienes públicos porque sus calles no estaban preparadas para soportar el peso de las mismas.

Los desechos tóxicos extraídos del vaso del lago de Texcoco son vertidos en 180 bancos de material pétreo, alrededor de cinco millones de toneladas, en los huecos que dejan las minas en la zona alta de la cuenca.

Esto provoca que los habitantes respiren el aire contaminado, así como la eventual contaminación de los cuerpos de agua, por efecto de filtración del manto freático, lo que ocasionará graves afectaciones.

Los investigadores acotaron que el daño ambiental es irreparable porque no hay posibilidades de reconstruir los cerros que ahí estaban, “no queremos que esto siga pasando, hay que pararlo hoy”.

Finalmente, Pedro Moctezuma Barragán, doctor en Planeación y Desarrollo por la Universidad Autónoma Metropolitana, refirió que solo el tres por ciento de la población viaja en avión, de ese porcentaje el 75 por ciento vive en el poniente de la Ciudad de México.

“La sola lógica de ubicación del aeropuerto tiene que ver con la necesidad urgente e inmediata del destino del país de un nuevo aeropuerto, con una búsqueda de transformación del territorio, de la necesidad de un crecimiento exponencial de grandes corporativos internacionales que no encuentran fácil el despojo y el robo —como lo han podido encontrar en regímenes anteriores—, del uso del territorio para la acumulación exponencial. Por lo tanto, el aeropuerto es un símbolo de lo que tiene que cambiar o el símbolo del inicio del colapso de la cuenca de México”.

 

 

 

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