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UNAM crea sistema ecológico de tratamiento de agua

Michel Olguín Lacunza/Francisco Medina Martínez
En la UNAM desarrollaron un sistema de acoplamiento entre un tratamiento biológico con microalgas seguida por  sedimentación y ozonificación

La problemática de abastecimiento de agua de la Ciudad de México, que ha afectado a los capitalinos durante los últimos años, podría tener una solución a través del tratamiento de aguas residuales. Por ello, la UNAM, a través de Instituto de Ingeniería, crea un nuevo sistema que además es sustentable.

De acuerdo con María Teresa Orta Ledesma, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, las aguas residuales no son un problema, sino una oportunidad para aprovecharlas y generar recursos.

¿Por qué son importantes? Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el 53 por ciento de su agua generada a nivel nacional es tratada. Prácticamente es la mitad, y el resto queda con materia orgánica, como son el nitrógeno y el fósforo que surgen de los desechos de los seres humanos.

Orta Ledesma aseguró que estos insumos contaminan los ríos y lagos, pero si los removemos se pueden aprovechar. “Debemos verlas con el enfoque sostenible”.

La materia orgánica que existe dentro del agua residual (nitrógeno y fósforo) son nutrientes que alimentan a los microorganismos y con esta acción limpian el agua. Dichos microorganismos son principalmente microalgas que crecen y pueden aprovecharse como  biomasa de la que se extraen, lípidos, carbohidratos y proteínas, que pueden ser transformados en productos como biodiesel, bioetanol, entre otros.

En la UNAM 

En la UNAM hemos desarrollado una tecnología para este fin y se encuentra en proceso de patente, dijo la investigadora. Se trata de un sistema de acoplamiento entre un tratamiento biológico con microalgas seguida por  sedimentación y ozonificación.

Así, obtenemos un agua con un tratamiento de nivel terciario que significa refinamiento, capaz de transformar al agua residual a un líquido que puede usarse para un contacto directo.

“Queda agua desinfectada y puede usarse para el riego de plantas y jardines, como es el caso de la UNAM, además se usaría para la recarga de acuíferos y lagos”. Resaltó que funcionaría muy bien para el caso de la Ciudad de México.

El agua tratada puede infiltrarse en el acuífero y después de permanecer un tiempo, se convierte en una fuente de agua disponible para su reuso indirecto en el suministro de agua para la población.

Añadió que esto es importante porque el acuífero ha sido sobreexplotado. Es por eso que hoy existen hundimientos y cavernas en varias partes de la ciudad.

Este proceso mejora la calidad del aire al no emitir emisiones de efecto invernadero como el metano y el bióxido de carbono. Además, no hay generación de lodo biológico como lo hacen otras plantas de tratamiento convencionales.

La ventaja del sistema de la UNAM es que no queda este lodo que es un contaminante, y se trata de un proceso sostenible, concluyó.

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