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¿Por qué soñamos?

Michel Olguín Lacunza/Diana Rojas García
En cada fase del dormir se sueña, pero en la etapa donde lo onírico es más vívido, con colores, olores y mayores actividades es en el sueño MOR

 

Desde tiempos remotos la humanidad sueña al dormir. Algunas imágenes son muy vívidas, en ellas sentimos, olemos y hasta saboreamos, pero en otras sólo somos un espectador de nuestra propia historia. Esta situación se ha explicado desde los planos esotérico y científico.

En ese contexto, la ilusión de interpretarlos ha sido tan marcada que en la película El Origen los humanos tienen la capacidad de invadir los sueños, interpretarlos, y además, cambiarlos a su conveniencia. Una realidad de la cual estamos muy alejados.

Los seres humanos tienen sueños relacionados con sus actividades durante el día. Por ejemplo, si están en proceso de aprendizaje (nadar, bucear, andar en bicicleta) por la noche repiten esa actividad en una ensoñación. Incluso, hay quienes afirman que en los sueños se les han presentado las respuestas a problemas que surgen durante el día.

De acuerdo con Irma Yolanda del Río Portilla, investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, la ciencia ha realizado estudios pero no ha llegado a una respuesta exacta.

En el cerebro 

Investigaciones en el ámbito de las neurociencias han detectado que al dormir hay una participación de diferentes estructuras cerebrales.

Del Río Portilla apuntó que una de las diferencias que existen entre la vigilia y el sueño es que en la primera estamos conscientes y dirigimos todas nuestras intenciones, pero en la segunda todo el proceso es interno, no hay un estímulo externo que indique cuándo se soñará. “A nivel onírico, el proceso es interno y el cerebro dirige toda la función”.

Por ejemplo, en la vigilia los movimientos oculares son dirigidos y en el sueño son involuntarios, además, se pierde el tono muscular para que el cuerpo no actúe durante el dormir.

Investigación en la UNAM 

“En el Laboratorio del Sueño de la Facultad de Psicología hacemos algunos estudios. Uno de los fenómenos interesantes cuando despertamos a la persona es que nos dice cosas inverosímiles, que vuelan,  ven un dragón, al caballo de Troya, etcétera”, refirió Del Río Portilla.

De acuerdo con la investigadora universitaria, en cada fase del dormir se sueña, pero en la etapa donde lo onírico es más vívido, con colores, olores y mayores actividades es en el sueño de Movimientos Oculares Rápidos (MOR). Cuando hemos despertado a las personas recuerdan mejor los sueños que en otras fases.

Las ensoñaciones pueden tener una carga emocional muy fuerte, porque una de las estructuras cerebrales que participan es la amígdala, donde su principal función es el procesamiento y almacenamiento de reacciones emocionales.

También participan estructuras como el hipocampo y el giro del cíngulo, además se da una disminución de la actividad de los lóbulos frontales, encargados de llevar la planeación de inhibición de conductas en vigilia. Y otras partes del sistema nervioso se activan. “Afloran cosas ilógicas que no se relacionan cuando estamos en vigilia”.

Además, se pierde la situación de temporalidad, las narraciones son un tanto ilógicas, y se trata de situaciones inverosímiles en vigilia. Puede ser que algunos de estos factores estén involucrados para tener sueños vívidos y se consolide información, enfatizó la académica universitaria.

Finalmente, expresó que se ha descrito que en el sueño MOR se consolida información relacionada con aspectos de la memoria, y pueden ser situaciones que hayan vivido o escenarios que nos preparan para algo después.

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