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La guerra contra el Estado mexicano es para siempre: Taibo II

Fabiola Méndez/Francisco Medina
El escritor Paco Ignacio Taibo II señaló que la literatura fue esencial para crear y conservar una memoria de los hechos durante los 123 días que duró el movimiento estudiantil de 1968

La literatura fue esencial para crear y conservar una memoria de los hechos durante los 123 días que duró el movimiento estudiantil de 1968. “Fundamental para que este momento histórico de México viviera un fenómeno de ocultamiento y creación de niebla, ayudó a construir y reconstruir una versión mucho más apegada a la realidad que impidió que esa niebla dominara el panorama”, aseguró el escritor Paco Ignacio Taibo II.

Durante su participación en el Conversatorio con novelistas del 68 celebrado en la Torre II de Humanidades de la UNAM, el novelista considerado un referente en el género, explicó que en su libro Héroes Convocados maneja la narración histórica, es una novela poco convencional que aborda aspectos poco conocidos: la depresión posmovimiento del 68 con “un tono de sinceridad que me gustó”, afirmó.

Después del 68, en la clandestinidad escribió tres cuadernos de notas, pero en ellos no había novela, refirió. La proximidad emocional del movimiento no lo dejaba escribir, no tenía una construcción literaria ni podía crear personajes, imperaba en él la imposibilidad de convertir esos cuadernos en novela, “pero la persistencia de la memoria personal y colectiva me hacían volver al tema”.

Así, decidió entrar por la puerta falsa. “Héroes Convocados lo escribí para chingarme a Díaz Ordaz ya que no lo pudimos hacer en la realidad”. La novela se volvió su ruta de salida, con ella quedó “convicto sí, confeso sí pero convencido no, ya que el 68 estaba ausente”,.

Ese sentimiento lo hizo regresar a sus cuadernos y escribió el libro titulado 68, una crónica narrativa de sus vivencias personales para contar las cosas con justicia. “La memoria es un material desgastable y la literatura juega un papel de anclaje”, expresó el autor de Patria.

Taibo no volverá a escribir sobre el 68 porque en términos de crónica ya contó lo que quería contar, “no puedo recordar más de lo que ya escribí, la intención fue clara, mirar con cariño lo que el pasado fue para mí y para una generación”.

Al cuestionarlo sobre si falta escribir sobre el tema, expresó que sí pero la lista se termina, “tendríamos que preguntarnos sobre si las crónicas son fidedignas como tenían que ser, hay obras que omiten las discusiones internas, hubo debates, me faltaba una crónica interior. Una visión desde Chapingo, IPN, la que existía era muy universitaria, pero se ha estado restaurando esta ausencia”.

Mencionó que el 68 lo colocó en un dilema que ha resuelto a lo largo del resto de su vida, “la guerra contra el Estado mexicano es para siempre, el legado antiautoritario del 68 no puede volver. Me molesta que digan ‘2 de octubre no se olvida’, más bien no deben olvidarse los 123 días de construcción del movimiento, que no se olviden, no hay ninguna duda que la presencia de la herida clama y reclama a la justicia y no para saber quién disparó porque eso ya está claro”.

El aporte de la literatura para no olvidar este hecho es fundamental, no en el sentido estricto de la ficción, testimonio  o crónica, todos los géneros ayudaron a construir y reconstruir una versión más apegada a la realidad.

Con respecto a los acontecimientos suscitados en el interior del campus universitario, el escritor reafirmó que las universidades deberán ser de todos o de nadie, refirió que el concepto millennial es un concepto arbitrario y crucificador, “muchas veces conversé con jóvenes aquí y allá, les dije que ya les llegaría su momento de luz y gloria y ya llegó, ha llegado varias veces pero no con la continuidad suficiente”.

Finalmente, añadió que la respuesta de los jóvenes en el último sismo fue maravillosa y ahora otra vez vuelven a salir por las mejores razones, “no solo es necesario limpiar a la UNAM del porrismo, sino de autoritarismo, farsa, fraude académico y darles una nueva vida. Sin embargo, los paros no deben cerrar la puerta de la Universidad, los paros deben de producir acciones, debates, discusiones, festivales, el paro debe ser activo permanentemente”.

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