Campus Ciencia

Estudiantes del CCH Sur asistirán al Cold Spring Harbor Laboratory

Fabiola Méndez/ Diana Rojas
La calidad de su investigación los hizo acreedores al curso Conservation Genetics, que se efectuará del 18 al 22 de febrero de 2019

Estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Sur de la UNAM asistirán a un curso en el Cold Spring Harbor Laboratory en Nueva York (primer centro de ciencias del mundo dedicado a la educación genética), gracias a su investigación en biología molecular  de rizobacterias promotoras del crecimiento.

El equipo liderado por Beatriz Pérez Ibarra, química del CCH Sur, lo integran los estudiantes Raúl Motte Nava y Alejandro González de quinto semestre; Agustín Celestino López, Marco Soriano Pimentel y Jonathan Pérez González de tercer semestre, ganaron mención honorífica en el primer Simposio de Biocódigos de barras urbanos de la Ciudad de México.

La calidad de su investigación los hizo acreedores al curso Conservation Genetics, que se efectuará del 18 al 22 de febrero de 2019 en el prestigioso laboratorio, donde se abordarán temas sobre conservación genómica y aspectos relacionados con la aplicación de herramientas moleculares.

Con apenas un año de gestión dentro del CCH Sur, el proyecto es de alto valor académico y ha despertado el interés en los alumnos por hacer ciencia. Su propuesta consiste en identificar las bacterias encontradas en la zona de la rizosfera de las hortalizas de temporada (cebollín, lechuga, epazote y verdolaga) que presentan cualidades promotoras de crecimiento.

Raúl Motte explica que en las raíces de las plantas crecen un sinfín de microorganismos, algunos de ellos tienen relación de simbiosis para ayudarse entre sí, como la resistencia a ciertas plagas. “Nosotros encontraremos esos microorganismos, identificaremos esas características para, en un futuro, propagar esos microorganismos para que funcionen como biofertilizantes y tengan efectos en diferentes cultivos, evitar el gasto en fertilizantes, la erosión del suelo, lo que resolverá  problemas de  los agricultores en Chinampas”.

En ese contexto, Marco Soriano refiere que no es un hombre de ciencias, a él le interesan las matemáticas y quiere ser ingeniero, pero le interesó el proyecto porque la zona chinampera tiene importancia desde épocas prehispánicas. “Las chinampas eran un lugar sagrado y gran parte de la población de Tláhuac y Xochimilco dependen de ellas, es la economía de la gente y la zona es Patrimonio de la Humanidad y ahora está descuidado pero con este proyecto se puede recuperar el área”.

La mentalidad del equipo siempre fue triunfadora, para lograr estos resultados dedicaban a la investigación tres o cuatro horas, tres veces a la semana, por ello, el premio es motivo de orgullo para los jóvenes estudiantes quienes asistirán al curso para ampliar sus conocimientos.

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