Ciencia

La ciencia como una forma de vida

Fabiola Méndez / Diana Rojas
Desde 2012 han surgido grandes proyectos en el plantel, como la degradación del PET a partir de una placa biológica

Fomentar el gusto por la ciencia y la investigación es una de las tareas sustantivas de la Máxima Casa de Estudios. Este objetivo ha sido inculcado a sus alumnos —durante más de cuatro años— por Juan Castro Dorantes, profesor de Ciencias del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Azcapotzalco.

Con la idea de formar cecehacheros que consideren a la ciencia como una forma de vida, el responsable del Laboratorio de Biología Molecular enseña a sus alumnos cómo realizar los procedimientos, manipular equipo, responsabilidad y los cuidados que deben tomarse al trabajar con las sustancias.

Desde 2012 han surgido grandes proyectos en el CCH Azcapotzalco, como la degradación del PET a partir de una placa biológica, “existen distintas tecnologías para poder degradar y eliminar del ambiente, aquí los alumnos trabajan en una que aumenta la eficiencia en la degradación”.

Es tal la vocación que se fomenta en este laboratorio, que ya existe una amplia demanda de los alumnos interesados en la materia, quienes han sacrificado días festivos y vacaciones para asistir a las clases, “realmente ellos ya saben qué hacer y lo hacen todo”.

Apuntó que el trabajo de estos jóvenes le ha otorgado muchas satisfacciones a la institución universitaria no sólo por su interés a tan corta edad, sino porque su trabajo ha sido presentado y reconocido en instituciones gubernamentales como el Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN).

Por su parte, Erick Villagrán Peñaflor, biólogo del CCH Azcapotzalco, lleva a cabo la investigación de biocódigos de barras en especies nacionales, específicamente mariposas, esto es, una clasificación genética de las especies para identificar a los organismos, diferenciarlos de otros que se parezcan mucho.

Se trabaja en los mapas de distribución geográfica y en datos de extracción de secuencias genéticas, “es una investigación difícil porque no hay información genética”, refirió Villagrán Peñaflor.

Estas actividades se llevan a cabo en colaboración con los planteles Vallejo, Oriente, Facultad de Estudios Superiores Zaragoza y el Museo Nacional de Insectos, en pro de la formación integral científica de los alumnos.

Castro Dorantes expresó que este tipo de investigaciones se realizan sólo en el Instituto de Biología de la Universidad Nacional. “No tenemos conocimiento que nadie más las lleve a cabo, se está generando conocimiento y colaboraciones como la lograda con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), que se interesó en ésta”.

Finalmente, Villagrán Peñaflor dijo que es responsabilidad de los académicos, inculcar en el alumnado el gusto por las ciencias, y así, tengan acceso a mejores proyectos e investigaciones.

“La ciencia en el país es necesaria para hacer mejores ciudadanos porque a través de ella se puede acceder a un mejor futuro, que vean que la ciencia no es difícil pero sí apasionada. Qué mejor que se geste desde el CCH formando vocaciones científicas, el país tiene niños comprometidos y es nuestra responsabilidad apoyarlos”, finalizó el docente universitario.

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