Campus Psicodiálogos

La Autoestima y el autoconcepto

Rina Martínez Romero*

A veces los adolescentes se toman un tiempo para pensar sobre sí mismos y para descubrir sus principales capacidades, actitudes y creencias, y de pronto caen en la cuenta de que poseen muchas cualidades positivas. En este análisis no dejan de incluir diversas áreas de oportunidad, pues no les gusta decir que son aspectos negativos sobre sí mismos.

Cuando los jóvenes escriben sus cualidades positivas y sus áreas de oportunidad para mejorar, manifiestan su verdadero “yo”, ese ser individual que existe, vive, disfruta y que pone en evidencia el adulto en el que pronto se convertirá.

Cuando desenmascaran algunos aspectos de su personalidad, los alumnos muestran su autoconocimiento y una vez que empiezan a escribir y a describirse, ya nada los detiene, se fascinan, se cautivan y alucinan por “todo lo que llevan dentro”…

Cuando se les pidió a los adolescentes que escribieran lo que mejor hacen y lo que podrían mejorar, escribieron esto…

Lo que hago bien y lo que podría hacer mejor, es…

  • “Lo que mejor me sale es hacer operaciones matemáticas, reparar todo lo que sea de tecnología y armar robots. Lo que me gustaría mejorar es poder enseñar y compartir mis conocimientos, trabajar en equipo porque siempre prefiero hacer todo sólo, y me fascinaría ser más tolerante”.
  • “Lo que hago muy bien es cuidar mi jardín, jugar con mis perros y estudiar. Lo que podría mejorar es hacer mis tareas tal y cual como me las piden en la escuela porque me la invento y no sigo las instrucciones, por eso a veces repruebo, no sé limpiar mi casa ni mi cuarto y soy muy pasiva, podría ser más activa y proponer actividades para hacer en mi casa y con mis amigos”.
  • “Lo que hago bien…lo que hago bien…pues aprendo fácilmente, sé matemáticas y le caigo bien a las personas. Lo que mejoraría…lo que mejoraría… soy flojo, flojo, flojo, flojo, podría ser un poco más activo, también podría estudiar un poco más de tiempo y ser más cariñoso y sensible”.
  • “Bien, bien lo que se dice bien: pues ayudo a las personas, soy muy curioso y soy muy amable. Mal mal lo que se dice mal, pues no, no se me ocurre nada. A la mejor podría ser una poco más responsable, menos enojón y disciplinado. Pero eso lo haré cuando sea adulto”.

La necesidad de los adolescentes de comprender sus entornos internos y externos, los lleva a una búsqueda de sus mejores cualidades para destacar, sobrevivir y negociar en los contextos presentes y futuros, en los contextos individuales y sociales y en los contextos propios y ajenos.

Cada adolescente se descubre como una persona capaz de autorrealizarse, haciendo uso y dominando sus cualidades positivas y superando y mejorando las que no le agradan tanto de sí mismo.

 

*Doctora y profesora Titular “C” T. C. Definitiva

Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, CCH-UNAM.

 

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