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El gabinete del nuevo presidente

Brenda Marisol Medina Ramírez*
Imagen: Animal Político
De la salida del ITAM al regreso de las universidades públicas en el futuro sexenio

La cuna de la política puede ubicarse en las universidades. Antes de que innumerables políticos fueran reconocidos por sus decisiones en la gestión que desempeñaron -ya sea por sus aciertos o sus omisiones- su paso por la universidad dejó huella en su trayectoria profesional. Particularmente, por la visión con la que se formaron e inculcaron sus principios, ideales, valores y conocimientos, que les imprimieron una serie de características con las que se distingue su quehacer, independientemente del campo y área que cursaron.

Así también, la línea política se hereda y mantiene vigente entre egresadas y egresados que compartieron espacios universitarios. La actividad política universitaria constituye uno de los referentes para pensar el origen de distintas figuras públicas, que no solo comparten entre sí las licenciaturas, posgrados y hasta generaciones en las que obtuvieron sus estudios, sino los ideales políticos que sustentan sus acciones en la gestión pública. No resulta una casualidad que personajes como José Antonio Meade Kuribreña y Luis Videgaray Caso -tecnócratas e hijos del priismo contemporáneo- compartieran una relación amistosa desde que coincidieron en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

La universidad de la élite para la élite. El ITAM se fundó en 1946 para formar los cuadros profesionales vinculados al cambio económico desde el sector empresarial, por lo que dicha institución de educación superior ha perfilado de manera minuciosa y selectiva el ingreso, permanencia y egreso de estudiantes provenientes de la más alta clase social, quienes pueden pagar sus ostentosas colegiaturas, teniendo en sus aulas a futuros empresarios y líderes a favor del libre mercado. Creando una clase política dirigente -de varones blancos y aburguesados- que se cobijan en el discurso neoliberal para implementar políticas a su favor.

De tal universidad, tal clase política. La cantera de la política tecnócrata por excelencia vio egresar entre sus filas a Felipe Calderón Hinojosa, ex-presidente señalado como responsable por empezar la llamada Guerra contra el narco, un suceso armado que dejó al país con al menos 120 mil muertos en su sexenio (Huffpost, 2017). Otro egresado con escándalos públicos, es el propio José Antonio Meade, el ex-candidato presidencial que ha fungido como titular en algunas de las secretarías de Estado en dos gabinetes, y quien también se vio envuelto en el caso Odebrecht, con su ceguera ante un contrato que permitió el desfalco millonario a Petróleos Mexicanos (Aristegui, 2018).

Entre tanto, las universidades públicas también han sido semilleros de políticos. Después de contar con un gabinete presidencial conformado por algunos de los egresados del ITAM, Andrés Manuel López Obrador, político de origen tabasqueño y ahora presidente electo para el periodo 2018-2024, presentó a su futuro gabinete conformado en su mayoría por egresadas y egresados de universidades públicas, destacándose como distinguidas personalidades que suscriben su perfil a la agenda política de su proyecto de nación y de su partido. Añadiendo como cereza al pastel, que el nuevo presidente también es egresado de una universidad pública.

Por lo anterior, se puede confirmar que la presencia de las universidades en la política se concatena de manera permanente al desarrollo político, económico y social del país. En gran parte, porque la universidad es un espacio de producción y reproducción del conocimiento, al servicio de las necesidades sociales emergentes que demandan la formación profesional necesaria para hacer frente a los retos de la época – que en ocasiones se ha empleado para servir y legitimar al régimen en turno- buscando fortalecer el desarrollo económico y social con la intervención de múltiples miradas y teniendo como resultado la colaboración de universidades públicas como la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Colegio de México (COLMEX) y demás universidades nacionales, instituciones que cumplen con las tres funciones sustantivas de una universidad: investigación, docencia y difusión de la cultura.

Provenir de una universidad pública puede distinguir o no el quehacer político. En el nuevo gabinete tenemos Olga Sánchez Cordero, Graciela Márquez Colín, Esteban Moctezuma Barragán,  Javier Jiménez Espriú, Irma Eréndira Sandoval,  Jorge Alcocer Varela,  Luisa María Alcalde y Alejandra Frausto Guerrero, egresadas y egresados de la UNAM con estudios en derecho, economía, medicina e ingeniería; María Luisa Albores y Víctor Villalobos,  dos ingenieros agrónomos de la Universidad Autónoma Chapingo;  Rocío Nahle, Ingeniera Química de la Universidad Autónoma de Zacatecas; Marcelo Ebrard, licenciado en Relaciones Exteriores por el Colegio de México;  Carlos Manuel Urzúa Macías, licenciado en Matemáticas por el Tecnológico de Monterrey; Miguel Torruco Marqués con estudios en Hotelería de la Universidad de Cornell, la única institución educativa extranjera; y Román Meyer Falcón, Arquitecto del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

La conformación estratégica del nuevo gabinete se vincula a su pasado universitario, sus relaciones políticas y una agenda conjunta. Participar en el movimiento estudiantil del 68, acercarse a MORENA y haber colaborado en otros cargos durante sexenios anteriores son algunas de las causales que vinculan al futuro gabinete de Andrés Manuel López Obrador. Cabe señalar que en la nueva agenda política se hacen explícitas posturas progresistas a favor de la despenalización del aborto, la legalización de la marihuana y la amapola, la defensa de los derechos de la comunidad LGBT+, evitar la expropiación de empresas mexicanas y retirar al Ejército de las calles. Por ende, puedo afirmar que quienes hoy ocuparán un cargo en el gabinete del nuevo presidente, tienen una línea clara de qué harán para mejorar a México.

Hoy vivimos un cambio significativo que denota el posible cambio de paradigma en el poder. En otros sexenios, gran parte de los presidentes habían egresado de la Universidad Nacional, pero, en las últimas décadas, sus perfiles políticos se asentaron en universidades privadas y extranjeras. Quedan dos preguntas por responder en lo que vendrá durante seis años ¿Qué hizo posible el regreso de la confianza a políticos con estudios en universidades públicas? ¿Tendremos una alternancia entre universidades privadas y públicas o una transición exitosa de la mano de las universidades públicas?

 

Referencias

Aristegui Noticias. (3 de junio, 2018). “Meade permitió quebranto en Pemex por proyecto de

Odebrecht, pese a advertencias”. Aristegui Noticias. 7Tomado de https://aristeguinoticias.com/0306/mexico/meade-permitio-quebranto-en-pemex-por-proyecto-de-odebrecht-pese-a-advertencias/

Huffpost. (23 de noviembre, 2017). “Peña y Calderón suman 234 mil muertos y 2017 es

oficialmente el año más violento en la historia reciente de México”. Huffpost. Tomado de https://www.huffingtonpost.com.mx/2017/11/23/pena-y-calderon-suman-234-mil-muertos-y-2017-es-oficialmente-el-ano-mas-violento-en-la-historia-reciente-de-mexico_a_23285694/

 

*Estudiante de Pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

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